Lluvias y calor fuera de temporada amenazan huertos frutales del centro sur de Chile

Lluvias y calor fuera de temporada amenazan huertos frutales del centro sur de Chile

El fenómeno climático El Niño–Oscilación del Sur (ENOS) podría generar un escenario complejo para la fruticultura del centro sur de Chile durante la próxima temporada.

Así lo advirtieron especialistas del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Quilamapu, quienes proyectan un invierno más cálido de lo habitual, acompañado de mayores precipitaciones tanto en invierno como en primavera.

Según explicó el agroclimatólogo Raúl Orrego, estas condiciones traerían efectos mixtos. Por un lado, contribuirían a mejorar la disponibilidad hídrica y reducir el riesgo de heladas, pero estas condiciones también implican riesgos relevantes para los huertos frutales, especialmente en regiones como Maule, Ñuble y Biobío, donde se concentra una parte importante de la producción exportadora del país sudamericano.


Lluvias y calor fuera de temporada amenazan huertos frutales del centro sur de Chile


Invierno más cálido y su impacto en frutales

Uno de los principales problemas se relaciona con la menor acumulación de frío invernal, un factor clave para especies de hoja caduca como cerezos, manzanos y arándanos. 

Al respecto, el investigador Cristian Balbontín explicó que, cuando no se cumplen adecuadamente las horas frío requeridas, se produce una salida irregular de la dormancia, lo que deriva en brotaciones desuniformes, floración asincrónica y menor eficiencia en la polinización.

Estas alteraciones impactan directamente en la cuaja, la carga frutal y, en definitiva, en el rendimiento y calidad de la fruta. A ello se suma que las lluvias primaverales, combinadas con temperaturas más altas, crean condiciones propicias para el desarrollo de enfermedades fungosas como Botrytis cinerea y Monilinia, que afectan flores y frutos.

Este escenario también afecta a los insectos polinizadores, cuya actividad disminuye en condiciones de lluvia, agravando aún más la reducción en la producción. 


Lluvias y calor fuera de temporada amenazan huertos frutales del centro sur de Chile


La investigación plantea que en etapas cercanas a la cosecha, el exceso de precipitaciones puede provocar partiduras en frutos como la cereza, debido a la absorción de agua, lo que impacta severamente su valor comercial en mercados de exportación.

Frente a este panorama, los especialistas destacaron la necesidad de adoptar estrategias de mitigación de manera integral. Entre ellas, una nutrición equilibrada, especialmente con calcio, para fortalecer los tejidos de la planta, así como el uso de coberturas como macrotúneles, que ayudan a reducir la incidencia directa de lluvias y enfermedades.

Asimismo, la investigación ha avanzado en el uso de reguladores hormonales que mejoran la resistencia de la piel del fruto, disminuyendo su susceptibilidad a partiduras y favoreciendo su condición de postcosecha.

En un contexto de creciente variabilidad climática, los expertos coinciden en que la clave estará en la anticipación. “Hoy no basta con reaccionar, es necesario prever escenarios y ajustar las decisiones productivas según las condiciones climáticas proyectadas”, enfatizó Balbontín.

En esa línea, INIA ha fortalecido el desarrollo de herramientas que vinculan variables climáticas con resultados productivos y de calidad, destacando el rol del Laboratorio de Calidad de Frutos de Quilamapu en la generación de información aplicada.

Finalmente, los investigadores subrayaron que avanzar hacia sistemas predictivos integrados permitirá no solo mitigar riesgos, sino también optimizar decisiones productivas y logísticas, fortaleciendo la competitividad de la fruticultura chilena frente a un escenario climático cada vez más desafiante.

*Fotografias gentileza INIA.


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