Nogales y avellanos: la poda mecánica aumenta brotes y frutos

La Estación Experimental Agropecuaria del INTA Valle Inferior de Argentina, en colaboración con productores locales de Río Negro, está evaluando el impacto de la poda mecánica en el crecimiento y la fructificación de nogales (Juglans regia) y avellanos (Corylus avellana L.).
Los resultados preliminares muestran que esta práctica estimula la brotación y mejora la iluminación interna de la copa, con efectos directos en la productividad, informó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina.
El estudio se centra en la primera podadora mecánica de discos utilizada en la región, equipada con cinco discos de 50 centímetros de diámetro. La herramienta se aplicó en plantaciones de avellano de la variedad Tonda di Giffoni y de nogal Chandler, con el objetivo de optimizar la poda, evaluar la formación de brotes, flores y frutos, y aliviar la limitación que supone la escasez de mano de obra en los trabajos manuales tradicionales.
Según Gastón Fuente, investigador del Grupo de Fruticultura del INTA Valle Inferior, “la poda es central en la producción de frutos secos, ya que permite equilibrar el crecimiento vegetativo con la producción y mejora la entrada de luz al interior de la copa, favoreciendo además la formación de yemas florales”.
Impacto de la poda mecánica
Durante la primera intervención mecánica realizada en el invierno de 2023, se midieron diámetros de corte, número y longitud de brotes, número de flores por brote y cuaje. Los resultados mostraron que la poda mecánica estimuló entre 1 y 6 brotes por punto de corte.
En nogal, los brotes alcanzaron un promedio de 123 centímetros, mientras que en avellano, 65 centímetros, con una relación positiva entre el diámetro del corte y el vigor del brote.
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En avellano, el 51% de los brotes desarrolló glomérulos —inflorescencias femeninas—, especialmente en cortes de entre 2 y 3 centímetros, y el 24% de los brotes portaba frutos. En nogal, tras complementar la poda mecánica con una intervención manual en el invierno de 2024, el 92% de los brotes evaluados en el segundo verano llevó al menos cuatro frutos, mostrando una correlación positiva entre la longitud del brote y la carga frutal.
Recomendaciones
Fuente destacó la importancia de evaluar previamente la estructura del cultivo, especialmente en sistemas sin antecedentes de poda, para evitar rebrotes excesivos. El investigador recomienda una transición progresiva que combine podas manuales y mecánicas, mantener un ancho de calle libre de ramas de al menos un metro y realizar cortes inicialmente perpendiculares al suelo.
El monitoreo anual de brotación y fructificación, junto con la capacitación técnica del personal, es esencial para ajustar la frecuencia e intensidad de la poda y garantizar un manejo eficiente.
La experiencia del Valle Inferior demuestra que la poda mecánica, aplicada con criterio técnico, puede mejorar significativamente la eficiencia y productividad en cultivos de frutos secos. Aunque no reemplaza completamente la poda manual, la mecanización alivia la presión por falta de mano de obra y, combinada con un manejo integral, se convierte en una herramienta clave para optimizar la producción de nogales y avellanos.
*Fotografías Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA)
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