Columna Técnica: Estrategia actual en el control de enfermedades en huertos frutales (Parte II), por Cecilia Ramos

12 Noviembre 2019

Por Cecilia Ramos B., Ph. D. Fitopatóloga Laboratorios Diagnofruit Ltda; Académica Universidad de Las Américas. cramos@diagnofruit.cl.

Hace un par de semanas revisamos algunos tips o actividades críticas que debemos llevar a cabo en nuestros huertos; para que enfermedades tan comunes como pudriciones de frutos o muerte de plantas no se transformen en una pesadilla y nuestros huertos sean sustentables.

Nuevas tecnologías integradas a la fitopatología nos ayudan a generar una visión moderna de cómo atacar los problemas de siempre; pero con una mirada actual, bajo un escenario de cambio climático y alta exigencias de mercados que se hacen crípticas.

Los tips revisados anteriormente fueron: Monitorear, registrar y analizar. Partir con un huerto limpio y Buen uso y calibración de maquinaria. Hoy continuaremos con nuestro análisis y comenzaremos revisando el uso de elicitores.

Mejorar o Aumentar las defensas de las plantas

Como mencionamos, cada vez tenemos menos ingredientes activos permitidos y no podemos sobrepasar cierto número de moléculas aplicados en la fruta.

Esto implica repetir productos o grupos químicos durante la misma temporada, cuyo resultado es resistencia a los químicos y pérdida de eficacia subsecuente.

Considerando lo anterior, la primera opción que se nos viene a la mente es sumar productos de origen biológico (luego ahondaremos en este punto); y existe una segunda opción que tiene que ver con productos que modulan las defensas de las plantas.

Varias moléculas son comercializadas hoy en Chile con el propósito de aumentar las defensas de las plantas al ataque de patógenos, probablemente las más conocidas son quitosano, acibenzolar y ácido salicílico.

Si bien cada compuesto posee una ruta de acción distinta dentro de la célula vegetal que desencadena una respuesta de defensa, revisaremos brevemente al quitosano considerándolo como un modelo de estudio.

En las últimas décadas, se ha comprobado que el quitosano induce reacciones de defensa en mayor o menor grado en algunos vegetales; sensibilizándolos para generar una respuesta más rápida al ataque de patógenos, si lo comparamos con una planta sin aplicaciones del mismo.

Quitina y/o quitosano inducen de forma positiva la producción de fitoalexinas, ligninas, peróxido de hidrógeno e inhibidores proteicos; compuestos que se van sumando para defender al vegetal de un ataque por patógenos.

Como se puede observar, todas son rutas metabólicas que los vegetales poseen, lo que inducimos con una aplicación del elicitor es una respuesta base que acelera el proceso bajo un escenario de infección real; es como decirle a la planta “estás siendo atacada”, pero en realidad sólo es un estímulo.

Considerando lo anterior, eventualmente, aplicaciones sucesivas de un elicitor provocarían un menor desarrollo vegetativo como resultado de estar constantemente “asustando” a la planta de que está siendo atacada; esta es una de las razones de la restricción en el número de aplicaciones de acibenzolar para combartir Psa en kiwis.

Por otra parte, no todos los productos poseen las mismas características, no porque diga quitosano en la etiqueta vamos a lograr elicitación, entonces es muy importante el peso molecular y su grado de acetilación.

Por esto siempre se debe consultar a un experto para asegurar que lo que se está comprando tendrá el efecto deseado. Algunos de estos compuestos poseen además, efecto fungicida, bactericida y actividad antiviral, tal es el caso del quitosano.

Uso de Productos de Origen Biológico

Si bien el concepto de “origen biológico” es bastante amplio, nos referiremos al uso de antagonistas y extractos vegetales.

Algunos de estos productos también poseen la capacidad de inducir defensas, pero desarrollaremos la idea bajo la acción pesticida de los mismos.

La consideración quizás más importante, es que en general, todos estos productos deben ser considerados un apoyo al control químico base y no necesariamente un reemplazo, por ejemplo, de una aplicación de un botriticida en un periodo crítico.

Otro punto relevante, es que en ambientes de alta presión de fungicidas, tal como es el manejo de uva de mesa, se deben establecer periodos de aplicación de antagonistas como Trichodermas para el control de Botrytis; con una ventana apropiada en relación al calendario de uso de fungicidas químicos, ya que la colonización por parte del antagonista es clave y debe ser cuidada y respetada en su tiempos.

Otro aspecto relevante es la viabilidad de productos basados en antagonistas, la que debe ser evaluada, existiendo muchas calidades, formulaciones y especies, por lo que se hace necesario contar con la ayuda de expertos imparciales para establecer la compra segura de un producto (Foto 1).

En este sentido, formulaciones que necesitan cadena de frío son intrínsecamente más delicadas; no obstante, otra formulación que no necesite refrigeración no necesariamente es más activa.

En relación al uso de extractos los resultados son dispares; bajo nuestra experiencia, aplicaciones continuas entre los químicos disminuyen la cantidad de inóculo de patógenos en campo.

Por ello, un plan de manejo integrado debe partir temprano en la temporada, siempre privilegiando el carácter preventivo de este tipo de aplicaciones.

FOTO 1. PRUEBAS IN-VITRO DE CRECIMIENTO DE TRICHODERMAS COMERCIALES

Monitorear sensibilidad a fungicidas, antibióticos y otros

Nuestro país no posee a nivel nacional un plan de monitoreo de sensibilidad, por lo que debemos incluir como productores, un presupuesto en nuestro plan anual para mirar este aspecto en las poblaciones de patógenos en campo.

Si resumimos lo que observamos en botritis, y ordenamos de forma decreciente las poblaciones partiendo desde las más resistentes a fungicidas hasta las menos, las especies se ordenan de acuerdo a su origen en: uva de mesa, arándanos, carozos y kiwis; resultado obviamente, muy asociado a la cantidad de aplicaciones por temporada utilizadas. Este tipo de análisis hoy los podemos llevar a cabo en corto tiempo realizando análisis genéticos (Gráfico 1). 

En términos de bacterias, creemos que la sensibilidad a cobre también debe ser monitoreada y la integración de medidas alternativas de control debe basarse en dicho conocimiento; es así como en Pseudomonidos y Xanthomonidos hemos detectado niveles preocupantes de tolerancia y resistencia a cobre y antibióticos.

Para efectos prácticos, si poseo una población tolerante o resistente a cobre, la estrategia en términos de número de aplicaciones, naturaleza del cobre y dosis es distinta a si me enfrento a una población menos seleccionada; de ahí la importancia de monitorear todos los años.

GRÁFICO 1. FRECUENCIAS DE INDIVIDUOS DE BOTRYTIS CINEREA ALTAMENTE RESISTENTES A BOSCALID POR TEMPORADA EN HUERTO DE UVA DE MESA DE THOMPSON SEEDLESS, ANÁLISIS BASADOS EN DETECCIÓN DE MUTACIÓN ESPECÍFICA EN EL GENOMA DEL HONGO A TRAVÉS DE QPCR-HRM.

Otro aspecto que no podemos dejar de lado es observar y registrar el clima. Poseer historial de eventos críticos y sus resultados sobre la calidad de la fruta y condición de las plantas nos preparan de mejor forma para un siguiente evento y la generación de planes de contingencia basados en el conocimiento local.

Si bien todos los aspectos analizados, a lo largo de ambas columnas, son fundamentales en la búsqueda del éxito en el control de patógenos y enfermedades, no nos aseguran dicho éxito.

Pero, sin duda, nos permiten enfrentarnos a un escenario conocido y los más importante manejable, reduciendo el riesgo y la incertidumbre en postcosecha; y todo lo que ese período implica para la exportación chilena de frutas.

 

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