Tecnología permite crear nuevas variedades de cultivos conservando sus características originales

08 Octubre 2018

Investigadores de la Universidad de Münster en Alemania crearon por primera vez un nuevo cultivo a partir de una planta silvestre que corresponde al progenitor de los actuales tomates, gracias a un nuevo proceso de edición del genoma.

El proceso permitió comenzar con un tomate silvestre, al cual se le agregaron una serie de características sin que perdiera las propiedades genéticas más importantes de la planta original.

De acuerdo a Science Daily, uno de los motivos para desarrollar esta investigación se debe a la necesidad de lograr mayores rendimientos en los cultivos, lo que usualmente tiene como “efecto secundario” que se reduzca la diversidad genética y que se pierdan algunas propiedades útiles.

Lo anterior queda en evidencia debido a que la susceptibilidad contra algunas enfermedades ha aumentado, como también a que se han generado pérdidas en el sabor o baja en las vitaminas y nutrientes que contienen las variedades más modernas.

Desde ahora y por primera vez, investigadores de Brasil, Estados Unidos y Alemania han creado un nuevo cultivo a partir de una planta silvestre dentro de una sola generación utilizando CRISPR-Cas9, un moderno proceso para la edición de genomas.

El académico de la Universidad de Münster, Jörg Kudla comentó que “este nuevo método nos permite empezar desde cero y comenzar un proceso de domesticación desde el inicio”.

“Al hacerlo, podemos utilizar todo el conocimiento en genética de plantas y domesticación de ellas, los cuales han sido acumulados durante las últimas décadas por los investigadores”, agregó Kudla.

Asimismo, el investigador indicó que se puede preservar el potencial genético y las propiedades más valiosas de las plantas silvestres y al mismo tiempo, producir las características deseadas de los cultivos modernos en un tiempo muy acotado.

Los científicos escogieron como especie parental a Solanum pimpinellifolium, un tipo de tomate silvestre de Sudamérica y al progenitor del tomate moderno que se cultiva actualmente.

Entre las modificaciones que lograron llevar a cabo los investigadores se encuentra que los frutos alcanzaron un tamaño tres veces más grande que el tomate silvestre, llegando al mismo calibre de un tomate cherry; mientras que el rendimiento fue de 10 veces más fruta y con una forma más ovalada que la original que se caracteriza por ser más redonda.

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