Alza de combustibles en Chile: el impacto en la industria frutícola
El Ministro de Hacienda de Chile, Jorge Quiroz, anunció el lunes 23 de marzo un alza en los combustibles que se hará efectiva este jueves 26. El encargado de la cartera fiscal especificó que la gasolina de 93 octanos subirá del orden de 370 pesos por litro, mientras que el diésel lo hará entre 570 a 580 pesos por litro.
Si bien desde el gobierno anunciaron una serie de medidas que buscan paliar de alguna forma el impacto del alza y que serán discutidas en el Congreso Nacional, el aumento en los combustibles no sólo ha generado una reacción en la ciudadanía, sino que también en sectores productivos como la fruticultura.
Un alza con efectos en la operación
Víctor Catán, presidente de la Federación Gremial Nacional de Productores de Frutas (Fedefruta), señaló a Portalfruticola.com que el aumento de los combustibles genera un perjuicio directo al sector.
“El alza del diésel incrementa los costos de operación, desde el uso de maquinaria agrícola hasta el transporte y los fletes. Pero además tiene efectos indirectos en insumos clave como los fertilizantes, especialmente la urea, que es ampliamente utilizada en el sector”, dijo.

Este aumento generalizado de costos reduce los márgenes de los productores y tensiona la competitividad del sector, particularmente en un contexto donde la eficiencia logística es clave para los envíos al exterior.
Frente a este escenario, Catán plantea la necesidad de fortalecer la política fiscal del país. “Es fundamental contar con responsabilidad fiscal, con una doctrina clara y con ahorros disponibles que permitan enfrentar este tipo de contingencias sin que el impacto recaiga completamente en los consumidores”, manifestó.
En paralelo, desde Frutas de Chile están evaluando el escenario económico, considerando sus efectos en la cadena productiva y logística. La preocupación apunta tanto al incremento de costos como a la incertidumbre que podría afectar la planificación de la temporada.
Impacto geopolítico externo
Por su parte, Rafael Guarda, abogado-consultor de RG Consultant, dijo a Portalfruticola.com que para entender el alcance de esta situación es fundamental distinguir entre lo que ocurre en el escenario internacional y sus consecuencias en Chile.
A nivel global, explica, el combustible constituye una proporción relevante dentro de los costos del transporte marítimo, lo que obliga a las navieras a tomar medidas para sostener su rentabilidad.
“Las navieras, por un lado, ajustan sus tarifas de flete para compensar el aumento en los costos operativos, y por otro, activan mecanismos de estabilización que les permiten protegerse frente a nuevas alzas del combustible”,
Estas estrategias incluyen la incorporación de cargos adicionales, como recargos de emergencia, que se suman al desglose del flete.

El contexto internacional añade un factor clave: la incertidumbre. Episodios como el bloqueo de Irán en el estrecho de Hormuz han tensionado el mercado energético, afectando el suministro y elevando los precios del petróleo en distintos puntos del mundo. Dado que las navieras se abastecen de combustible en diversas rutas globales, cualquier incremento en estos puntos repercute directamente en sus costos.
Sin embargo, Guarda aclara que el impacto de las medidas locales en Chile no incide directamente en el transporte marítimo. “Las navieras no vienen a abastecerse de combustible al país, por lo que las decisiones internas no afectan de forma directa el valor de los fletes marítimos”, dijo.
Donde sí se observa un efecto significativo es en la logística terrestre. Chile depende en gran medida del transporte por camión para el movimiento interno de mercancías, y el diésel representa uno de los principales componentes de ese costo. En ese sentido, el alza del combustible impacta de manera inmediata en la cadena de distribución.
“Esto va a pegar directamente en la operación de la industria, ya que los transportistas no pueden absorber completamente estas alzas y terminan traspasándolas a las empresas usuarias, como los exportadores”, advierte el especialista.
Dicha dinámica no solo incrementa los costos actuales, sino que también genera ajustes preventivos en las tarifas.
En escenarios de alta volatilidad, los operadores logísticos tienden a anticiparse a futuras alzas. “Si el combustible sube hoy CLP$10 , es probable que las tarifas suban CLP$12 pesos, como una forma de resguardo ante nuevas variaciones en el corto plazo”, explica Guarda, subrayando que la incertidumbre es el principal problema más allá del alza puntual.



