Comienza la recta final de la exportación de arándanos peruanos
La campaña 2025–2026 del arándano peruano entra en su tramo final. En ese contexto, Miguel Bentín, presidente de Proarándanos, indicó que el sector espera cerrar la temporada con un crecimiento de entre 16% y 17%, ligeramente por debajo de las proyecciones iniciales, alcanzando un volumen cercano a las 370 mil toneladas.
“A la fecha llevamos alrededor de 350 mil toneladas y ya estamos entrando en la fase de descenso productivo, con envíos semanales de cerca de 5 millones de kilos que continuarán cayendo rápidamente hasta el cierre de la temporada”, explicó Bentín a Portalfruticola.com
En las semanas restantes —entre la semana 4 y la 17— se proyecta un volumen adicional aproximado de 25 mil toneladas.
Uno de los hitos más relevantes de la campaña ha sido el comportamiento dispar de los mercados de destino. Estados Unidos, tradicionalmente el principal comprador del arándano peruano, mostró un crecimiento marginal de apenas 5% respecto a la temporada anterior. Para Bentín, esto se debe a la imposición de aranceles, que generaron un costo artificial y redujeron la competitividad de la fruta peruana.

Indicó que Estados Unidos se convirtió en un mercado menos competitivo este año debido a los aranceles, y eso explica su bajo crecimiento.
En contraste, Europa registró un incremento de volumen cercano al 35%, mientras que China inició la temporada con un crecimiento de aproximadamente 18%. Otros destinos emergentes incluso duplicaron sus compras, con alzas cercanas al 100%, lo que refuerza la estrategia de diversificación comercial.
Al respecto, Bentín comentó que “es muy favorable seguir desarrollando nuevos mercados para desconcentrar los tradicionales”.
Producción de arándanos en Perú y la genética como factor de competitividad
El ejecutivo dijo que sigue altamente concentrada en el norte del país. Aproximadamente el 75% del volumen se origina en regiones como La Libertad y Lambayeque. En tanto, Ica ha incrementado ligeramente su participación, pasando de representar el 12% al 14% del total nacional.
En términos de superficie, para 2026 se estima que el país contará con cerca de 26 mil hectáreas certificadas en producción, lo que representa un crecimiento de entre 10% y 15% en área. Sin embargo, Bentín especificó que el verdadero motor del crecimiento no es solo la expansión territorial, sino el desarrollo de los campos ya plantados y el impacto de la nueva genética.
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El recambio varietal se ha consolidado como uno de los ejes estratégicos del negocio. Si bien variedades tradicionales como Ventura y Biloxi mantienen una presencia relevante —siendo Ventura la más plantada—, nuevas alternativas como Sekoya Pop ya han superado a Biloxi en superficie plantada.
Al respecto, el ejecutivo explicó que la genética se ha convertido en un factor crítico de éxito, no solo por las características de la fruta, sino por las ventajas productivas en rendimiento, precocidad y resiliencia.
Añadió que el concepto de cultivo perenne está siendo revisado por la industria. Aunque históricamente se asumía una vida útil de 15 años o más para las plantas de arándano, hoy el dinamismo del mercado podría acortar significativamente ese ciclo.
“Es muy probable que muchas plantaciones sean recambiadas (sic) al segundo año, porque el modelo de negocio exige mantener calidad y rendimiento con la velocidad que el mercado demanda”, comentó.

Miguel Bentín, presidente de Proarándanos.
Desafíos y aprendizajes
Caminando a las semanas culminantes de la temporada, Bentín hace un análisis indicando que en el ámbito logístico, la entrada en operación del puerto de Chancay y el mayor uso de terminales como Pisco han aliviado ciertas presiones, aunque aún persisten desafíos vinculados a la concentración de la demanda logística en determinados momentos de la temporada.
En el ámbito climático, la campaña no estuvo marcada por eventos extremos, aunque sí dejó importantes aprendizajes en torno a los escenarios posibles asociados al Fenómeno de El Niño y la necesidad de preparación ante su variabilidad.
El presidente de Proarándanos indicó que Perú sigue siendo una plaza altamente atractiva para los inversionistas en el cultivo y detalló que “se proyecta que el país podría alcanzar las 30 mil hectáreas certificadas el próximo año y entre 33 mil y 34 mil hectáreas en el siguiente, siempre en función del desarrollo de la demanda”.
En esa línea señaló que “el crecimiento acelerado no es un temor, pero sí un riesgo que está mapeado”, destacando que actualmente la demanda global aún supera la oferta total anual.
Concluyó diciendo que el enfoque de la industria está puesto en ofrecer cada año una mejor propuesta de valor, con sistemas de producción más eficientes, sostenibles y consistentes.
“Estamos en un muy buen camino. Perú ha demostrado que tiene las capacidades para hacerlo y creemos que va a seguir mejorando de manera consistente en el tiempo”, cerró Bentín.
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