Corea del Sur: un mercado exigente y estratégico para la cereza

Corea del Sur: un mercado exigente y estratégico para la cereza

En la séptima edición del Global Cherry Summit realizado en Chile se abordaron los principales desafíos que enfrenta la industria de la cereza chilena, entre ellos la importancia de diversificar mercados y no depender del mercado chino.

En esta línea, Patricio Bobadilla, economista agrario, MBA y representante de PSK International, expuso sobre el potencial que tiene un vecino del gigante asiático: Corea del Sur. 

Bobadilla detalló que Corea del Sur es un mercado sofisticado y exigente, con oportunidades de crecimiento para la cereza chilena. No obstante, advirtió que existen desafíos estructurales que obligan a la industria a elevar sus estándares.

Cómo abordar Corea del Sur

Bobadilla explicó que, para crecer en el mercado, es clave comprender su cultura. Se trata de un país que, tras la guerra de los años 50, logró un desarrollo acelerado basado en la disciplina, el trabajo y una constante presión por la competitividad. 

Indicó que esto se refleja en el consumo: “Los compradores buscan la mejor relación precio-calidad y están en permanente comparación”.

En este contexto, la fruta —y en particular la cereza— no es la excepción. La estética y la presentación son factores determinantes, y no existe espacio para productos de segunda calidad.

Asimismo, enfatizó que la tolerancia a defectos es mínima, y cualquier problema puede traducirse en fuertes castigos de precio o incluso en la imposibilidad de comercializar el producto.

China v/s Corea del Sur 

El expositor señaló que Corea del Sur es un mercado más pequeño, con cerca de 50 millones de habitantes, hogares reducidos y hábitos de consumo más individuales. Estas características deben alinearse con los formatos de venta, privilegiando envases pequeños de 300 a 400 gramos. 

Otro punto diferenciador frente a China es el aspecto logístico. Bobadilla explicó que los puertos no operan durante los fines de semana, lo que puede extender los tiempos de comercialización.

Bobadilla destacó que la cereza chilena ha logrado posicionarse en este mercado, siendo un producto competitivo, especialmente porque el mayor volumen se envía por vía marítima. 

Sin embargo, advirtió que este factor también implica desafíos. A diferencia de otros orígenes que exportan por vía aérea, Chile enfrenta largos tiempos de tránsito —que pueden superar los 30 días—, lo que impacta en la condición final de la fruta.


Corea del Sur: un mercado exigente y estratégico para la cereza


Proyección 

En términos de crecimiento, el ejecutivo planteó que el mercado coreano ha mostrado avances, aunque más moderados que en China. “Actualmente, los envíos se sitúan en torno a los 350 contenedores por temporada, con un potencial de alcanzar los 600 en el mediano plazo”, dijo.

No obstante, fue claro que el crecimiento debe ser cuidadosamente gestionado, debido a la alta sensibilidad del mercado al volumen. “Si se sobrecarga, los precios pueden caer rápidamente y generar un colapso”, puntualizó. 

Subrayó la importancia de una planificación precisa, tanto en volumen total, como una distribución semanal de los envíos.

En línea con lo anterior, dijo que el principal desafío de la industria chilena es la calidad. No se trata solo de aumentar el calibre, sino también de mejorar atributos como la firmeza, el contenido de azúcar y la condición postcosecha.

La calidad tiene diferentes aristas, dijo Bobadilla, ya que “no basta con separar por color. Dentro de una misma caja pueden existir distintas calidades, y eso en Corea no se tolera”.

En ese sentido, destacó la importancia de evaluar la fruta en su formato final, es decir, ya embalada, tal como llegará al consumidor.

Pese a estos desafíos, Bobadilla señaló que existen oportunidades, considerando la disminución sostenida de la superficie agrícola en Corea del Sur, el envejecimiento de la población y una creciente preferencia por alimentos saludables, lo que favorece la demanda por fruta importada.

“El acceso a este mercado está reservado para operadores experimentados, capaces de cumplir con estándares exigentes y gestionar adecuadamente los riesgos. Corea es un mercado de alto valor, pero no perdona errores. Aquí solo hay espacio para fruta de excelente calidad”, concluyó.


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