La industria del arándano de Florida enfrenta grandes pérdidas tras una helada histórica
Durante el fin de semana del 31 de enero y 1 de febrero, el centro y norte de Florida —regiones donde se cultiva la mayor parte del arándano del estado— fueron golpeados por el clima más frío en décadas.
En Miami, las temperaturas descendieron a 35 grados Fahrenheit (1,6 °C) el domingo por la mañana, el nivel más bajo desde 2010. En Melbourne, Florida, los termómetros cayeron a 25 grados (–3,8 °C), la temperatura más baja registrada en febrero desde 1967. Partes del estado, incluyendo Tampa, Jacksonville, Melbourne y Tallahassee, incluso vieron nieve.
Los productores de arándanos del norte y centro de Florida suelen experimentar temperaturas cercanas a los 20 grados Fahrenheit (entre –6 y –2 °C) en enero, por lo que, tras recibir el aviso de clima helado, los agricultores se prepararon como de costumbre. Sin embargo, este no era un frente frío común.
Los momentos previos a la tormenta
Austin Sigety, dueño de Frogmore Fresh, una finca de arándanos con sede en Tampa, comentó a Portalfruticola.com que los productores de Florida siempre han lidiado con desastres climáticos y plagas. Aun así, las temperaturas gélidas los tomaron por sorpresa, dejándolos sin un plan claro para proteger adecuadamente su producción.
Tan pronto como Sigety escuchó el pronóstico, envió a su equipo a los campos para una inspección detallada antes de activar cualquier medida de protección contra heladas. El agricultor proviene de una familia de productores y cree que la mejor manera de enfrentar estos desastres es tomar decisiones informadas.
“Quería hacer un censo muy preciso de lo que teníamos y en qué etapa estaba cada cosa en términos porcentuales, ya que hay ciencia e investigación que indican que un brote en etapa tres muy compacto puede soportar temperaturas de hasta los 10 grados Fahrenheit (–12 °C) en las condiciones adecuadas”, explicó.

Con base en el recorrido por el campo y una estimación de 22 grados Fahrenheit (–5,5 °C) y vientos de 15 millas por hora (24 km/h), el equipo decidió proteger contra heladas el 30% del campo: las zonas donde el pronóstico apuntaba a una pérdida total del cultivo. La decisión se tomó apostando a que, si la proyección de temperatura estaba desviada por tan solo tres grados, gran parte del cultivo podría salvarse.
Pero seguía siendo una apuesta arriesgada. Porque, por el contrario, si el pronóstico era correcto o peor, la protección contra heladas podría resultar contraproducente.
“Sabía que el riesgo era que, si hacía tanto frío como decían —o incluso más—, la protección iba a fallar y yo terminaría causando un daño físico bastante severo a los cultivos que intenté proteger”, dijo Sigety a nuestro medio.
La protección contra heladas consiste en rociar continuamente agua sobre las hileras del cultivo para crear una capa de hielo termo-protectora que mantiene la temperatura de la planta y del fruto por encima del punto de congelación. Este proceso es muy meticuloso y normalmente funciona —a menos que el aire se enfríe demasiado. Si el termómetro cae por debajo de 25 grados Fahrenheit (–3,8 °C), el peso del hielo puede romper hojas y ramas, e incluso derribar plantas completas. Esto fue exactamente lo que ocurrió en Florida ese fin de semana.
Las consecuencias para el sector del arándano
Lamentablemente, el clima resultó ser incluso más severo de lo que anticipaba el pronóstico, y el domingo por la mañana Sigety y su equipo enfrentaron la dura realidad.
“Terminamos con temperaturas de entre 19 y 20 grados Fahrenheit (–7 y –6,6 °C), y cuando comenzamos a aplicar agua, se formó hielo de inmediato, con vientos de 10 a 15 millas por hora (16–24 km/h) y ráfagas de 20 millas por hora (32 km/h) o más”.

Los informes preliminares indican la pérdida de más del 30% de los arbustos de Sigety, una cifra que, admitió, podría aumentar con el tiempo. Esta es una pérdida significativa para el productor de arándanos, ya que las plantas son perennes y se espera que produzcan durante muchos años.
Sin embargo, a pesar del golpe devastador, Sigety indicó que está entre los afortunados que aún conservan parte de su cosecha y tienen una oportunidad de recuperarse financieramente este año.
“Conozco a otros agricultores que perdieron el 100%. Aplicaron protección contra heladas y ahora sus campos están completamente aplastados, y es posible que no tengan temporada en 2027”, acotó.
Los productores de arándanos de Florida han sobrevivido huracanes y clima extremo, dijo Sigety, pero este tipo de helada nunca estaba en sus planes.
“Aprendimos mucho en la última semana, no solo sobre el clima, sino sobre cómo necesitamos cambiar —tal vez— nuestra forma de pensar sobre cómo hacemos algunas de estas cosas”, comentó. “De repente, este vórtice polar nos dio matrices de decisión que antes no teníamos”.
Sigety se mantiene optimista sobre el futuro de la industria y planea seguir cultivando arándanos. Como muchos agricultores, es resiliente y cree que logrará recuperarse y adaptarse.
“No estoy para nada desanimado ni abatido por esto —es solo algo que hay que superar”, concluye. “Y si eres inteligente al respecto y aprovechas los recursos que existen, dentro de dos o tres años creo al 100% que la finca estará mejor de lo que está hoy”.
*Read this story in English by By Eileen Rodriguez.
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