¿Cuándo cosechar peras y manzanas? Las claves que marcan la diferencia en calidad
Determinar el momento exacto de cosecha en frutales es crucial. Por ello, este proceso ha evolucionado desde la intuición hacia una mayor precisión científica en la evaluación de la calidad de la fruta. En este contexto, los índices de madurez se han convertido en una herramienta clave para asegurar la calidad, la conservación y la posterior comercialización de peras y manzanas.
Especialistas del Área Poscosecha de la Estación Experimental Agropecuaria Alto Valle del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA) desarrollan investigaciones sobre variables como la firmeza de la pulpa, el contenido de azúcares, la acidez, el color y la degradación del almidón. Estos parámetros permiten identificar el estado óptimo del fruto y definir el mejor momento para su recolección.
Desde el INTA subrayaron que es importante conocer que durante la maduración, los frutos atraviesan dos etapas bien diferenciadas. Por un lado, la madurez fisiológica, cuando el fruto, una vez cosechado, puede continuar su proceso hasta desarrollar sus características de sabor y aroma. Por otro, la madurez organoléptica, que indica que el fruto ya alcanzó su punto máximo de calidad para el consumo.
Al respecto, el investigador Adrián Colodner explicó en declaraciones recogidas por el INTA que comprender estas etapas es fundamental para evitar errores en la cosecha, ya que una recolección anticipada o tardía puede afectar tanto la calidad como la capacidad de conservación del producto.
¿Cuándo cosechar?
La decisión sobre cuándo cosechar también depende del destino comercial del fruto. En ese sentido, la también investigadora del INTA, Gabriela Calvo, indicó que las cosechas tempranas suelen orientarse a primicias, mientras que las tardías se destinan al consumo inmediato.
Para el almacenamiento prolongado, en tanto, se busca un punto intermedio dentro del período de aptitud. Sin embargo, subrayó que en ningún caso se debe cosechar antes de alcanzar la madurez fisiológica.
Para evaluar el estado de madurez, los técnicos analizan distintos indicadores. Entre ellos, el color de la epidermis de las manzanas es clave en variedades verdes como Granny Smith, así como el color de fondo en variedades rojas como Red Delicious, que evidencian el avance del proceso de maduración. Estas mediciones pueden realizarse con instrumentos específicos o mediante tablas comparativas desarrolladas para cada variedad.
Andrea Castro, investigadora del INTA Alto Valle, explicó que cada especie y variedad presenta valores óptimos distintos, por lo que el análisis debe ser específico. Además, destacó que estos índices no solo permiten definir el inicio de la cosecha, sino también evaluar la capacidad de conservación y el destino más adecuado para cada lote de fruta.
Los investigadores coincidieron en que una cosecha realizada en el momento óptimo es determinante para evitar desórdenes y prolongar la vida útil de los precios. Por el contrario, una mala decisión puede impactar negativamente en la calidad, especialmente cuando los períodos de almacenamiento se extienden.
En conclusión, la aplicación de los resultados, junto con el uso adecuado de tecnologías de postcosecha, permite garantizar una oferta sostenida de fruta de calidad durante todo el año, beneficiando tanto a productores como a consumidores.
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