Agricultura Ecológica

Uso de controladores biológicos en arándano y frambueso

El contenido de este artículo de nuestra sección de Agrotecnia fue elaborado por Carmen Gloria Morales A. / Javier Chilian para www.inia.cl, el cual fue revisado y reeditado por Portalfrutícola.com

Uso de controladores biológicos en arándano y frambueso

Controladores biológicos en arándano y frambueso: El control biológico, en términos generales, consiste en la utilización de organismos vivos para el manejo de plagas, enfermedades y malezas. Una de las definiciones de control biológico, realizada por DeBach en 1946, lo define como “la acción de parásitos, depredadores y patógenos en mantener la densidad de la población de otro organismo a un nivel más bajo del que ocurriría en su ausencia”.

Los organismos más conocidos y utilizados como agentes biocontroladores son depredadores y parasitoides. Sin embargo, existe un amplio grupo de microorganismos entomopatógenos, tales como bacterias, virus, nemátodos y hongos.

Los hongos entomopatógenos son capaces de infectar a los insectos plaga, causándoles una enfermedad y provocando su muerte. Existen numerosos géneros, siendo los más comunes Beauveria, Metarhizium, Paecilomyces.

Hongos entomopatógenos como controladores biológicos en arándano y frambueso

Los hongos entomopatógenos son microorganismos que actúan como agentes patógenos de insectos. Esta capacidad de generar enfermedades en insectos permite su uso como bioinsecticidas o insecticidas microbianos.

La principal especie de hongo entomopatógeno estudiada es Metarhizium anisopliae, distribuida mundialmente, y que ha sido aislada tanto desde insectos infectados como desde el suelo de todos los continentes, siendo el primer hongo entomopatógeno masificado y utilizado para el control de plagas.

controladores biológicos en arándano y frambueso

Foto 1. Metarhizium anisopliae mostrando sus: a) conidias cilíndricas observadas al microscopio electrónico; y b) conidias creciendo en placas de cultivo, con su característico color verde.

El ciclo de infección de un hongo entomopatógeno comienza cuando una conidia entra en contacto con la cutícula de un insecto susceptible, formando un tubo germinativo que permitirá el ingreso del hongo al hemocele gracias a una serie de enzimas que degradan la cutícula del hospedero. Una vez en el interior del cuerpo del insecto, el hongo comienza a colonizar distintos órganos, liberando toxinas que inhiben el desarrollo fisiológico y finalmente provocan la muerte al insecto.

De este proceso de germinación dependerá el éxito de la primera etapa de infección, proceso en el cual es fundamental la degradación de la cutícula del insecto, y en el que se encuentran implicadas varias enzimas como lipasas, proteasas y quitinasas que hidrolizan la cutícula del insecto. Estas están condicionadas por los mecanismos de invasión del hongo y por la composición de la cutícula, existiendo una relación entre la actividad enzimática de estos microorganismos, y su patogenicidad hacia el insecto a controlar.

controladores biológicos en arándano y frambueso

Foto 2. Conidia de Metarhizium anisopliae observada desde microscopio electrónico con tubo germinativo desarrollado, penetrando la cutícula de un insecto hospedero.

Modo de acción de hongos entomopatógenos como controladores biológicos en arándano y frambueso

Una vez que el hongo ha degradado la cutícula del insecto y se encuentra en el hemocele, comienza la colonización y la producción de toxinas, entre las que destacan las destruxinas, que poseen propiedades insecticidas. Estas toxinas ejercen un importante rol en el debilitamiento del sistema inmunológico, daño al sistema muscular y tubos de Malphigi, afectando la excreción y dificultando la movilidad, todo lo cual altera los mecanismos de defensa comportamental del insecto.

En efecto, aislamientos de Metarhizium que producen mayores cantidades de destruxinas, serían más virulentos. En Metarhizium anisopliae se ha observado una gran variabilidad intraespecífica, incluso entre cepas provenientes de una misma área geográfica, en cuanto a características morfológicas, adaptación a condiciones ambientales, actividad catalítica de este complejo enzimático y producción de toxinas, dando lugar a cepas con distintos niveles de virulencia y con la capacidad de patogenizar, de manera específica, algunos hospederos.

Controladores biológicos en arándano y frambueso

Estas características condicionan el uso de hongos entomopatógenos a una correcta identificación de la plaga, para, de esta forma; poder utilizar el aislamiento correcto o más efectivo. Una vez que las toxinas actúan sobre el insecto y provocan su muerte, el hongo continúa creciendo y colonizando. En esta etapa es posible observar el insecto
momificado para, finalmente, atravesar la cutícula hacia el exterior. En el caso de larvas, el cuerpo queda completamente cubierto por micelio y conidias, a diferencia del cuerpo de insectos adultos; en los que el hongo se observa creciendo hacia afuera en las regiones intersegmentales.

controladores biológicos en arándano y frambueso

Foto 3. Larva infectada con Metarhizium anisopliae, mostrando su cuerpo cubierto de micelio y conidias.

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Foto 3. Insecto adulto infectado con Metarhizium anisopliae, mostrando el crecimiento de micelio a través de las regiones intersegmentales.

Cuadro 1. Hongos entomopatógenos disponibles para el control de plagas subterráneas.

controladores biológicos en arándano y frambueso

Cuidados especiales de los controladores biológicos en arándano y frambueso

Por tratarse de microorganismos, es necesario tener algunos cuidados durante las etapas de traslado, almacenaje, preparación y aplicación, entre los que destacan:

  • Evitar exposición a la luz solar.
  • Mantenerlos refrigerados.
  • No mezclar con otros productos fitosanitarios.

Fuente: www.inia.cl

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