La calidad como respuesta a la sobreoferta de pitahaya ecuatoriana

La calidad como respuesta a la sobreoferta de pitahaya ecuatoriana

El crecimiento acelerado de la producción de pitahaya en Ecuador comienza a mostrar señales de alerta entre los productores. Lo que durante años fue un cultivo emergente y altamente rentable, hoy enfrenta un escenario marcado por la sobreoferta, la presión de los precios a la baja y una creciente diferenciación entre fruta de calidad exportable y aquella que no logra cumplir con los estándares de los mercados más exigentes.

Ramón Martínez, gerente de la Hacienda Laia Margarita, —productora y exportadora de la fruta—, advirtió que el volumen de pitahaya que está produciendo Ecuador ya empieza a generar desequilibrios. “Cuando la pitahaya florece, prácticamente a todos nos sale la producción en las mismas fechas, por lo que la fruta entra al mercado al mismo tiempo”.

Producción de pitahaya en Ecuador

Producción de pitahaya en Ecuador

Explicó que dicha situación genera una competencia feroz entre productores e intermediarios. “Si hay mucha fruta y otro la vende más barata, el comprador se la compra a él. Así los mercados se vienen abajo”. 

Añadió que la problemática no es solo el precio, sino el efecto dominó que se genera sobre toda la cadena productiva.

Menos ingresos y el rol de la calidad

Martínez describió un escenario común en épocas de sobreproducción: fruta que no se vende, ingresos que no llegan y productores obligados a recortar costos. “Cuando tú esperas cosechar 10.000 kilos y no los puedes vender, esos kilos generan una falta de ingresos. Y si el bolsillo no está lleno, no puedes seguir dando el mantenimiento que necesita una fruta de exportación”.

Explicó que la consecuencia directa es la reducción de labores esenciales en el campo: menos trabajadores, menor control sanitario y un manejo agronómico insuficiente. “Eso hace que la calidad baje, y ese daño es enorme para el sector, porque el consumidor se queda con una mala experiencia”.

Mercados y calidad 

El productor observa un cambio claro en los mercados internacionales, especialmente en Europa, donde la calidad comienza a imponerse como un factor decisivo. 

Pitahaya Ecuador

Pitahaya Ecuador

Reforzó la necesidad de que los productores ecuatorianos den “un paso adelante” y sean más conscientes en el manejo del cultivo, especialmente en el uso de pesticidas, la sanidad y el momento de cosecha. “Tenemos que tener una calidad mínima de exportación, porque si no, el daño es para todos”, dijo.

Frente a este escenario, la Hacienda Laia Margarita ha optado por un camino distinto: “Nosotros buscamos un mercado que quiere fruta de excelente calidad. Y si la paga, nuestra obligación es mejorar cada día”. 

Añadió una recomendación: “La pitahaya no puede cortarse verde si quieres una fruta excepcional. Cuando se corta verde, no termina de evolucionar y ahí aparecen los defectos”. 

A juicio de Martínez, el sabor, el color y la sanidad solo se logran respetando todo el ciclo del cultivo, desde la floración hasta la cosecha.

Pitahaya ecuatoriana lista para ser exportada

Pitahaya ecuatoriana lista para ser exportada

A ello se suma un estricto sistema de trazabilidad. Martínez asegura que puede entregar a sus clientes información detallada de cada lote: desde el nacimiento del botón floral, los productos aplicados, las condiciones climáticas, el personal que intervino en la cosecha, hasta los protocolos de desinfección utilizados. “Eso genera confianza. El cliente sabe exactamente qué está comprando”.

Este enfoque les ha permitido posicionar su marca —conocida en el mercado como la “caja amarilla”— como un producto premium. “Nuestra fruta se vende entre 1,5 y 2 dólares más cara que el resto, pero la gente la compra porque reconoce la calidad, el color y el tamaño”.

Resultados productivos y eficiencia

Actualmente, la Hacienda Laia Margarita cuenta con 22 hectáreas en producción, con rendimientos que varían entre 35.000 y 50.000 kilos por hectárea, dependiendo del año y las condiciones climáticas. Uno de los indicadores que Martínez destacó es que apenas un 2% de la fruta no es exportable.

“El éxito está en aprovechar el máximo rendimiento del cultivo”, indicó Martínez. No obstante, reconoce que el clima sigue siendo uno de los grandes desafíos. El último invierno fue particularmente duro, con lluvias intensas que dificultaron los manejos sanitarios, provocaron pérdidas de plantas y obligaron a descartar varias cosechas. 

Pitahaya de Hacienda Laia Margarita

Pitahaya de Hacienda Laia Margarita

Mirando hacia el futuro, Martínez anticipó un escenario más regulado, señalando que en Ecuador ya se habla de establecer normas similares a las del banano, con precios mínimos y mayores controles. Además, advierte que la Unión Europea avanza hacia controles aleatorios más estrictos sobre frutas importadas desde Sudamérica.

“Si empiezan a hacer análisis y encuentran pesticidas, nos pueden cerrar el mercado. Eso es muy serio”, acotó el productor. 

Martínez subrayó que el futuro de la pitahaya ecuatoriana no pasa por sembrar más, sino por hacerlo mejor. 

“Tenemos una fruta extraordinaria, pero si no mejoramos la calidad, la trazabilidad y la visión de mercado, todo ese potencial se pierde”, concluyó.


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