Esta guía reúne la información técnica, la maquinaria disponible en el mercado nacional y las buenas prácticas necesarias para implementar un manejo de residuos agrícolas moderno, rentable y respetuoso con el medioambiente.

Cada temporada, los predios agrícolas de Chile generan enormes volúmenes de ramas, restos de poda, raleo y material leñoso que deben eliminarse antes de las siguientes labores de siembra o cosecha.

Durante décadas, la quema fue la solución más rápida y económica, pero hoy sabemos que este método deteriora el suelo, contamina el aire y está cada vez más restringido por la normativa ambiental.

1. ¿Qué son los residuos agrícolas y por qué importa su manejo?

Se entiende por residuo agrícola a todo material vegetal que queda en el predio una vez finalizadas las labores de cosecha, poda o raleo: ramas, cañas, hojas, tallos, cercos vivos retirados y restos de cultivos anuales.

Un manejo de residuos agrícolas adecuado no es solo un tema de orden predial, sino una decisión que impacta directamente la fertilidad del suelo, la calidad del aire de la región y la productividad de las próximas temporadas. Ignorar este proceso, o resolverlo con métodos que degradan el recurso suelo, termina costando caro a mediano plazo.

1.1 Origen y volumen de los rastrojos en Chile

Una de las grandes dificultades que enfrentan los predios agrícolas es precisamente el volumen de rastrojos que se genera temporada tras temporada. Según datos de la Corporación Nacional Forestal, en la Región Metropolitana un 68% de los avisos de quema corresponden a ramas, material leñoso, restos de poda y raleo de árboles frutales, incluyendo cercos vivos de zarzamora y espino.

Esta cifra evidencia que el manejo de residuos agrícolas leñosos y de poda es, con diferencia, el desafío más recurrente para productores frutícolas y agricultores familiares de la zona central del país.

A esto se suma que cultivos como el maíz dejan en el potrero volúmenes considerables de biomasa: solo el 50% de la planta corresponde a grano cosechado, mientras el otro 50% queda como hojas, cañas y mazorcas que deben gestionarse antes de la siguiente siembra.

La escala del problema explica por qué, durante años, la quema se instaló como la solución más práctica, aunque no la más sustentable.

2. Los riesgos de la quema como método tradicional

La quema de rastrojos ha sido, históricamente, la práctica más utilizada para eliminar residuos vegetales de manera rápida y de bajo costo. Sin embargo, un correcto manejo de residuos agrícolas exige evaluar los efectos que este método tiene sobre el suelo y el entorno antes de optar por él.

2.1 Impacto en la fertilidad y estructura del suelo

Quemar los residuos elimina la materia orgánica y los microorganismos presentes en los primeros centímetros del suelo. El calor generado en la superficie produce, además, una pérdida importante de nitrógeno amoniacal, lo que se traduce en una disminución progresiva de la fertilidad natural de los suelos agrícolas.

Estudios sobre suelos cultivados con maíz muestran que los predios donde se queman los rastrojos presentan niveles de materia orgánica de entre 2,1% y 3,3%, frente a un rango de 3,4% a 4,6% en aquellos donde el rastrojo se ha ido incorporando año a año.

La diferencia no es menor: se trata de suelos con mayor capacidad de retención de agua, mejor estructura y menor riesgo de compactación o "pie de arado".

A esto se añade el efecto erosivo: al no existir una barrera de vegetación o rastrojo que amortigüe el impacto de las precipitaciones, las gotas de lluvia desagregan las partículas del suelo con mayor facilidad, favoreciendo el arrastre de material y la pérdida de las propiedades biológicas del suelo a mediano plazo.

2.2 Normativa vigente sobre quemas agrícolas

El contexto regulatorio también empuja hacia un manejo de residuos agrícolas distinto a la quema tradicional. En la Región Metropolitana, el Decreto Supremo N°100 del Ministerio de Agricultura y el Decreto Supremo N°31/2017 del Ministerio del Medio Ambiente prohíben las quemas agrícolas entre el 15 de marzo y fines de agosto o septiembre, según la temporada, debido al aumento de la contaminación atmosférica en el Valle Central durante esos meses.

Fuera de este período, cualquier quema controlada requiere tramitar un aviso ante la Corporación Nacional Forestal (CONAF), que emite un comprobante habilitante y fiscaliza su cumplimiento. Realizar una quema sin este trámite constituye una infracción legal, además del riesgo sanitario que implica para la población cercana.

3. El chipeado: una alternativa sustentable de manejo de residuos agrícolas

Frente a las limitaciones de la quema, el chipeado se ha consolidado como una de las alternativas más efectivas de manejo de residuos agrícolas para material leñoso. Esta técnica puede generar un impacto positivo tanto en la estructura del suelo como en su fertilidad, devolviendo al sistema productivo la materia orgánica que antes se perdía en humo.

3.1 ¿En qué consiste el proceso de chipeado?

El chipeado consiste en picar el material vegetal leñoso en pequeños trozos de entre 0,5 y 2 centímetros, transformando ramas, restos de poda y raleo en chips homogéneos y de fácil manejo. Para llevar a cabo este proceso es fundamental contar con la maquinaria agrícola adecuada, como chipeadoras estáticas o trituradoras de rastrojos, capaces de reducir el volumen original del material hasta en un 80%, dejando solo un 20% del volumen inicial.

3.2 Usos del material chipeado: compost y mulch

Una vez chipeado, el material vegetal lignificado tiene dos destinos principales dentro de un manejo de residuos agrícolas circular: puede compostarse junto a otros residuos orgánicos del predio para producir enmienda orgánica, o aplicarse directamente como mulch sobre las hileras de cultivo o en la entrehilera de frutales. En ambos casos, el resultado es la devolución de materia orgánica y nutrientes al suelo, en lugar de su pérdida total por combustión.

4. Maquinaria para el manejo de residuos agrícolas: la chipeadora Garden Wood GWH15

Para difundir alternativas sustentables al manejo de rastrojos, uno de los equipos seleccionados y evaluados en proyectos de transferencia tecnológica en la Región Metropolitana es la chipeadora Garden Wood modelo GWH15, una máquina estacionaria pensada para dar autonomía al predio en su manejo de residuos agrícolas.

Trabaja un volumen aproximado de 2 m³ por hora, reduciendo el material a un 20% de su volumen original, y procesa residuos del tipo leñoso encontrándose disponible comercialmente en el mercado nacional.

residuos agrícolas

4.1 Componentes y funcionamiento

La chipeadora de residuos agrícolas consta de un disco rotatorio, implementado con tres cuchillos trituradores de residuos vegetales, protegido dentro de un tambor. Cuenta con una tolva de alimentación abatible, un conducto de descarga con giro de 360° y deflector ajustable para dirigir la viruta según la dirección del viento.

Su capacidad de chipeo alcanza los 12 centímetros de diámetro en la garganta de la máquina, y su bajo centro de gravedad, junto a un eje robusto y ruedas anchas, le otorga estabilidad al ser remolcada por un vehículo de trabajo. Incorpora, además, una barra de detención de emergencia como sistema de seguridad.

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4.2 Ficha técnica de la máquina

manejo de residuos agrícolas

4.3 Restricciones y requisitos del material a chipear

No todo el material vegetal puede procesarse de la misma forma. La chipeadora Garden Wood GWH15 presenta restricciones respecto al diámetro de los tallos: solo puede chipear tallos de hasta 12 centímetros de diámetro y, además, estos deben presentar baja humedad, idealmente con un secado mínimo de dos semanas antes de ingresar a la máquina.

En caso de requerir el triturado de material vegetal de tipo herbáceo, este puede procesarse siempre y cuando se mezcle con material de tipo leñoso, evitando así atochamientos y sobrecargas en el disco rotatorio. Este detalle es clave para cualquier manejo de residuos agrícolas planificado, ya que condiciona los tiempos de acopio y secado previos al chipeado.

5. Buenas prácticas y mantención de la maquinaria

La vida útil y el rendimiento de una chipeadora dependen en gran medida de la disciplina de mantención del operador. Un buen manejo de residuos agrícolas también implica cuidar la herramienta que hace posible el proceso.

5.1 Rutinas de mantención según horas de uso

  • Previo a cada uso: revisar el nivel y calidad del aceite, las condiciones generales del equipo y apretar tuercas.
  • Luego de las primeras 20 horas de uso: realizar cambio de aceite, mantención general y apriete de cuchillos.
  • Después de 50 horas de uso: revisar el estado de la correa de transmisión, la presión de neumáticos y realizar limpieza general.
  • Cada 100 horas de uso: efectuar cambio de aceite, reemplazo del filtro de aire y engrase del eje portacuchillas.

5.2 Medidas de seguridad en la operación

Nunca se debe encender la chipeadora con una rama en su interior, ya que podría trabarse y fundir el embriague centrífugo; el motor debe estar funcionando a la mayor velocidad posible antes de introducir material.

Se recomienda dirigir siempre el deflector a favor del viento y utilizar los elementos de protección personal correspondientes (protección auditiva, ocular y guantes).

Dado que el equipo trabaja con alta vibración, se recomienda al término de cada jornada apretar y chequear los pernos para asegurar un funcionamiento óptimo y prevenir fallas mecánicas.

6. Otras alternativas complementarias al manejo de residuos agrícolas

El chipeado no es la única herramienta disponible. Un manejo de residuos agrícolas integral suele combinar distintas técnicas según el tipo de residuo, la superficie del predio y la maquinaria disponible.

6.1 Compostaje

El material chipeado, combinado con otros residuos orgánicos del predio, puede transformarse en compost mediante un proceso de degradación biológica controlada. Esta alternativa acelera la descomposición del material leñoso y produce una enmienda orgánica de calidad, reduciendo la dependencia de fertilizantes de síntesis y cerrando el ciclo de nutrientes dentro del mismo predio.

6.2 Incorporación directa al suelo

En cultivos anuales como el maíz, existen equipos picadores-trituradores de rastrojo que se acoplan al tractor mediante el eje de toma de fuerza y permiten triturar e incorporar directamente al suelo hojas, tallos y cañas, sin necesidad de una etapa intermedia de acopio.

Este tipo de maquinaria trabaja anchos de labor de hasta 3,2 metros y complementa al chipeado estacionario en predios de mayor escala, especialmente cuando el objetivo es dejar el terreno listo para la siguiente siembra en el menor tiempo posible.

7. Beneficios ambientales y productivos de un manejo de residuos agrícolas sustentable

Adoptar prácticas sustentables de manejo de residuos agrícolas trae beneficios que van más allá del cumplimiento normativo. En el plano ambiental, se reduce la emisión de material particulado y gases de efecto invernadero asociados a la quema, disminuyendo la presión sobre la calidad del aire en regiones que, como la Metropolitana, ya enfrentan episodios de alerta y preemergencia ambiental durante el año.

En el plano productivo, mantener la materia orgánica en el sistema mejora la estructura del suelo, su capacidad de retención de agua y su actividad biológica, factores que se traducen en mayor fertilidad natural y menor necesidad de insumos externos con el paso de las temporadas.

A esto se suma un beneficio económico: reincorporar el residuo como mulch o compost reduce los costos de fertilización y mejora el aprovechamiento de un material que, de otro modo, se pierde por completo.

8. Conclusión

El manejo de residuos agrícolas dejó de ser un tema secundario para convertirse en una decisión estratégica dentro de cualquier predio productivo. La quema, aunque históricamente la opción más rápida, deteriora la fertilidad del suelo, contribuye a la contaminación atmosférica y está sujeta a restricciones normativas cada vez más estrictas.

El chipeado, en cambio, ofrece una alternativa técnica, viable y disponible en el mercado nacional que transforma un problema logístico en un insumo valioso para el compostaje o el mulching.

Sumar a esto prácticas complementarias como la incorporación directa de rastrojos o el compostaje permite cerrar el ciclo de nutrientes dentro del propio predio, mejorando la sustentabilidad productiva a largo plazo.

Invertir en la maquinaria adecuada, seguir las rutinas de mantención recomendadas y respetar las restricciones de humedad y diámetro del material son los pasos concretos para que cualquier agricultor, sea de pequeña o gran escala, pueda dar un giro sustentable a la forma en que gestiona sus residuos.

9. Preguntas frecuentes sobre manejo de residuos agrícolas

¿Qué es el manejo de residuos agrícolas?

Es el conjunto de prácticas destinadas a gestionar ramas, rastrojos y restos de poda o cosecha de forma que no dañen el suelo ni el medioambiente, evitando la quema como método principal.

¿Por qué no se recomienda quemar los rastrojos?

Porque elimina materia orgánica y microorganismos del suelo, reduce el nitrógeno amoniacal disponible y disminuye la fertilidad natural, además de generar contaminación atmosférica.

¿Qué diámetro de ramas puede procesar una chipeadora como la GWH15?

Hasta 12 centímetros de diámetro, siempre que el material presente baja humedad, idealmente tras un secado mínimo de dos semanas.

¿Qué se puede hacer con el material chipeado?

Puede compostarse junto a otros residuos orgánicos o aplicarse directamente como mulch sobre el suelo, devolviendo materia orgánica y nutrientes al sistema productivo.

¿Es obligatorio avisar a CONAF antes de quemar rastrojos?

Sí, fuera de los períodos de prohibición se debe tramitar un aviso de quema controlada ante CONAF, que entrega un comprobante habilitante y fiscaliza su cumplimiento.

10. Referencias

  1. Sepúlveda, F. y Sánchez, L. 2021. Manejo de Residuos Agrícolas. Ficha Técnica N°126, Sustentabilidad. INIA La Platina. portalfruticola.com
  2. Carrasco, J. y Aguirre, C. (eds.) 2018. Rastrojos del cultivo de Maíz: elementos a considerar para su manejo. Boletín INIA N°385. Instituto de Investigaciones Agropecuarias, Centro Regional Rayentué, Rengo, Chile. biblioteca.inia.cl
  3. Corporación Nacional Forestal (CONAF). Aviso de quema controlada y calendario de quemas agrícolas y forestales. conaf.cl
  4. ChileAtiende. Aviso de quema controlada, requisitos y normativa asociada. chileatiende.gob.cl
  5. Sepúlveda, F. (ed.) 2022. Prácticas alternativas al uso del fuego en el sector agrícola. Boletín INIA N°463. Instituto de Investigaciones Agropecuarias, Centro Regional INIA La Platina, Santiago, Chile.
  6. Segener. Chipeadora de Ramas GardenWood GWH15 Honda, ficha técnica y características. segener.cl
  7. Facultad de Ciencias Agronómicas, Universidad de Chile. Quemas agrícolas: una de las causantes de la contaminación en la Región Metropolitana. agronomia.uchile.cl

El contenido de este artículo fue elaborado en parte con información de www.inia.cl, cuyos autores son Fabiola Sepúlveda y Linda Sánchez INIA La Platina. Este artículo fue revisado y reeditado por Portalfruticola.com

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