Cómo aplicar enmiendas orgánicas para mejorar el suelo

21 Enero 2019

El contenido de este artículo de nuestra sección de Agrotecnia fue elaborado con información proveniente de  INIA, Chile la cual fue revisada y reeditada por Portalfruticola.com 

El uso de materiales orgánicos, como fertilizantes, está ligado a la agricultura desde sus comienzos. Se inició en la prehistoria, cuando el hombre comenzó a esparcir los estiércoles en las tierras en donde se realizaban los primeros cultivos. En el año 900 a. de C, Homero cita en la Odisea que el padre de Ulises aplicaba estiércol a sus viñas; Teofrastos, en los siglos III-IV a. de C, recomendaba aplicar estiércol a las tierras poco productivas; Columela en el siglo I d. de C, en su extensa obra sobre agronomía, nos explica cómo utilizar el estiércol, y la técnica del compostaje (Labrador, 1996).

Posteriormente, ya en épocas modernas, las sociedades más avanzadas continuaron aplicando tales desechos a los suelos, fundamentalmente con propósitos de fertilización. La aparición en el siglo XX de los fertilizantes inorgánicos y su empleo a escala masiva disminuyó hasta épocas recientes el empleo de las enmiendas orgánicas, particularmente en los países más desarrollados.

Sin embargo, el empleo eficiente de los residuos orgánicos animales como enmiendas orgánicas, es una práctica de manejo agronómico económicamente viable para la producción sustentable en la agricultura. En el caso específico de los estiércoles de pollos y pavos, su incorporación al suelo permite una mejora de la propiedades físicas, químicas, y biológicas.

Un aspecto que aporta la aplicación de estiércoles, es que éstos no sólo proveen nutrientes, sino que, particularmente cuando su uso es prolongado, suelen ejercer acciones positivas sobre un variado conjunto de propiedades sobre el suelo. Principalmente, porque pueden introducir mejoras considerables en el contenido y en la calidad de la materia orgánica del mismo (Labrador, 1996). Los niveles de aportes orgánicos de estos materiales son variados y fundamentalmente están en relación con la especie animal, con la alimentación de ellos, y con el medio en donde los mismos se acumulan y recogen. Puede decirse, no obstante ello, que siempre resultan altos (entre 30 y 80%).

En el caso específico de las aves (pollos y pavos), su alimentación es rica en fibra, que compone parte de su dieta, también el piso o cama donde se crían, contiene una cierta proporción de celulosa, hemicelulosa, y ligninas. Estas no son degradadas por los microorganismos que se excretan en el estiércol, y van a representar los componentes más importantes para la generación de las sustancias húmicas estables en el suelo. Así, aplicaciones reiteradas de estiércoles de pollo o pavo, durante períodos prolongados suelen elevar los contenidos de materia orgánica del suelo, y especialmente de humus, lo que significa adicionar un elemento importante para la estructuración del suelo.

Se ha demostrado que aplicaciones de estiércol al suelo, es capaz de actuar positivamente sobre las propiedades físicas del mismo, logrando importantes disminuciones de la densidad aparente, favoreciendo aumentos de la porosidad total, de la macroporosidad, de la conductividad hidráulica saturada, y de la estabilidad estructural, consiguiendo con ello una mejora en la capacidad de almacenaje de agua del suelo, mediante la incorporación de variados tipos de estiércoles, entre los que están principalmente el de ave (pollo y pavo). La materia orgánica de un suelo es un componente muy importante en la productividad de un huerto frutal, dadas todas las ventajas asociadas a esta propiedad del suelo, dentro de las cuales destacan las siguientes:

1.Retención de humedad a favor de la planta. A su vez mejora la eficiencia de riego al disminuir las pérdidas por escorrentía superficial y percolación de agua que no es capaz de retenerse después de un riego mal controlado.

2.Balance de aire (oxígeno) y humedad del suelo, permitiendo una mejor oxigenación para la respiración de las raíces, proceso muy necesario para el continuo crecimiento de una planta.

3.Estructura favorable del suelo, participando en la agregación de partículas finas y elementos de agregación de partículas (cationes como el calcio), de manera tal que mejora la circulación de agua y aire dentro del mismo.

4.Facilidad de laboreo de un suelo, aumentando la eficiencia de operación de maquinarias e implementos mecánicos.

5.Facilita el crecimiento de raíces puesto que disminuye la resistencia mecánica del suelo a la exploración del sistema radical.

6.Aporte nutricional de la totalidad de los elementos esenciales al crecimiento de las plantas en forma equilibrada y de mejor relación con sus necesidades.

7.Dinámica de entrega de nutrientes acorde a las necesidades de las plantas y en similitud al uso de fertilizantes convencionales.

Sin embargo lo anterior, no todas son ventajas respecto a la aplicación de una enmienda orgánica como el estiércol. Este, en dosis elevadas aumenta la salinidad del suelo, elevando el pH, además de aumentar la concentración en el suelo de nitrato, nitritos, amonio, y otros iones tóxicos. En general, los excrementos animales son salinos y de pH alcalino, fundamentalmente por liberar nitrógeno en forma de urea, que se descompone posteriormente formando amoníaco. Contenidos relativamente altos de sales, pueden ser perjudiciales para las plantas frutales establecidas, por lo cual una vez aplicada la enmienda orgánica a la forma de estiércol de ave, es conveniente regar con abundante agua, para infiltrar hacia capas más profundas el exceso de sales que trae el estiércol (Carrasco et al., 2010).

Se conoce que el uso de enmiendas orgánicas aplicadas sobre la superficie del terreno e incorporadas con una rastra de discos, permite aumentar el contenido de materia orgánica del suelo, antes del establecimiento de un huerto frutal, o aplicada directamente en el hoyo de plantación de la especie a establecer. Sin embargo, y para efectos del aumento de materia orgánica antes dicha, se requiere que tal aplicación, hecha al hoyo de plantación, deba efectuarse bajo la previsión de evitar que las raíces de las plantas queden en contacto directo con la enmienda (Hirzel, 2010).

Las aplicaciones puntuales de estas enmiendas (por ejemplo; 1 vez en un periodo de 5 años) no logran incrementos de materia orgánica, puesto que una vez que se ha realizado la aplicación de cualquiera de estas enmiendas, el carbono orgánico aportado es asimilado paulatinamente por la biomasa microbiana del suelo, y aproximadamente 2/3 de este carbono son perdidos, como productos de la respiración microbiana. Finalmente, sólo 1/3 del carbono ingresado contribuye a aumentar el contenido de materia orgánica, por lo cual el aumento final en el suelo es muy bajo (Hirzel, 2010).

A modo de referencia, se puede señalar que la aplicación de 10 ton/ha de una enmienda orgánica en estado fresco con 30 a 50% de humedad, e incorporada en los primeros 20 cm de suelo, genera un aumento de materia orgánica de 0,06 a 0,12%, según la densidad aparente de este suelo, y una vez que se ha logrado la completa incorporación y humificación de dicha enmienda. Lo anterior refleja la importancia de sumar, en cada ciclo anual, aplicaciones paulatinas y frecuentes al suelo, de estiércol de ave (pollo o pavo) en el huerto frutal establecido.

En este caso, si se pretende hacer un manejo del suelo con aplicaciones permanentes de materia orgánica, para lograr las ventajas indicadas anteriormente, se debe aplicar volúmenes superiores a 10 toneladas por año y por hectárea, de enmiendas orgánicas. Teniendo siempre el cuidado de regar, una vez aplicada la enmienda, para favorecer la incorporación de las sales en el perfil del suelo, y alejarla de las raíces.

Para estimar la dosis de enmienda orgánica necesaria de aplicar para generar un aumento determinado en el contenido de materia orgánica del suelo, y dada la dinámica de los procesos biológicos del suelo, se puede emplear la ecuación 1 (Hirzel, 2010) que se presentan a continuación:

Ecuación 1.

Donde:

MO =Materia orgánica.

EMD =Enmienda orgánica a utilizar, expresado en toneladas por hectárea.

% MO EMD =Porcentaje de materia orgánica de la enmienda orgánica.

Ho =Humedad en la enmienda a utilizar.

0,33 =Factor de eficiencia, que corresponde a 1/3 de lo aplicado. Se refiere a la eficiencia estimada de aporte neto de la materia orgánica agregada al suelo posterior a la asimilación del C ingresado por la biomasa microbiana.

DA =Densidad aparente del suelo.

PDM =Profundidad de muestreo (cm).10.000 =factor de corrección de unidades.

Así por ejemplo, si un agricultor aplica 20 ton ha/ha de cama de broiler con 30% de humedad y 65% de materia orgánica, incorporado en los primeros 20 cm de un suelo cuya densidad aparente es de 1,4 g /cm3, el aumento en el porcentaje de materia orgánica, sería el siguiente:

Lo anterior indica que en una temporada de aplicación, bajo las condiciones indicadas, se ha alcanzado un 0,11% de materia orgánica en el suelo, por lo cual si queremos aumentar el nivel de materia orgánica en el mismo, y para conseguir un efecto acumulativo de ella, se deben hacer aplicaciones temporada a temporada para mejorar la estructura del suelo, lo que significará reducir la densidad aparente, aumentar la porosidad del suelo, y mejorar la infiltración del agua en el perfil. De manera ilustrativa, en el Cuadro 1 se presenta la composición nutricional de las principales enmiendas orgánicas comercializadas actualmente en Chile.

Composición nutricional de diversas enmiendas orgánicas comercializadas en Chile (Hirzel, 2001).

Nota: Las concentraciones de materia orgánica (MO) y nutrientes están expresadas en base a peso seco.

Fuente: INIA, Chile

Imagen de Portada: soilscapesolutions.com

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