El éxito de una temporada frutal no comienza en primavera: se construye mucho antes, durante el manejo preinvernal que cierra el ciclo productivo anterior. En frutales de hoja caduca —manzanos, perales, durazneros, cerezos, nogales, frambuesas, arándanos y avellanos europeos, entre otros— el periodo que va desde la postcosecha hasta el inicio del receso invernal es tan determinante como cualquier otra etapa del año.


En ese intervalo, la planta consolida sus reservas de carbohidratos, el huerto acumula o reduce su carga de inóculo patogénico, y el suelo queda más o menos preparado para enfrentar las lluvias, las heladas y el estrés hídrico del invierno.

Este artículo ofrece una guía técnica integral sobre los manejos preinvernales en frutales de hoja caduca, organizada por ventanas fenológicas y adaptable tanto al Hemisferio Sur (otoño entre marzo y junio) como al Hemisferio Norte (septiembre a diciembre).Se abordan las labores transversales —saneamiento, poda en dormancia, riego, drenaje, cobertura de suelo y control fitosanitario en caída de hojas— y se ofrecen recomendaciones específicas para los principales grupos frutales cultivados en zonas templadas. El enfoque está orientado tanto a productores comerciales como a huerteros y aficionados que buscan planificar con criterio técnico y reducir problemas de la próxima temporada.

La estrategia central descansa en dos pilares: la sanidad y reducción del inóculo (retiro de madera enferma, frutos momificados y hojas infectadas; protección de cicatrices y heridas de poda) y la preparación estructural del huerto (poda con buen criterio, corrección de drenajes y protección del suelo), para que las plantas lleguen al invierno en las mejores condiciones posibles y la primavera siguiente comience con ventaja.


1. Contexto y objetivos del manejo preinvernal

En frutales de hoja caduca, el periodo entre la recolección y la caída de hojas es parte del proceso de carga de reservas para invernar (carbohidratos y compuestos de reserva), y su duración puede extenderse varias semanas según la especie y las condiciones ambientales. El correcto aprovechamiento de esta ventana determina el vigor y la capacidad productiva de la próxima temporada.

Durante la caída de hojas ocurren dos hechos con alto peso sanitario. Primero, en el punto de abscisión se forman pequeñas heridas que actúan como vía de entrada para hongos y bacterias, especialmente cuando el clima otoñal combina alta humedad, rocíos, nieblas y lluvias. Segundo, las hojas caídas —y otros restos orgánicos— pueden contener reservorios y formas invernantes que pasan el frío y aportan inóculo para la primavera siguiente. Ignorar estos dos mecanismos equivale a llegar al inicio del nuevo ciclo con una deuda sanitaria que costará mucho más resolver.

Los objetivos prácticos de los manejos preinvernales se estructuran en cuatro grandes ejes:

Sanidad y fitoprotección preventiva. Reducir el inóculo disponible mediante el retiro de hojas enfermas, frutos momificados y madera con cancros. Proteger las entradas naturales —cicatrices de abscisión— y las heridas de poda invernal con tratamientos aplicados en ventanas fenológicas apropiadas y en condiciones climáticas adecuadas (sin lluvia, viento ni temperaturas extremas).

Estructura, poda y eficiencia de labores. Programar las podas en el periodo clásico de reposo vegetativo, entre la caída de hojas y la brotación de primavera, priorizando la iluminación de la copa, el equilibrio vegetativo-reproductivo y la eliminación de ramas improductivas o enfermas.

Agua, drenaje y suelo. Mantener riego postcosecha cuando corresponda y corregir drenajes antes del periodo lluvioso, ya que el estrés hídrico postcosecha puede afectar la temporada siguiente y el exceso de agua predispone problemas radiculares graves, especialmente en nogal. Proteger el suelo con coberturas vivas o mulch para controlar la erosión, mejorar la infiltración y conservar humedad.

Organización y planificación. Usar el tiempo preinvernal para revisar, reparar y dejar listos todos los sistemas (riego tecnificado, cortinas cortaviento, cercos, soportes) de modo que la primavera no comience "apagando incendios".

Consejo clave: en los manejos preinvernales mandan la fenología y el clima, no el calendario. El cronograma mensual es una guía; la decisión real se toma observando el porcentaje de caída de hojas, el pronóstico de lluvias y heladas, el estado sanitario del huerto y la humedad del suelo.

2. Calendario base en zonas templadas

2.1. Cómo leer este calendario

El presente calendario asume una zona templada genérica y organiza las labores por ventanas fenológicas, no por meses fijos. En el Hemisferio Sur (referencia para zonas de habla hispana como Chile, Argentina y Uruguay), el periodo preinvernal se concentra entre marzo y junio; en el Hemisferio Norte, el mismo plan se desplaza aproximadamente seis meses (septiembre a diciembre). Se presentan además ajustes para tres subzonas: templada mediterránea, templada húmeda y templada fría o continental.

Las ventanas fenológicas recomendadas por múltiples guías técnicas son: tratamientos en caída de hojas (diferenciados por porcentaje de caída según el grupo frutal) y tratamientos posteriores a la poda con el cien por ciento de la hoja caída, como estrategia para proteger cicatrices y heridas frescas.

2.2. Cronograma mensual sugerido

hoja caduca

2.3. Ajustes por subzona templada

Templada mediterránea (invierno lluvioso, verano seco). La prioridad es entrar al invierno con los drenajes funcionando y no suspender el riego postcosecha demasiado pronto si aún hay actividad vegetativa y las lluvias estables no han comenzado. Mantener coberturas para proteger el suelo y favorecer la infiltración durante las primeras lluvias otoñales.

Templada húmeda (lluvias frecuentes, otoños largos). La prioridad es el manejo sanitario y la correcta elección de ventanas de aplicación: el riesgo de infección por las heridas de abscisión aumenta con la humedad otoñal. Es fundamental aprovechar los días sin lluvia ni viento y respetar las recomendaciones de temperatura para los tratamientos fitosanitarios.

Templada fría o continental (heladas tempranas, viento). La prioridad es adelantar el saneamiento y la protección física en plantaciones jóvenes (protectores de tronco, cortavientos, reparación de cercos) y planificar coberturas (túneles o mantas en berries) para amortiguar eventos fríos tempranos.


3. Paquete de prácticas preinvernales transversales

3.1. Poda preinvernal, sanitaria y de estructura

La poda invernal en frutales de hoja caduca se realiza tradicionalmente en reposo vegetativo —entre la caída de hojas y la brotación— buscando iluminación, renovación de ramas, equilibrio vegetativo-reproductivo y manejo sanitario (incluida la eliminación de ramas improductivas y la reducción de la presión de plagas y enfermedades).

En el contexto de los manejos preinvernales, conviene separar dos capas de intervención:

Saneamiento inmediato (antes o durante la caída de hojas). Retirar madera claramente enferma, cancros activos, ramas con tejido muerto y frutos momificados. Esta acción reduce el inóculo que de otro modo pasaría el invierno en el huerto y se convertiría en fuente de infección primaveral.

Poda estructural en dormancia (una vez sin hojas). Ordenar la copa o los ejes, abrir el centro, eliminar cruces y exceso de densidad. En berries, regular cañas y primocañas según el sistema productivo. En frutales de hoja caduca leñosos, esta poda es la más impactante para la producción y la salud a largo plazo.

Criterio de oro: la poda no termina cuando cae la rama. Termina cuando el residuo se retira o procesa sin volverse foco de infección y la herramienta queda desinfectada para no trasladar patógenos entre plantas.

3.2. Riego y drenaje antes del invierno

El déficit hídrico en postcosecha puede reducir significativamente el número de flores y la cuaja de la temporada siguiente, por lo que se recomienda sostener riegos desde la recolección hasta el inicio del periodo lluvioso. En nogal, la alta sensibilidad a la falta de oxígeno en las raíces hace que el manejo del riego sea especialmente crítico: los riegos cortos y frecuentes favorecen raíces superficiales que, combinadas con suelos pesados o mal drenados, pueden generar asfixia radicular durante el invierno.

Una de las labores de mayor rentabilidad en el manejo preinvernal es la mantención del riego tecnificado: bombas, filtros, válvulas e inyectores. El congelamiento puede romper componentes y el daño suele descubrirse recién al reiniciar la temporada, con consecuencias sobre el inicio del riego en primavera.

3.3. Fertilización y enmiendas

El receso y la transición al invierno suelen ser un buen momento para aplicar compost maduro o abonos orgánicos sobre la hilera de plantación, y para corregir deficiencias detectadas en análisis foliares o de suelo. El potasio, por ejemplo, está asociado a parámetros de calidad en fruta en diversas referencias de extensión frutal.

Si se utiliza compost como enmienda, los parámetros de calidad a verificar incluyen la relación C/N y el pH; algunos documentos técnicos mencionan dosis orientativas del orden de 6 t/ha anuales para frutales, enfatizando evitar excesos por impactos ambientales. El enfoque recomendado es siempre basar las correcciones en un diagnóstico previo —análisis de suelo o foliar según el cultivo y la escala—, especialmente en la transición al invierno.

3.4. Manejo del suelo y cobertura

Las coberturas vivas o muertas son herramientas críticas de los manejos preinvernales para proteger el suelo durante la temporada de lluvias. Una cobertura herbácea (gramíneas, leguminosas o mezclas) entre hileras puede ser tan efectiva como el mulch para controlar la erosión, amortiguando el impacto de las gotas, frenando la escorrentía y afirmando partículas con las raíces.

Los beneficios del mulch en el contexto preinvernal incluyen: control de la erosión, mejora de la infiltración y conservación de humedad, aumento de la materia orgánica cuando se usan rastrojos o chips, y apoyo a la actividad biológica del suelo. Para pequeños productores y huerteros, chipear los restos de poda sanos y usarlos como cobertura en la línea de plantación —sin amontonarlos contra el tronco— es una estrategia de alta relación costo-beneficio que complementa muy bien una cubierta viva en la entrehilera.

3.5. Control de plagas y enfermedades invernales

La caída de hojas representa el punto crítico fitosanitario del ciclo. Las heridas de abscisión y los residuos vegetales actúan como los dos mecanismos principales de transmisión y perpetuación de patógenos. Por eso, las guías técnicas recomiendan medidas culturales —poda y destrucción de ramas con chancros, retiro de frutos momificados, manejo de la hoja caída— combinadas con tratamientos preventivos que protejan las cicatrices y reduzcan el inóculo antes de que comience el periodo frío.

Los criterios generales para los tratamientos de invierno son: aplicar después de la poda con muy buen mojamiento; posicionar los tratamientos en función del movimiento de yemas de invierno según el objetivo sanitario; evitar aplicaciones con lluvia, viento, heladas o temperaturas inferiores a 5 °C; y considerar las restricciones de cobre (máximos anuales por hectárea) con alternancia de productos, espaciando aceites y polisulfuros al menos 30 días si se combinan.

En pomáceas, la sarna o venturia es una enfermedad de alta importancia y la hojarasca actúa como reservorio de inóculo primario. Experiencias documentadas en Chile muestran que pulverizaciones otoñales de urea se asociaron con reducción del inóculo primario, reforzando el principio de invertir en el otoño para ahorrar fungicidas en primavera.

3.6. Protección contra heladas y viento

Aunque la protección activa de heladas se concentra habitualmente en primavera, el preinvierno es el momento oportuno para reparar y reforzar cortinas cortaviento y cierres perimetrales. Se reportan daños por liebres en plantaciones jóvenes de cerezo, arándano y manzano, por lo que los protectores de tronco y los cercos forman parte del plan preinvernal de muchos predios.

En berries, preparar las coberturas de protección (mulches, túneles, mantas antigranizo) antes de los primeros fríos intensos es clave. En frutilla, el uso de mantillo de paja en otoño tardío, cuando las plantas ya están inactivas, se recomienda para evitar lesiones invernales en corona; un error frecuente es aplicar el mantillo antes de que la planta entre en letargo, lo que puede producir daños por exceso de humedad.


4. Recomendaciones específicas por grupo frutal

4.1. Carozos (durazno, nectarino, ciruelo, cerezo)

En frutales de carozo, la ventana crítica va desde la caída de hojas hasta el receso y la poda invernal. La protección sanitaria durante la caída de hojas apunta a cicatrizar las heridas de inserción foliar, reduciendo la infección de hongos como Taphrina (abolladura o lepra), cribado y monilia (momificado). Se recomienda un primer tratamiento en torno al 75% de caída de hojas y un segundo al 100% de hoja caída, posterior a la poda, para proteger también las heridas de corte.

En cerezo, el cáncer bacterial merece atención especial en el preinvierno, ya que la bacteria puede infectar por las zonas de abscisión de hojas y por las heridas de poda o de heladas, invernando en el tejido leñoso. La combinación de protección en caída de hoja, buenas prácticas de poda y manejo de los daños por frío es la estrategia más efectiva. Las medidas de bioseguridad incluyen la desinfección de herramientas entre plantas, utilizando por ejemplo hipoclorito de sodio al 1%.

En materia de saneamiento, es imprescindible retirar y destruir los frutos momificados y las ramas con monilia o chancros durante la poda, sacando el material infectado fuera del huerto para evitar que se convierta en foco de reinfección.

4.2. Berries

Frutilla. Su manejo preinvernal es muy sensible a las heladas y a la protección de la corona. Se recomienda aplicar paja en otoño tardío, cuando las plantas están inactivas y el suelo ha alcanzado un umbral térmico sostenido, para evitar lesiones y desecación por frío. El mulching plástico de polietileno negro, revisado y reparado en preinvierno, mejora la retención de humedad, estabiliza la temperatura del suelo y protege los frutos del contacto con tierra en la próxima temporada.

Frambuesa. La poda de invierno se realiza una vez concluida la caída de hojas, tanto en variedades remontantes como no remontantes, e incluye la eliminación de cañas que ya produjeron, la regulación de la densidad, el despunte y la poda rasante según el objetivo productivo. La poda sanitaria tiene por objetivo eliminar cañas enfermas y débiles, y es fundamental retirar los residuos contaminados del huerto —idealmente para compostaje controlado— y no dejarlos entre hileras, ya que son focos de proliferación de tizones y otras enfermedades que pasan el invierno en esos restos.

Arándano. La poda se realiza en receso invernal con plena caída de hojas y yemas en dormancia; el criterio es eliminar la madera no productiva y abrir el centro para mejorar la entrada de luz y estimular las yemas de la próxima temporada. Revisar y reponer los acolchados en preinvierno ayuda a estabilizar la disponibilidad hídrica durante el invierno y al inicio de la temporada.

Mora y otros Rubus. Durante el invierno la poda consiste en mantener la estructura según el sistema de soporte, eliminar cañas enfermas o poco vigorosas, y acortar laterales (30–50 cm) para mejorar la producción. Revisar alambres, postes y amarres es una labor preinvernal de alta rentabilidad, ya que la conducción y el soporte mejoran la exposición a la luz, la aireación y la penetración de las pulverizaciones fitosanitarias, además de facilitar la cosecha.

4.3. Pomáceas (manzano y pera)

En pomáceas, la caída de hojas es el punto sanitario de mayor relevancia del ciclo preinvernal. Las heridas de abscisión actúan como vías de entrada y la hojarasca como reservorio de inóculo capaz de infectar en primavera. Se recomienda un primer tratamiento al 50% de caída de hoja y un segundo al 100% de hoja caída, posterior a la poda, para proteger cicatrices y heridas frescas.

El manejo de las hojas caídas tiene alta prioridad cuando hubo presión importante de sarna o venturia: retirar, centralizar y picar finamente las hojas acelera su descomposición y reduce drásticamente el inóculo primario disponible para la primavera. Investigaciones en Chile han documentado que las pulverizaciones otoñales de urea aplicadas sobre la hojarasca se asociaron con reducción del inóculo primario, reforzando el principio de que las inversiones en otoño se traducen en menores costos de fungicidas en primavera.

En cuanto a plagas con manejo invernal, las aplicaciones en caída de hojas y en dormancia pueden contribuir a reducir poblaciones de piojo de San José, ácaros, pulgones y psila, siempre que se realicen con buena cobertura, en condiciones climáticas adecuadas y ajustadas a los patógenos presentes en el historial del predio.

4.4. Nogal

El nogal es la especie que mayor atención requiere en materia de riego y drenaje preinvernal. Se describe como especialmente sensible a la falta de oxígeno en las raíces; los riegos cortos y frecuentes favorecen raíces superficiales que, combinadas con suelos pesados o mal drenados, pueden generar asfixia radicular cuando llegan las lluvias invernales. La meta es promover un sistema radical profundo (al menos 1 m) y cubrir una fracción importante del perfil con humedad estable. Si las lluvias invernales no alcanzan a recargar la zona radicular activa, puede ser necesario regar durante el invierno o a inicios de primavera, con la precaución de que el sobre-riego temprano enfría el suelo y puede incrementar los riesgos sanitarios radiculares.

En cuanto al manejo sanitario, la bacteriosis o peste negra (Xanthomonas arboricola pv. juglandis) puede invernar en yemas y amentos dormidos, diseminándose por lluvia y salpicaduras e ingresando por estomas y heridas. El manejo preinvernal debe incluir: saneamiento de ramas lesionadas, poda orientada a mejorar la aireación y reducción del inóculo antes de la primavera. La literatura científica alerta sobre el riesgo de resistencia a los tratamientos cúpricos intensivos, reforzando la importancia de un enfoque integrado en el que la poda y la ventilación de la copa sean las primeras herramientas.

4.5. Avellano europeo

En avellano europeo, el programa de control de enfermedades en caída de hojas es especialmente escalonado: las fichas técnicas describen aplicaciones cúpricas a 25%, 50% y 100% de caída de hojas como parte del control preventivo de problemas bacterianos. Este programa fenológico es el mejor ejemplo de cómo organizar los manejos preinvernales con criterio de ventana y no de fecha fija.

La poda en receso del avellano se propone en sistema monoeje (mantener el eje central y seleccionar ramas principales) con podas de producción suaves que aseguren buena iluminación de copa. Durante los meses de otoño e invierno, se deben eliminar los crecimientos vegetativos de la temporada, los ejes internos y las ramas cruzadas o sobrepuestas. También se recomienda el manejo anual de las sierpes, evitando dejar yemas latentes que rebroten con fuerza en primavera y desordenen la estructura del árbol.


5. Herramientas, insumos y materiales recomendados

En el manejo preinvernal de huertos, la eficiencia y la sanidad dependen tanto del "qué hago" como del "con qué lo hago". A continuación se presentan los equipos e insumos clave, organizados por función.

Herramientas de poda y corte. Tijera de podar tipo bypass, tijerón, serrucho curvo, sierra de pértiga para trabajos en altura y escalera frutícola estable (tipo trípode). La selección se justifica por la necesidad de realizar la poda invernal en receso y de retirar la madera enferma con cortes limpios que no fracturen los tejidos.

Sanitización. Kit de desinfección de herramientas (recipiente con desinfectante) para usar entre plantas o lotes cuando hay sospecha sanitaria. El hipoclorito de sodio al 1% es una alternativa válida de sanitización en contexto fitosanitario, especialmente relevante ante la presencia de enfermedades bacterianas como el cáncer bacterial del cerezo o la bacteriosis del nogal.

Aplicación fitosanitaria. Pulverizador calibrable (mochila o equipo de mayor volumen según la escala del predio). Los tratamientos de invierno requieren mojamiento completo y no deben aplicarse con viento, lluvia, heladas o temperaturas muy bajas.

Materiales de suelo y cobertura. Chips de poda sanos, paja (especialmente útil en frutilla), compost maduro de calidad verificada (relación C/N y pH controlados) y semillas o mezclas de cobertura (gramíneas y leguminosas). La cobertura de suelo es una de las inversiones de mayor retorno en el preinvierno.

Riego y drenaje. Repuestos esenciales: filtros, válvulas, uniones, mangueras y goteros. El daño por congelación en componentes de riego tecnificado suele detectarse tarde si no se revisa antes del invierno, afectando el inicio de la temporada siguiente en el momento de mayor demanda hídrica.


6. Checklist práctico para pequeños productores y hobbyistas

6.1. Tabla comparativa de labores por grupo frutal

hoja caduca

6.2. Plan de trabajo semanal

Semana 1: diagnóstico y seguridad

  • Recorrer el huerto y marcar árboles con síntomas (cancros, gomosis, madera muerta), sectores con mal drenaje, acumulación de hojarasca y daños de roedores o liebres.
  • Preparar el kit de desinfección y establecer la rutina de sanitización, especialmente si hay sospecha de enfermedades bacterianas.

Semana 2: saneamiento intensivo

  • Retirar fruta caída y momificada; eliminar ramas muertas y enfermas; triturar o retirar hojas si hubo alta presión de sarna u otros patógenos.
  • Separar residuo sano (para chips o mulch) de residuo enfermo (retirar del huerto o compostar controladamente).

Semana 3: suelo, drenaje y cobertura

  • Instalar o reforzar coberturas: entrehileras con cobertura viva; línea con mulch o chips; en frutilla, planificar la paja de protección para cuando las plantas estén inactivas.
  • Revisar drenajes y escurrimientos; limpiar canales internos; en nogal, apoyar decisiones con inspección del perfil.

Semana 4: tratamientos y poda

  • Programar tratamientos de caída de hojas según el grupo (pepita, hueso, avellano), priorizando días sin lluvia, viento y con temperatura adecuada.
  • Ejecutar la poda invernal principal en reposo, con objetivo claro (formación, producción o sanidad) y protección sanitaria de heridas cuando aplique.

7. Preguntas frecuentes sobre manejos preinvernales en frutales de hoja caduca

¿Qué son los manejos preinvernales en frutales de hoja caduca?
Son el conjunto de labores agronómicas —saneamiento, poda, riego, cobertura de suelo y control fitosanitario— que se realizan desde la postcosecha hasta el inicio del receso invernal, con el objetivo de que las plantas lleguen al invierno sanas, con reservas suficientes y con el huerto ordenado para la próxima temporada.
¿Cuándo se realizan los manejos preinvernales en el Hemisferio Sur?
En zonas templadas del Hemisferio Sur (Chile, Argentina, Uruguay), los manejos preinvernales se concentran entre marzo y junio, siguiendo la fenología del cultivo: desde la postcosecha hasta la caída total de hojas e inicio del receso invernal.
¿Por qué es tan importante la caída de hojas desde el punto de vista sanitario?
Durante la caída de hojas se forman microheridas en los puntos de abscisión que actúan como vías de entrada para hongos y bacterias. Además, las hojas caídas pueden albergar formas invernantes de patógenos que aportarán inóculo primario en la primavera siguiente.
¿Cuál es el momento correcto para realizar la poda invernal en frutales de hoja caduca?
La poda invernal se realiza en reposo vegetativo, entre la caída total de hojas y la brotación primaveral. En ese periodo la planta minimiza pérdidas de reservas por los cortes, se facilita la visualización de la estructura y se reduce el riesgo de infección de las heridas abiertas.
¿Qué cobertura de suelo se recomienda aplicar antes del invierno en huertos frutales?
Se recomienda mulch de chips de poda sanos en la línea de plantación y cobertura viva (gramíneas o leguminosas) en entrehileras. En frutillas, la paja de protección se aplica en otoño tardío cuando las plantas ya están inactivas. Estas coberturas reducen erosión, mejoran la infiltración y aportan materia orgánica al suelo.

8. Conclusión

Los manejos preinvernales en frutales de hoja caduca son mucho más que una lista de tareas de temporada baja: constituyen la base sanitaria, estructural e hídrica sobre la que se construirá el éxito de la próxima temporada. Cuando se gestionan con criterio técnico —ordenando el huerto, reduciendo el inóculo, protegiendo las heridas de la caída de hojas, corrigiendo los drenajes y ejecutando la poda invernal en el momento justo—, los beneficios se expresan en menor presión de plagas y enfermedades, mayor uniformidad de brotación, mejor cuaja y, en definitiva, en una temporada productiva más eficiente.

La clave está en no trabajar con el calendario como única guía, sino en leer la fenología del huerto: el porcentaje de caída de hojas, el estado sanitario real de cada especie, las condiciones climáticas de la zona y el historial de problemas del predio. Cada especie —carozos, pomáceas, berries, nogal o avellano europeo— tiene sus propias ventanas críticas y sus propias prioridades, pero todas comparten la lógica central: llegar al invierno con el trabajo hecho y con las plantas en las mejores condiciones posibles para rebrotar con fuerza en primavera.

Para pequeños productores y huerteros, el plan semanal y el checklist presentados en este artículo ofrecen un punto de partida práctico. Para productores comerciales, la profundidad técnica de cada sección —especialmente los criterios por ventana fenológica para los tratamientos fitosanitarios y los ajustes de riego según especie— permite afinar los protocolos y reducir costos de corrección en la temporada siguiente. En cualquier escala, el mejor retorno de inversión del año comienza en otoño.


9. Referencias

  1. Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA). Boletines técnicos y guías de manejo de frutales en zonas templadas. Chile. Disponible en: https://www.inia.cl
  2. Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Guías de manejo preinvernal en frutales de hoja caduca. Argentina. Disponible en: https://www.inta.gob.ar
  3. Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Recomendaciones fitosanitarias para frutales. Chile. Disponible en: https://www.sag.gob.cl
  4. Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP). Manuales técnicos para pequeños productores frutícolas. Chile. Disponible en: https://www.indap.gob.cl
  5. Instituto Navarro de Tecnologías e Infraestructuras Agroalimentarias (INTIA). Fichas técnicas de producción frutal. España. Disponible en: https://www.intiasa.es
  6. Universidad de Concepción. Investigaciones sobre manejo sanitario y poda en frutales de hoja caduca. Chile. Disponible en: https://www.udec.cl
  7. Universidad de Talca. Publicaciones técnicas en fruticultura templada. Chile. Disponible en: https://www.utalca.cl
  8. Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (SINAVIMO). Fichas de patógenos con capacidad de invernación en frutales. Argentina. Disponible en: https://www.sinavimo.gob.ar
  9. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Manejo integrado de plagas en fruticultura. Disponible en: https://www.fao.org/home/es
  10. INIA Quilamapu. Manejo del riego en nogal: oxigenación radicular y estrategias de postcosecha. Chile. Disponible en: https://www.inia.cl/quilamapu
  11. INIA La Cruz. Control del cáncer bacterial en cerezo: manejo preinvernal y bioseguridad. Chile. Disponible en: https://www.inia.cl/lacruz
  12. INIA Carillanca. Guía de manejo de frambuesa y otros Rubus en zonas templado-lluviosas. Chile. Disponible en: https://www.inia.cl/carillanca
  13. INTA Estación Experimental Agropecuaria Tierra del Fuego. Producción de frutilla en zonas frías: manejo de suelo y protección invernal. Argentina. Disponible en: https://inta.gob.ar/tierradelfuego
  14. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Guías técnicas de producción frutal bajo buenas prácticas agrícolas. España. Disponible en: https://www.mapa.gob.es
  15. Organización Internacional de Lucha Biológica (OILB/IOBC). Directrices de producción integrada en frutales de pepita y hueso. Disponible en: https://www.iobc-wprs.org