China molesta porque progresa: el lado incómodo del éxito asiático

Por José Luis Ibáñez.
Respecto a Occidente, China es un país verdaderamente diverso. Esto, que durante un tiempo fue uno de los grandes atractivos de China, se ha transformado en una desgracia: Occidente hoy no quiere a China porque es demasiado diferente a los occidentales.
Para el mundo es un regalo gigantesco la incorporación de China a los intercambios mundiales. ¡Cuánto provecho se puede obtener de 1.400 millones de habitantes con 5.000 años de cultura a cuestas, que han vivido en los últimos siglos prácticamente ausentes del progreso universal!
El siglo XIX presenció contactos de Occidente con China. Fueron contactos que no hablan bien del mundo occidental. Para pagar las importaciones desde China (té, porcelanas y sedas), los comerciantes ingleses le vendieron opio que lo compraban en Turquía, Persia y la India; un comercio muy lucrativo para los comerciantes occidentales que aprovecharon la prohibición del Imperio Chino en 1829 para producir, vender o consumir opio en su territorio.
Naturalmente desde el punto de vista occidental éste no fue un comercio al que le importara la cultura china y su conocimiento.
China: un gigante cultural que inquieta al mundo
Hoy el turismo chino a las ciudades occidentales es motivo de un desagrado profundo para locales y visitantes occidentales. Lo más probable es que no vieron o no recuerdan el turismo de Estados Unidos en los años sesenta. Ni tampoco recuerdan el turismo japonés lleno de cámaras fotográficas.
Les guste o no a los europeos, sus países son motivo de atracción para los turistas que se inician en el oficio. De modo que los chinos no constituyen una novedad. Durarán más años que sus antecesores de Estados Unidos y Japón porque se trata de un país gigantesco en población. Los locales tendrán que habituarse a ellos.
De la pobreza a una industria superior
Hace casi cincuenta años el gigante asiático, que en ese entonces era un país pobrísimo, cambió su modo de entender el proceso económico y comenzó el despliegue de las capacidades individuales en sus actividades económicas.
El tamaño monstruoso de la población china, cuatro veces la de Estados Unidos, anunciaba que el gigante se había puesto en movimiento. Por eso no fue sorpresa que en 2014 el tamaño de la economía china -medida en términos de Paridad del Poder de Compra (estadística del Banco Mundial)- superó al tamaño de la economía de Estados Unidos.
En 2010 el tamaño de la industria china ya era superior a la de Estados Unidos.
¿El mundo está preparado para el liderazgo chino?
Estos datos son importantes porque explican el cambio de la política exterior de Estados Unidos. Durante el Gobierno de Obama el 2011, el país norteamericano consideró y así lo declaró, que su principal interés estaba en Asia.
¿Descubrió Estados Unidos a un rival? Debió ver el desarrollo que alcanzaba China, la que podía convertirse en breve plazo en un hueso duro de roer para el país. La nueva política de Estados Unidos buscaba "la contención" de China. "Lo diverso" de China, su cultura, pasó a ser un antecedente que distanciaba a Occidente de China, en vez del acercamiento que se había desarrollado después de las reformas económicas chinas. Entonces año a año aumentaban las inversiones de ciudadanos de Occidente en China y año a año aumentaba el comercio entre China y Occidente.
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"La diversidad China", que prometía tantos beneficios al mundo, el estímulo a la creatividad de los humanos entre otros, pasó a ser vista por la opinión pública como una amenaza para Occidente, como un rasgo que lleva necesariamente al enfrentamiento.
Hasta hoy casi ningún país se libra de lo que podría ser "la maldición" de la modernidad. El progreso material ha alcanzado tal velocidad que los problemas sociológicos y psicológicos están a la orden del día. La aparición de un mundo como el chino, con su larga historia, puede traer muchas respuestas a la crisis de Occidente.
Pronto sabremos si China, con su vieja cultura, superará los desafíos que plantea la modernidad y provee de soluciones a un Occidente cuya vitalidad parece agotada.
José Luis Ibáñez, con una amplia trayectoria en el negocio exportador de frutas, ha dedicado gran parte de su vida profesional al ámbito internacional. Desde 2011 organiza viajes con enfoque formativo para mostrar en terreno distintas realidades económicas y culturales, especialmente en Europa Central y del Este. Hoy invita a exportadores y actores del rubro frutícola a participar en un viaje exclusivo a China, para conocer de primera fuente el comportamiento del consumidor, las oportunidades comerciales y la profundidad cultural de un país que se ha convertido en un socio clave para la fruta chilena. El viaje inicia el 23 de agosto saliendo de Chile y retornando el 11 de septiembre desde China.
Para más información:
Jose Luis Ibáñez - contacto@masmundo.cl