En qué consiste la técnica del mulch y qué factores tener en cuenta para su buen uso

15 Mayo 2017

El mulch o acolchado, se define como la estrategia que se utiliza para proteger los suelos agrícolas, aportando diversos beneficios en el desarrollo del cultivo.

En Portalfruticola.com, hablamos con Carmen Gloria Morales, investigadora del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Chile, quien nos explicó factores importantes para tener en cuenta con el mulch.

“Esta técnica se puede utilizar tanto en frutales como en hortalizas, en cultivos hilerados como los arándanos, frambuesas o frutillas”.

Existen diversos materiales para hacer el acolchado, tanto de materiales orgánicos como inorgánicos.

Dentro de los materiales orgánicos, se puede encontrar mulch de paja, viruta, aserrín, hojas de pino o incluso guano o compost, los cuales se aplican como acolchado, pero no se incorporan en la tierra.

En cuanto al mulch inorgánico se encuentran plásticos y mallas anti maleza, esta última muy extendida por su durabilidad y manejo. Sin embargo, este grupo de materiales no aporta nutrientes al suelo, y no ayudan a mejorar la estructura del suelo.

Una de las desventajas de usar mulch plásticos, es que éstos al terminar la temporada, quedan inutilizables, y se suelen quemar. A diferencia de las opciones orgánicas que se degradan naturalmente en el suelo. 

El objetivo por el cual utiliza la técnica del mulch, es la protección de los suelos. ¿pero, de qué forma?

Existen varios beneficios que esta estrategia ofrece como protección:

  • Control de malezas. Este es uno de los puntos más importantes. Existen mallas anti malezas, cuyo uso, es el más masificado dentro de esta técnica. Cabe destacar que, para mulch orgánico no se requiere una capa mayor de 5-10 cm de grosor para evitar el crecimiento de malas hierbas.
  • Térmica. Las raíces requieren temperatura para poder crecer de forma adecuada. Su protección ayuda a mantener el suelo más tibio en invierno y más fresco en verano.
  • Control de humedad. El mulch resulta idóneo para aquellos periodos de deficiencia hídrica, ya que tiene la capacidad de disminuir la evaporación y retiene mayor humedad.
  • Mantención de nutrientes. Evita la degradación de los suelos, permitiendo mantener su estructura.

Ahora bien, para que la técnica resulte apropiadamente, se debe tener en cuenta algunos factores:

  • Tipo de suelo. Cuando el suelo es muy arcilloso, por ejemplo, usando mulch orgánico, se conseguirá que este material se vaya degradando y que sea un aporte como materia orgánica en el suelo. Se debe buscar una alta relación carbono-nitrógeno, para así obtener una mejor estructura del suelo, mejor fertilidad y biomasa.
  • Frecuencias de riego. Es importante utilizar riego tecnificado para esta técnica. Si se hace con riego por tendido se va a perder la cubierta, no se conseguirá el efecto deseado ya que crea un arrastre de los sedimentos.
  • Temperatura. Hay que ver bien los requerimientos por especie para poder mantener la temperatura a nivel de raíz. Hay especies como las frutillas que necesitan una alta temperatura para tener una estimulación a nivel del desarrollo radical, versus la frambuesa, por ejemplo, que tiene un menor requerimiento térmico.

“El más masificado es la malla anti maleza, la garantía de esto es que dura más tiempo, es más manejable y va a cumplir el mismo efecto. La ventaja que ha generado ha sido muy positiva en el tiempo, que sirve para cultivos más permanentes como el arándano”.

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