Técnicas de poda para hortalizas en invernadero

15 Mayo 2019

El contenido de este artículo de nuestra sección de Agrotecnia fue elaborado por www.inia.cl, el cual fue revisado y reeditado por Portalfruticola.com 

El tratamiento de poda o desbrote busca controlar el crecimiento de las plantas, de modo que tanto su desarrollo vegetativo como de frutos, alcancen a una óptima relación en beneficio de la productividad, calidad y precocidad de las cosechas. Todo enmarcado en el interés del horticultor de llegar con su producción tempranamente al mercado de primores, por lo general, con precios altos dada la escasa oferta de productos que se presenta en esos periodos.

Foto: www.holesonline.com

VENTAJAS DE LA PODA

Básicamente la poda quiere limitar ordenadamente el número de tallos por planta y tiene las siguientes ventajas:

  • Aprovechamiento de todo el espacio interior del invernadero, lo que significa que el concepto de utilización de la superficie se amplíe al de utilización máxima del volumen interior, que se supone tiene una condición climática más adecuada que el exterior.
  • Mayor precocidad de los cultivos.
  • Mayor calidad de frutos, expresada en tamaño y uniformidad.
  • Mayor eficiencia en la aplicación de pesticidas, al facilitarse una «penetración» superior de los productos químicos, cuando son dirigidos hacia el follaje.
  • Mayor facilidad para ejecutar las prácticas de cultivo: amarra, conducción, aplicación de hormonas, control de malezas, ya sea manual o mecánico, etc.
  • Más rapidez y comodidad en las labores de cosecha.
  • Uso de altas densidades de plantas por superficie, lo que si bien representa un rendimiento individual por planta inferior al de una planta sin podar, implica un mayor rendimiento total de frutos, de alta calidad, por unidad de superficie.

EN QUÉ CONSISTE

La poda consiste en dejar uno o varios tallos-guias o ejes en cada planta, cortando los brotes desarrollados a partir de las yemas axilares de las hojas. Este proceso se diagrama en la Figura 1.

A medida que la planta crece, los brotes axilares en desarrollo se deben ir podando de modo que no alcancen mucho desarrollo (cinco a diez centímetros de longitud como máximo). Mientras antes se corten es mejor, ya que si se quitan cuando están muy grandes se pierde el material orgánico utilizado en su crecimiento y las plantas sufren un desequilibrio fisiológico que da lugar a trastornos vegetativos; casi siempre después de una poda muy enérgica las plantas detienen su desarrollo.

Por otra parte la labor de extracción de brotes pequeños se hace enteramente manual, sin la ayuda de ningún elemento cortante que puda constituirse en agente transmisor de enfermedades. Es decir, traspasar cualquier infección desde una planta enferma o «portadora» (aún sin síntomas) a otra completamente sana. Esta forma de difusión de enfermedades es nefasta en el caso de las virosis.

Figura 1. Poda de yemas o brotes axilares.

Figura 2. Extracción de brotes «chupones».

También deben extirparse todos los brotes «chupones», que por su fuerte desarrollo vegetativo suelen no fructificar (figura 2). Según los antecedentes fisiológicos estudiados y las prácticas hasta ahora aplicadas, los cultivos que mejor responden a la operación de poda en invernadero, son tomate, pepino ensalada y melón, especies a las cuales se refiere este artículo.

Sin duda que los sistemas aplicables pueden ser varios, pero con el objeto de dar una visión práctica inmediata se señalan para cada una de las especies mencionadas los métodos más comunes que, en general, se adecuan a las condiciones y variedades utilizadas en la actualidad.

En todo caso, es recomendable que cada agricultor vaya ajustando el sistema de podar o desbrotar las plantas, de modo que por su propia experiencia encuentre la forma más conveniente a su situación particular de acuerdo a las siguientes variables:

a) Tipo de construcción.

b) Sistema de conducción de las plantas.

c) Hábito de crecimiento de las plantas (indeterminado o semideterminado).

d) Población o densidad de plantación utilizada, dada por las distancias entre hilera y sobre la hilera.

e) Uso de hileras de plantación simples o dobles, etc.

PODA DE TOMATE

La poda en plantas de tomate es una práctica que necesariamente debe realizarse cuando se cultiva dentro de invernaderos. El desbrote deberá iniciarse cuando la planta tenga de tres a cinco hojas verdaderas, contadas desde el cuello de la misma o desde la superficie del suelo, lo que coincide con la aparición de los brotes o yemas axilares, señaladas en la Figura 1.

El número de ejes o brazos que deben dejarse en una planta de tomates depende de los siguientes factores:

  • Distancia de plantación: cuanto más amplia sea la distancia de trasplante, mayor es el número de ejes que podrá dejarse en cada planta.
  • Precocidad: mientras menos brazos se dejen, más temprano se logra la cosecha.
  • Variedad que se cultive: en las que presentan hábito de crecimiento semideterminado 2 ó 3 ejes y en las de crecimiento indeterminado, sólo 1 eje.

Figura 3. Poda en tomate a un solo eje principal.

Dentro de estos conceptos son varios los sistemas de poda que podrían señalarse. A continuación se detallan los más utilizados comúnmente. Poda a un eje o tallo principal: es, en general, el que más se acomoda a las condiciones de nuestros invernaderos y a las actuales variedades en uso. El sistema consiste en eliminar todos los brotes o «hijos» que crezcan en cada una de las axilas o inserciones de hojas con el tallo principal.

La Figura 3 presenta un detalle de este tipo de poda utilizada en producciones bajo invernadero y principalmente en cultivares con hábitos de crecimiento indeterminado. Otros sistemas factibles de incorporar en las producciones bajo invernadero corresponden al de eje modificado y al de conducción de las plantas en dos ejes, sistemas que se detallan a continuación. Poda a un eje modificado: se conduce la planta a un sólo eje principal pero en la zona basal de éste y bajo su primer racimo se deja crecer un brote axilar. Este último se despunta después de la primera hoja que sigue al primer y único racimo floral que se dejará crecer y fructificar.

En la Figura 4 se representa este sistema de poda.

Figura 4. Poda a un eje modificado.

Poda a dos ejes: un brote axilar se deja crecer paralelamente al eje principal, por lo que la planta se desarrolla o conduce en dos brazos centrales. Todos los brotes axilares restantes se eliminan (Figura 5).

Figura 5. Poda de tomates a dos ejes.

PODA DE PEPINO ENSALADA

U no de los sistemas de poda que se siguen en el cultivo de pepino es el que se describe a continuación y se diagrama en la Figura 6. Por debajo de los 40 a 50 centímetros del tallo principal se eliminan todos los brotes que salgan; también, en esa parte del tallo se van eliminando poco a poco las hojas y todos los frutos que vayan formándose (Figura 6A).

Desde los 40 ó 5O cm hasta un metro de altura, se deja libre el desarrollo de todos los tallos que broten, permitiendo en cada uno de ellos el crecimiento de dos hojas y de sólo un fruto; después de la segunda hoja estos brotes se despuntan y se eliminan todos los brotes secundarios que vayan apareciendo (Figura 68).

A partir del metro de altura y hasta los dos metros del tallo principal, todos los brotes que se desarrollen se dejan con tres hojas y dos frutos, despuntando por encima de la tercera hoja y desbrotando todos los tallos secundarios que aparezcan (Figura 6C). Desde esa altura hacia arriba se deja que la planta se desarrolle libremente, sin alterar brotes, hojas ni frutos. Es posible que se requiera una labor de despunte de las plantas con el objeto de que no sobrepasen la estructura de conducción que se haya empleado y que por lo general alcanza a alrededor de 2 ó 2,5 metros (Figura 6D).

Figura 6. Poda recomendable en pepino ensalada.

PODA DE MELÓN

La poda en el melón persigue fundamentalmente anticipar el desarrollo de los brotes secundarios y terciarios; de esta forma se logra mayor precocidad puesto que gran parte de los cultivares fructifican más en esos tallos. Aunque, lo mismo que para muchas especies, existen varios sistemas de poda, uno de los de mayor empleo corresponde al que se describe a continuación: Cuando la planta tenga unos 40 centímetros de altura, lo que debe coincidir con la 4′ a 5′ hoja verdadera, se despunta el tallo principal después de la tercera hoja. A la altura señalada, las yemas axilares de las primeras hojas están ya formadas (Figura 7).

Figura 7. Poda de melón. a) Predespunte, planta con 5 hojas verdaderas. b) Planta despuntada después de la tercera hoja.

De cada una de las axilas de las hojas que quedan, saldrán brotes secundarios, de los que se dejan sólo los dos más vigorosos. Los restantes se eliminan (Figura 8). Cada uno de los dos brotes secundarios se dejará crecer hasta la 5′ hoja, y luego se rebajarán, haciéndole una poda entre la 3′ y 4′ hoja (Figura 9).

Figura 8. Poda de melón. a) Planta con todos los brotes secundarios. b) Planta con 2 brotes secundarios.

Figura 9. Poda de melón. a) Planta con brotes secundarios aún sin rebajar. b) Planta con brotes secundarios ya rebajados a la tercera hoja.

De las axilas de cada hoja de las ramas secundarias, aparecerán brotes, los que conforman los del tipo terciario. Estos corresponden mayoritariamente a los más fructíferos. En cada uno de estos brotes terciarios se permitirá el desarrollo de sólo un fruto, y una vez que éste alcance unos 3 a 4 cm de diámetro, la rama debe ser despuntada después de la segunda hoja posterior al fruto, lo que suele coincidir por encima de la cuarta o quinta hoja de esta rama terciaria (Figura 10). Por último deberá eliminarse cualquier flor que aparezca directamente del tallo principal; debe recordarse que son los brotes secundarios y terciarios los más fructíferos y en los que se logra frutos de mayor calidad y calibre.

Figura 10. Poda de melón. a) Brotes terciarios aún sin despuntar. b) Brotes terciarios despuntados.

 

Fuente: www.inia.cl

www.portalfruticola.com 

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