La carrera por salvar al plátano de su extinción -

La carrera por salvar al plátano de su extinción

Un reciente artículo de Food Navigator destacó los avances de una iniciativa de investigación global para ayudar a evitar la extinción del plátano.

Este fruto, tan popular en buena parte del mundo, es un importante cultivo alimentario y comercial en las regiones tropicales y subtropicales.

En Europa y América del Norte, los plátanos son una de las frutas más consumidas y más baratas. Por ello, el fuerte crecimiento del consumo de plátano, particularmente en Europa del Este, está apoyando un aumento de las importaciones del fruto desde los países productores.

La variedad de plátano más común es la Cavendish. Aproximadamente el 95% del comercio internacional de plátano y la mitad de los plátanos producidos en todo el mundo pertenecen a esta variedad.

Sin embargo, una amenaza global se enfrenta a la producción de plátanos Cavendish luego del brote de la enfermedad causada por Fusarium, también conocida como enfermedad de Panamá, raza tropical 4 o TR4.

Fusarium es un hongo que se transmite en suelos contaminados y materiales vegetales infectados. Se cree que la enfermedad se transmite a través de la maquinaria agrícola o por los trabajadores agrícolas que viajan.

La enfermedad de Panamá se está extendiendo por todo el mundo a un ritmo alarmante, de manera similar a la primera epidemia de Fusarium Raza de la década de 1950, esta epidemia destruyó toda la cosecha del entonces más popular plátano Gros Michel en Centroamérica.

Para abordar el problema, el programa de investigación internacional Accelerated Breeding of Better Bananas (ABBB), que cuenta con el apoyo financiero de la Fundación Bill y Melinda Gates, se centra en mejorar la producción y la capacidad de producción del plátano en las tierras altas de África Oriental.

El proyecto se estructura en torno a cinco objetivos estratégicos: mejoramiento genético del plátano; control de plagas y enfermedades; aprovechar los rasgos genéticos en el mejoramiento del plátano; empoderar a los usuarios finales; y aprovechar los datos. El objetivo del proyecto es desarrollar nuevas variedades del cultivo y mejorar los sistemas de cultivo locales y la protección de cultivos.

¿Por qué África?

Los plátanos son un cultivo vital en África central y oriental. Más del 50% de la superficie de cultivo permanente de la región se dedica al cultivo del plátano, que actualmente representa alrededor de la mitad del área agrícola total dedicada al plátano en África.

Los plátanos proporcionan hasta una quinta parte del consumo total de calorías per cápita en la región y, según los datos del ABBB, los plátanos son una ‘fuente importante de ingresos’ para los pequeños agricultores de la zona con cosecha anual de plátano de la región valorada en US$4,3 mil millones.

Sin embargo, las plagas y enfermedades representan una seria amenaza para la sostenibilidad futura de la producción de plátano en África oriental y central. El cultivo de plátano en la región alcanza solo el 9% de su rendimiento potencial debido al deterioro y desperdicio causados por enfermedades como Fusarium y Sigatoka negra, junto con plagas que incluyen nematodos y gorgojos.

Es por ello, que otras instituciones como Wageningen University & Research (WUR) y KeyGene se están asociando con el programa ABBB para ayudar a combatir el problema. El ABBB, a su vez, está coordinado por el Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA). 

El compromiso de esta alianza es contribuir al desarrollo de nuevas variedades de plátano que sean adecuadas para el cultivo en África Oriental y, sobre todo, resistentes a la “devastadora” enfermedad de Panamá.

Marcadores moleculares

El equipo conjunto trabajará en los denominados “marcadores moleculares” con los que los fitomejoradores africanos pueden desarrollar de manera más eficaz variedades de plátano resistentes a TR4.

Los marcadores moleculares son secuencias identificables de ADN que se encuentran en determinados lugares del genoma y que están relacionadas con la herencia de una característica o de un gen vinculado a ésta. Así, la combinación entre las técnicas del mejoramiento genético tradicional y la biología molecular permite escoger directamente los individuos portadores de los genes de interés.

Estos marcadores permitirán a los mejoradores seleccionar plántulas para las que una prueba de ADN indique que la planta es resistente a TR4, mejorando significativamente la eficacia de los programas de mejoramiento.

Luego, el equipo identificará los genes que hacen que las plantas de banano sean resistentes a TR4 y Raza 1, un requisito para las nuevas variedades de plátano.

Investigaciones anteriores han demostrado que la denominada Raza 1 consiste en un “conjunto coherente” de diferentes especies de Fusarium. TR4 es en realidad una especie separada desde un punto de vista biológico.

Los hongos probablemente usan proteínas efectoras para alterar el sistema inmunológico de la planta. Por lo tanto, estos son esenciales tanto para el patógeno como para la resistencia de la planta. Justamente en la investigación de estos aspectos tienen experiencia las instituciones que se han unido al programa.

¿Y en Chile?

En Chile, el doctor en Ciencias Biológicas y director ejecutivo de ChileBio, Miguel Ángel Sánchez, destaca que el mejoramiento genético vegetal, tanto en sus técnicas convencionales como a través de la biotecnología, es clave para enfrentar los desafíos de seguridad alimentaria.

“Así como el caso del plátano, el café también hoy está en jaque, lo que está siendo abordado por los científicos con herramientas biotecnológicas. Y otros cultivos están amenazados por los desafíos climáticos, con una mayor exposición a plagas, sequías, heladas, etc. Allí el mejoramiento genético, la biotecnología y la ciencia tienen la capacidad de ir generando respuestas, en la medida que entes públicos y privados se la jueguen, como ocurre en el caso del plátano en otras latitudes”, indica el dirigente.

“Es necesario financiar e impulsar iniciativas de mejoramiento genético para hacer frente a los princiaples desafíos de la agricultura nacional. Por ejemplo, entre muchos otros, se podría combatir por la vía genética la lobesia o polilla de la vid, que actualmente perjudica las exportaciones de arándanos chilenos”, agrega el experto.