Mientras la producción y el consumo de uva de mesa continúan aumentando en Asia, el codiciado mercado chino está experimentando un profundo cambio.
Daniel Ho, cofundador y director comercial de Shanghai Topsun Fresh, advierte que los exportadores internacionales deberán adaptarse a una participación cada vez menor en un mercado que alguna vez fue confiable.
Durante su presentación en el Global Grape Convention 2026, realizado el 12 de agosto en Santiago de Chile, Ho señaló que las uvas de mesa importadas representan menos del 1% del consumo total de China, lo que convierte al mercado de importación del país en uno mucho más especializado de lo que su tamaño podría sugerir.

La clave, enfatizó Ho, está ahora en la calidad por sobre la cantidad. A su juicio, los productores extranjeros deben alejarse de los grandes volúmenes y apuntar a la pequeña proporción de consumidores chinos dispuestos a pagar precios elevados por una experiencia de consumo excepcional.
“El mercado está ahí”, afirmó Ho. “Las personas están dispuestas a pagar dos o tres veces más por frescura, buen sabor y una experiencia de consumo superior”.
Asia domina el consumo mundial de uva de mesa fresca, con una participación de mercado del 65%, equivalente a 22 millones de toneladas en 2025. El consumo per cápita de la región alcanza los 7 kilos, superando tanto a Europa como a Estados Unidos. En tanto, India, país vecino, es el segundo mayor consumidor, con una participación del 8% a nivel mundial y un consumo per cápita de casi 2 kilos.
En 2025, China concentró la mitad de las uvas de mesa cosechadas ese año, con 15 millones de toneladas, cifra que ha aumentado de manera continua durante los últimos seis años, periodo en el que la industria del país creció 31%.
Este incremento provocó una fuerte reducción de los envíos provenientes de sus socios comerciales tradicionales. Durante la última década, las importaciones chinas de uva cayeron cerca de 60%, hasta alcanzar las 110.000 toneladas.

“En términos del consumo total, [las uvas importadas representan] menos del 1%”, señaló Ho. “Eso significa que todas las frutas importadas no son para todos. Solo un pequeño grupo de personas puede permitirse fruta importada”.
El ejecutivo explicó que el segmento objetivo de estas importaciones de alta gama está compuesto principalmente por mujeres de entre 25 y 45 años, con educación superior, que toman las decisiones de compra del hogar.
Estas consumidoras buscan altos niveles de azúcar, baja acidez, ausencia de astringencia, ausencia de fricción de la piel y señales visuales de frescura, como pruina intacta y escobajos de color verde brillante.
El principal catalizador detrás del cambio en la dinámica del mercado chino es la explosión de la producción de Shine Muscat, explicó Ho. En 10 años, la producción china de esta variedad aumentó 70 veces, pasando de 77.000 toneladas a 5,2 millones de toneladas.

Este enorme aumento de volumen provocó un desplome en los retornos para los productores: una variedad que hace una década alcanzaba US$8 por kilo a productor, ahora puede comprarse por menos de US$0,2 por kilo.
El excedente interno obligó a los proveedores chinos a aumentar sus exportaciones, que casi se duplicaron en seis años hasta alcanzar las 928.000 toneladas. Alrededor del 93% de las exportaciones chinas tiene como destino otros países asiáticos, mientras que el 75% se dirige a naciones del Sudeste Asiático, en el marco de acuerdos comerciales como la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y la Asociación Económica Integral Regional (RCEP).
En este escenario de altos volúmenes, los envíos de uva chilena y peruana hacia China disminuyeron alrededor de 70% respecto de hace una década. Sin embargo, Perú registró un aumento de 34% en los precios CIF (costo, seguro y flete) durante la última temporada, mientras que los precios de Chile se mantuvieron estables.
Australia mantuvo precios estables y una demanda consistente debido a sus estrictos protocolos de postcosecha, pese a los retrasos en el transporte marítimo entre múltiples puertos, que promediaron 31 días.

Para cumplir con estos altos estándares y superar estos obstáculos, Ho sostiene que se requiere un enfoque mucho más cercano y directo.
“Quieren sabor. Nosotros tenemos a nuestra propia gente en los campos y hablamos con nuestros socios aquí”, explicó Ho sobre la presencia de su equipo en las zonas productoras. “Enviamos nuestro propio equipo desde China para probar la fruta y trabajar con nuestros socios, diciéndoles: ‘Bien, muchachos, esperen otra semana’. Así es como operamos ahora. La clave es que funciona”.
Para enfrentar los retrasos del transporte marítimo y entregar la alta calidad que exigen los compradores chinos, Shanghai Topsun Fresh movilizó 1.814.400 toneladas de uva de mesa por vía aérea la última temporada. La compañía contrató cinco vuelos semanales en aviones Boeing 777, cada uno con una capacidad de 110 toneladas.
Ho enfatizó que el éxito en el escenario actual requiere que los productores extranjeros cambien drásticamente su enfoque.
“Capturar incluso el 1% de este mercado es suficiente para todos los productores y exportadores presentes”, afirmó Ho. “Primero, debemos replantearnos nuestro enfoque hacia el mercado chino. Segundo, tenemos que trabajar activamente para conseguirlo, lo que puede requerir sacrificar parte del rendimiento para priorizar un sabor superior”.
Global Grape Convention 2026, organizada por Yentzen Group, Frutas de Chile, Provid y Mexico Table Grapes, reunió a 900 personas y a más de 50 empresas auspiciadoras.
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