Kiwi chileno: más superficie, mejores precios y el desafío de conquistar al consumidor
Dicen que la agricultura es cíclica y un ejemplo de ello es el kiwi chileno, que atraviesa uno de sus mejores momentos de las últimas décadas. Este escenario se viene dando desde la pandemia y se han generado años con mejores precios y el crecimiento de la demanda internacional ha vuelto a despertar el interés de los productores por esta especie.
Iván Muñoz, agrónomo en terreno del departamento técnico de FRUSAN, expuso en Fruittrade 2026, instancia en la que analizó el sector y señaló: “Estamos contentos. Llevamos dos o tres años buenos”.
Señaló que el buen escenario no significa que la industria pueda relajarse. Por el contrario, sostuvo que el actual ciclo de precios y demanda debe ser aprovechado por el sector para prepararse para una etapa en que la oferta aumente de manera significativa.

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Proyección de un crecimiento en la oferta productiva
Muñoz expuso que durante los últimos años se han plantado cerca de 1.000 hectáreas anuales, aunque la cifra podría ser incluso mayor considerando el aporte de productores de menor escala.
De mantenerse esta tendencia, Chile podría alcanzar entre 13.000 y 15.000 hectáreas plantadas al 2030.
Para él, la ecuación es clara: mientras la superficie y la productividad aumenten, será fundamental que el mercado acompañe ese crecimiento.
A su juicio, el escenario internacional ofrece señales favorables para el sector.
“La demanda mundial por kiwi continúa creciendo y el consumo asociado a sus atributos nutricionales ha abierto oportunidades en mercados como India. En ese desarrollo, Nueva Zelanda ha desempeñado un papel relevante, impulsando el consumo y posicionando el kiwi como una fruta asociada a una experiencia de calidad”, dijo.
Nueva Zelanda es un competidor y referente
Otra de las aristas de la presentación, estuvo relacionada con el trabajo de Nueva Zelanda en la producción de kiwi. Muñoz mencionó que el país se ha concentrado en las variedades amarillas, mientras Chile mantiene una posición relevante en kiwi verde.
Además, comentó que esta situación ha permitido al país ocupar espacios que otros productores han ido dejando, pero también obliga a mirar permanentemente los avances de la industria neozelandesa.
Indicó que China es el principal productor mundial de kiwi. Sin embargo, una parte importante de esa producción se destina al consumo interno, por lo que su eventual ingreso con mayor fuerza a los mercados internacionales es uno de los factores que la industria debe seguir observando.

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El desafío es producir mejor
Muñoz encendió las alertas respecto de los principales riesgos del actual ciclo positivo, que es intentar maximizar la producción de cada huerto sin considerar sus capacidades reales.
“Un huerto puede alcanzar altos rendimientos durante uno o dos años, pero si se sobreexplota, puede tardar varios años en recuperar su potencial productivo”, mencionó.
Añadió que el objetivo del sector debe ser mantener una producción estable y una fruta que pueda venderse, almacenarse y llegar al consumidor en buenas condiciones.
“Existen plantaciones antiguas que continúan mostrando buenos niveles productivos, demostrando que un kiwi bien manejado puede permanecer económicamente viable durante décadas”, dijo.
La estrategia: no forzar los huertos
El ejecutivo explicó que el buen escenario comercial ha permitido ampliar el rango de calibres de venta.
“Los calibres grandes mantienen demanda, mientras los intermedios concentran buena parte de los mercados internacionales y los calibres pequeños, que antiguamente tenían una salida más limitada, hoy también pueden encontrar compradores”, acotó.
La calidad de la fruta debe seguir siendo uno de los principales lineamientos de la industria. “El consumidor busca que la experiencia de consumo sea consistente: que el fruto tenga buen sabor, firmeza adecuada, capacidad de maduración y buena condición después del almacenamiento”.

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Mercados que presentan nuevas oportunidades
India aparece como uno de los mercados de mayor interés para el kiwi chileno en el mercado asiático.
Sin embargo, indicó que existen barreras arancelarias y requisitos que condicionan la competitividad de la industria chilena, la cual indicó que deberá seguir trabajando en acceso a mercados, protocolos fitosanitarios y condiciones comerciales para evitar que el aumento de la oferta termine presionando los retornos de los productores.
Europa continúa siendo un destino fundamental, mientras Latinoamérica y Norteamérica también forman parte de la estrategia de diversificación. China, por su parte, ha sido un mercado difícil de desarrollar para el kiwi chileno, debido en parte a la fuerte competencia de Nueva Zelanda.
Muñoz advirtió que el almacenamiento es una herramienta estratégica, ya que un kiwi de buena calidad puede permanecer en guarda durante varios meses, permitiendo distribuir la oferta y llegar a mercados del hemisferio norte en períodos más tardíos.
Envió un mensaje claro: el crecimiento del sector requerirá una estrategia coordinada entre productores, exportadores, asesores técnicos y organizaciones de la industria, con el objetivo de consolidar estándares de calidad, transferencia tecnológica, desarrollo de mercados y una visión común respecto del futuro del kiwi chileno.
“El actual ciclo favorable debe ser entendido como una oportunidad para prepararse, no como una señal para bajar la guardia”.
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