Cerezos: Potencial de producción y la importancia de la floración y cuaja en árboles -

Cerezos: Potencial de producción y la importancia de la floración y cuaja en árboles

La industria de la cereza en Chile se ha incrementado fuertemente desde los últimos 5 años, volviéndose una de las principales actividades frutícolas del país.

Este aumento ha obligado a los productores a llevar un mejor control de algunas áreas claves para asegurar una buena producción.

A raíz de ello, Jaime Otárola, especialista en fruticultura del Centro Regional de Investigación Agropecuaria, INIA Rayentué, afirmó que es vital conocer el estado inicial o de partida que va a tener el huerto frutal durante el receso invernal.

“En el caso del cerezo para pronosticar el nivel productivo es trascendental conocer la oferta floral y el porcentaje de cuaja que va a tener el huerto en primavera”.

“Para esto, es muy importante considerar el análisis de fertilidad de yemas, el cual se realiza través de un muestreo del material productivo (dardos y ramillas) de, al menos, unas 30 plantas por cuartel, el cual debe realizarse en los meses de otoño - invierno, antes de la poda”, explicó.

El resultado que entrega el laboratorio especializado en este tipo de análisis, además del recuento de primordios florales, también indica el porcentaje de flores dañadas o muertas.

Con estos resultados, el productor podrá modificar algunas prácticas posteriores, como la intensidad de poda, la dosis de los quebradores de dormancia, un posible raleo de yemas, entre otras labores.

Destacó que la información es clave, porque así los productores/exportadores pueden tener un estimado de cuánto van a producir por hectáreas.

Lo anterior repercute en la toma de decisiones de “cuánto embalaje tienen que comprar, cuántas líneas de procesos tienen que tener disponibles en las plantas; por una logística de producción más que nada”, explicó.

Daño de flores

Respecto al daño que se le pueden provocar a las flores, Otárola comentó que el fenómeno responde a temperaturas altas en meses que deberían ser fríos.

“Este fenómeno ha sido atribuido a otoños cálidos, tal como lo estamos observando este año, en el cual se altera la correcta lignificación de tejido generando un cierre parcial y desuniforme de las brácteas encargadas de proteger a los primordios florales, dejándolos expuestos a bajas temperaturas”.

“Ahora bien, lo que determina en mayor medida el potencial productivo en el cultivo del cerezo, corresponde al porcentaje de cuaja, que indica cuanto de estas flores se van a transformar en frutos”, remarcó.

“Este nivel de cuaja depende de cada variedad, existen variedades auto fértiles como Lapins, Santina, Sweetheart, que, por lo general, cuajan más que otras como Bing, Kordia o Regina, sin embargo, esto también va a depender del vigor entregado por el portainjerto”.

“Por otra parte, las condiciones climáticas durante el período de floración son determinantes para alcanzar un buen nivel de cuaja (ausencia de lluvias y/o bajas temperaturas). Con lo anterior, uno puede tener una noción de rendimiento que permitirá reorientar los manejos agronómicos ajustados a ese determinado nivel de producción”.

Acumulación de frío

Pese a lo anterior, hay otros factores que también afectan el nivel de cuaja, como la acumulación del frio invernal y las reservas nutricionales (almidón y arginina) acumuladas principalmente en las raíces.

Según el investigador, el frío invernal, específicamente la cantidad de frío acumulado en los meses de abril y mayo, son determinantes para obtener una buena cuaja.

“Este año, la acumulación de frío durante abril y mayo fue deficiente, las temperaturas mínimas elevadas generan una mayor respiración de las reservas nutricionales de la planta, restringiendo su uso para los procesos de floración y brotación de la primavera siguiente”.

Lo anterior implicaría que podría haber una disminución en la producción, ya que son condiciones similares a las que se dieron en 2015.

“Por este motivo, el especialista sentencia que es probable encontrarnos con un nivel de cuaja moderado esta temporada. Por lo que se recomienda que además del análisis de fertilidad de yemas, anualmente se realice un análisis de reservas en raíces durante el mes de julio, para ir capturando información valiosa de nuestro huerto que permitirá ir adaptando el manejo agronómico del cultivo”.