Herramienta de IA busca afinar el diagnóstico de enfermedades en abejas
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) está desarrollando una aplicación móvil con tecnología de inteligencia artificial (IA) que podría ayudar a reducir uno de los mayores riesgos ocultos de la polinización comercial: colonias de abejas enfermas que ingresan a los huertos sin ser detectadas antes de la máxima floración de cultivos clave.
En un estudio publicado en agosto de 2025, investigadores del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) del USDA, en el Carl Hayden Bee Research Center de Tucson, Arizona, demostraron que los modelos de IA basados en imágenes pueden distinguir entre enfermedades bacterianas y virales de las larvas de abejas melíferas con hasta un 88% de precisión.
La herramienta tiene como objetivo reducir el diagnóstico erróneo, el uso innecesario de antibióticos y el traslado de colonias debilitadas a entornos de polinización comercial. Cultivos clave como aguacates, almendras, manzanas, fresas, arándanos y otros se beneficiarán de la innovación.

App para determinar enfermedad en las abejas
El investigador principal del ARS, Duan C. Copeland, explica a Portalfruticola.com que los apicultores e inspectores de apiarios a menudo tienen dificultades para diferenciar las infecciones bacterianas y virales únicamente con el registro visual. Esto puede aumentar el riesgo de que las colonias reciban un tratamiento incorrecto antes de entrar en el servicio de polinización.
“En nuestra primera prueba, pudimos distinguir con éxito la Loque Europea (o EFB, una enfermedad bacteriana) de otros virus con una precisión que oscila entre el 72% y el 88%, dependiendo del modelo”, explica Copeland.
“Y si esta tecnología pudiera implementarse más tarde en el campo, podría ayudar a tomar decisiones más rápidas y precisas sobre qué colonias necesitan tratamiento antes de trasladar las colmenas a las plantaciones”, añade.
Una visión más nítida de la salud de la colonia
El investigador del ARS, Kirk E. Anderson, explica que el proyecto aborda un desafío recurrente para los productores de frutas y verduras que dependen de colonias fuertes durante períodos de floración cortos y de alta demanda.
“Comenzamos a investigar cómo podríamos notar la diferencia entre dos de las enfermedades más difíciles de distinguir: la EFB y la infección viral”, explica. “Los inspectores llaman a la infección viral 'Similar a EFB', que es básicamente un apodo del apicultor para 'Bueno, parece EFB, pero los antibióticos no están haciendo nada para eliminarlo',” explica Anderson.
Con la llegada de Copeland al equipo y la ayuda del técnico Brendan Mott, el grupo ideó colectivamente distintos enfoques para abordar el desafío.
“Y aquí es donde terminamos”, añade Anderson.
Aunque la aplicación móvil todavía está en desarrollo, Anderson señala que la iniciativa ha recibido apoyo de subvenciones del Instituto Nacional de Alimentos y Agricultura de Estados Unidos. El investigador también agrega que, si bien aún se está trabajando en una fecha de lanzamiento al público, el objetivo a largo plazo es el acceso amplio.
“Mi idea sería ponerla a disposición de forma gratuita para los productores y apicultores de todo el mundo”, añade Anderson.
Una diferenciación clave
Las enfermedades virales de las larvas de abejas a veces se confunden con la EFB, que no responde a los antibióticos. La distinción, dice Copeland, es crucial.
“Cuando una enfermedad es causada por una infección viral, se identifica erróneamente como una enfermedad bacteriana y se trata con antibióticos. Eso, en realidad, no aborda el problema”, enfatiza Copeland. “A través de algunas de nuestras investigaciones y otras, sabemos que los antibióticos alteran la microbionta intestinal, de la que dependen las abejas para su salud y su función inmunológica”.
Copeland añade que el uso innecesario de antibióticos puede hacer que las bacterias presentes en la colmena y sus alrededores sean más resistentes a los tratamientos.
“Esos genes de resistencia pueden persistir y transferirse a otras bacterias en el medio ambiente”, dice.
Mejorar la detección temprana de EFB podría ayudar a limitar la exposición a antibióticos y evitar problemas de rendimiento futuros. Copeland señala que la microbiota intestinal de las abejas melíferas puede tardar más de un mes en recuperarse tras el tratamiento, lo que afecta el forrajeo, la crianza y la función general de los panales.
“Las colonias con comunidades microbianas sanas podrían traducirse en colonias más fuertes que ingresan a estos eventos de polinización de alta demanda”, dice.
Toma una foto, toma una decisión
El equipo prevé una aplicación para smartphones que podría usarse durante las inspecciones de rutina de las colmenas.
“Simplemente es cuestión de sacar el teléfono, tomar una fotografía de la cría sintomática y luego subirla a la aplicación. La plataforma proporcionaría una evaluación del patógeno probable”, explica Copeland.
El investigador enfatiza que la herramienta es un complemento de los protocolos tradicionales y no reemplazaría los diagnósticos de laboratorio. De esta manera, la plataforma ayuda a priorizar qué colonias o muestras requieren confirmación y a guiar las decisiones de manejo inmediatas en el campo.
El estudio también destaca los desafíos regionales. Cuando los modelos se probaron en virus de paisajes agrícolas no representados en los datos de entrenamiento originales, la precisión cayó entre un 28% y un 68%, según el modelo.
“Actualmente estamos trabajando con ocho inspectores del USDA. Creo que nuestro recuento es de 18 estados en este momento y sigue creciendo”, dice Copeland, añadiendo que la expansión del muestreo es fundamental para capturar la variación regional en la presentación de la enfermedad.
Se espera que las futuras versiones de la tecnología vayan más allá de una mera distinción entre bacterias y virus e identifiquen patógenos específicos, incluidos virus y enfermedades fúngicas.
Los investigadores dicen que la adopción generalizada también podría respaldar los esfuerzos de vigilancia de enfermedades y reducir el riesgo de transmitir infecciones a través de la polinización comercial.



