Lluvias en el norte de Chile: no todo es desastre

Lluvias en el norte de Chile: no todo es desastre

El fenómeno de El Niño ha impactado la zona norte de Chile con fuertes y sucesivas precipitaciones en áreas históricamente azotadas por la sequía. La inclemencia climática se ha concentrado mayoritariamente en las regiones de Antofagasta y Atacama, pero también se ha extendido por algunas zonas de Tarapacá y Arica y Parinacota. 

Para conocer la situación actual, Portalfruticola.com conversó con Alejandra Narváez, gerente de la Asociación de Productores y Exportadores Agrícolas del Valle de Copiapó (APECO), quien explicó que el principal problema es la envergadura del frente de mal tiempo y la falta de infraestructura capaz de contener y conducir adecuadamente los caudales. El  resultado es el continuo corte de carreteras y caminos.

“Las quebradas están absolutamente saturadas. Cae un poquito de agua y vuelve a llenarse todo”, señaló.

Narváez puntualizó que el sector alto del Valle de Copiapó, en la III Región, concentra actualmente las mayores dificultades, con puntos afectados en zonas como Calqui, Soconquista, Goyadía, Quebrada Seca y Las Coloradas. La situación también ha generado cortes de energía y de suministro de agua en algunos sectores.

Uno de los principales factores de riesgo es la dependencia de un único camino de acceso al valle. La dirigenta gremial explicó que la ruta ha sido habilitada reiteradamente, pero las nuevas precipitaciones volvieron a interrumpir el tránsito. La situación podría afectar dramáticamente a la uva de mesa, cultivo que predomina en el sector alto del valle de Copiapó. 

El impacto agronómico y económico del tren de precipitaciones aún es incierto. Estimaciones preliminares indicaban entre 40 y 50 hectáreas cultivadas dañadas. Sin embargo, Narváez dijo que este cálculo deberá ser revisitado para incluir los efectos de estas últimas precipitaciones.

La ejecutiva indicó que una vez superada la contingencia, la industria, en conjunto con los gobiernos locales, debe avanzar en soluciones a largo plazo para la limpieza y el adecuado encauzamiento hídrico en la zona.

Infraestructura de acumulación de agua 

La emergencia pone nuevamente sobre la mesa una discusión estructural: cómo aprovechar y almacenar el agua en una zona del país que ha sido víctima de la sequía durante décadas. 

Según Narváez, la optimización del almacenaje hídrico debería ser una política gubernamental. 

 La gerenta de Apeco planteó que es necesario fortalecer el embalse Lautaro y evaluar la construcción de tranques acumuladores en sectores altos de la cordillera para retener parte de los recursos que hoy se desaprovechan y terminan en el mar.

La dirigenta también enfatizó la necesidad de instrumentos de apoyo para los agricultores afectados, a través de iniciativas de la Comisión Nacional de Riego (CNR), para recuperar los sistemas de riego que han sido afectados por las lluvias. 

Una mirada esperanzadora en medio de la tormenta

Juan Enrique Prohens, gerente general de Agrícola Cerro Campanario, dijo a Portalfruticola.com que las precipitaciones son una “bendición” para una zona que venía enfrentando una situación crítica en materia de disponibilidad hídrica.

El ejecutivo celebró las lluvias, y dijo que en uno de los campos de la empresa se registran cerca de 300 milímetros acumulados, 

“Es tres veces el promedio histórico anual, que se sitúa en torno a los 100 milímetros”, señaló.

Los embalses Cogotí y Recoleta se encuentran llenos, dijo Prohens, mientras que el embalse La Paloma ha experimentado un fuerte incremento en sus reservas. Y las reservas no se agotan ahí, dado que la zona registra una importante acumulación de nieve en la cordillera, lo que mejora las perspectivas de riego, especialmente durante los meses estivales.

Otro aspecto positivo es la reducción del uso de sistemas de bombeo y, con ello, el consumo energético asociado al riego y a la extracción de agua desde pozos.

Prohens sostuvo que las condiciones actuales también están favoreciendo el desarrollo de los cultivos. 

“Las primeras brotaciones de los parronales se observan parejas y con buenas perspectivas, mientras que los principales inconvenientes operacionales se concentran en huertos que actualmente se encuentran en cosecha, como los de mandarinas, donde el exceso de humedad dificulta el ingreso de maquinaria y puede obligar a realizar aplicaciones adicionales”, explicó.

En términos productivos, el ejecutivo proyecta un escenario favorable para la próxima temporada, siempre que las precipitaciones no se concentren en períodos críticos como la floración o la cosecha.

“Son unas condiciones óptimas para poder sacarle el potencial productivo a los huertos”, sostuvo Prohens, aunque advirtió que el comportamiento del clima durante la primavera será determinante.


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