Anticipación del exportador frutícola ante la congestión portuaria en China. Por Silvana Troncoso

24 Octubre 2017

Por Silvana Troncoso, jefe de área de Seguros y Transporte de Araya & Cía. Abogados.

Silvana Troncoso

Siendo China una de las principales economías mundiales, es normal que su sistema de puertos esté regularmente funcionando en un nivel de alta congestión, debido al gran tráfico naviero que deben atender. El alza de las importaciones en China -especialmente de materias primas-, naves cada vez más grandes y con mayor capacidad de carga, recalando en terminales que no se encuentran adaptados a éstas, y sobre todo, el reordenamiento de la industria naviera mediante nuevas alianzas empresariales en el transporte de carga, han provocado una congestión considerable en los principales puertos chinos, la que se ha extendido durante los últimos meses.

Esto ha generado atrasos que han se han extendido -en promedio- por cinco días en los arribos y que bien pueden perjudicar a los exportadores de perecibles en dicho mercado, en caso de no considerar en sus planes una situación que ha venido ocurriendo durante la última temporada y que se mantendrá en lo inmediato.

Los principales puertos chinos como Shanghai, Qingdao, Ningbo y Rizhao, se han visto afectados por esta situación que, en lo concreto, puede obedecer a diversos factores. No obstante, la congestión es un fenómeno generalizado, con diez de los principales recintos portuarios incrementando en un 6% sus tráficos en el primer trimestre de 2017, y sufriendo los mayores problemas de atrasos en sus instalaciones. El aumento del consumo chino interno ha provocado este fenómeno, crecimiento que deja ver que esta coyuntura no estará rápidamente resuelta.

Otro factor determinante es la ya mencionada reestructuración de las alianzas navieras en abril, pasando de cuatro a tres grandes grupos (The Ocean Alliance, The Alliance y 2M Alliance), lo que ha significado una disminución de la regularidad de los viajes y un rediseño completo de acuerdos de reparto de buques. Esto ha provocado ajustes de ruta, junto con la operación de barcos con mayor capacidad y de mayor calado, que demoran más sus operaciones de carga y descarga en los puertos, causando un retraso en las demás naves.

Debemos además considerar que, siendo Shanghai el puerto mejor adaptado para que recalen estas naves de mayor calado, la sobre demanda que ha tenido los últimos meses, ha agravado la situación en sus instalaciones, perjudicando el normal desarrollo de las labores de carga y descarga y los itinerarios programados para ello. Aquello ha terminado con muelles de atraque abarrotados, con una acumulación de contenedores en espera de ser cargados.

Las compañías navieras han estado monitoreando el problema, trabajando en conjunto con los puertos, pero este panorama sin duda debe ser considerado en el comercio internacional de la fruta fresca, productos cuya perecibilidad los hacen sensibles a atrasos y congestiones, arriesgando pérdida de condición en caso de no reaccionar o prevenir los riesgos.

Cómo anticiparse

Tratándose de situaciones más bien puntuales y/o imprevistas, en las que se genera un retraso en los itinerarios, los que a su vez pueden causar daños de diversa naturaleza en las mercaderías transportadas, particularmente fruta fresca, nos encontramos ante un hecho que puede ser considerado un siniestro, en relación a las particulares condiciones de cobertura que encontramos en los seguros más habitualmente contratados en el mercado nacional de exportadores de fruta fresca.

Cuando nos referimos a los daños sufridos por estas causas en las exportaciones de fruta fresca (y en las condiciones descritas), lo podremos considerar un siniestro, atendida la verificación de un riesgo contemplado en las condiciones de cobertura (sin perjuicio que, por regla general, se trata de pólizas con cobertura todo riesgo) del seguro de transporte de carga de fruta fresca. Esta, es una cobertura bastante particular, puesto que los seguros de transporte de carga no cubren -por regla general- el retraso y los perjuicios que puedan derivar de éste.

En concreto, los seguros más comúnmente contratados por los exportadores chilenos de fruta fresca, han dado la cobertura necesaria en los casos de siniestro que han tenido su causa en los retrasos provocados por la congestión en los puertos. Para quienes no tengan el seguro, en cambio, las recomendaciones se remiten al manejo de la fruta previo al embarque y a las negociaciones con el recibidor o importador. Esto, porque una vez ocurrido el siniestro (y si nos encontramos en los supuestos descritos en esta oportunidad) no podremos reclamar la indemnización de la pérdida al transportista, dada la ausencia de responsabilidad de éste en el retraso verificado.

Así, si la congestión afecta el arribo de la fruta y a causa de ello sufre problemas de condición, el responsable sería precisamente el puerto. Sin seguro, eso significa demandar a un puerto chino por su eventual responsabilidad en los perjuicios sufridos; es decir, tendremos casi nula posibilidad de obtener algún tipo de resarcimiento o indemnización.

Es necesario enfatizar, por tanto, las precauciones que deben tomar los exportadores previo al embarque. Por ejemplo, deberemos considerar un margen de tiempo similar a los tiempos de retraso que en promedio se han verificado en cada recinto portuario, para lograr que el producto llegue en las mejores condiciones, en especial aquellas especies y variedades que son más sensibles que otras, como por ejemplo los arándanos y las cerezas.

Por ello, debo considerar los tiempos de cosecha, los tiempos para el embalaje, la selección de la fruta, en qué estado de madurez voy a enviarla, bajo qué temperatura voy a enviarla, la ventilación, etc. Evidentemente, un retraso de cinco días en el arribo no motivará un cambio de paradigma en la logística, pero para la fruta que no esté en el nivel óptimo de condición y anticipación, habrá que considerar medidas.

Hay que tener en cuenta también estos tiempos para los efectos de las negociaciones. Pese a que siempre existirá el riesgo de retraso por diversos factores, de todas maneras influirá en las relaciones con mi recibidor. Es importante considerar estos mayores tiempos de traslado en relación a los arribos estimados.

Ahora, para una empresa que sea diligente en cuanto a la documentación y medidas a tomar para vender la fruta, y a la vez tenga un buen sistema de recuperación directa mediante asesorías, los seguros de carga -si bien son importantes- no serán esenciales. Lo fundamental es considerar los efectos de la congestión portuaria en China y hacer los ajustes pertinentes en los procesos y negociaciones de exportación.

Realidades como estas no pueden estar ajenas a los tiempos de trabajo de los exportadores, por lo que es importante tomar las medidas pertinentes en todas las fases de la cadena, para que la rentabilidad no se vea permeada por una situación específica, pero característica de una industria que siempre debe responder a las eventualidades de cada temporada.

Fotografía principal: Shutterstock.com

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