La tecnología es fundamental para mejorar la sustentabilidad. Por Bjorn Thumas

23 Enero 2018

Por Bjorn Thumas, director de desarrollo comercial de alimentos de Tomra Sorting Food.

Bjorn Thumas

Con una población mundial en rápida expansión y un limitado suministro de alimentos, es vital para las empresas alimentarias trabajar de forma más sustentable y seguir siendo rentables. Debemos ser más eficaces con nuestros recursos para proporcionar alimentos a todas las personas, por lo que cada cultivo es importante y, en general, cada parte de la producción cuenta.

Hasta ahora, los procesos ineficientes ocurrían a lo largo de toda la cadena de suministro de alimentos, en las plantaciones, fábricas, plantas de proceso y tiendas en todo el mundo, con pérdidas innecesarias de productos.

Si bien uno puede pensar que sabe el significado de lo que la palabra “sustentabilidad” significa para su negocio, en realidad no se trata sólo de introducir iniciativas ambientales ni tampoco de programas independientes de Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

Entonces, ¿qué es la sustentabilidad? En resumen, la sustentabilidad es el uso eficiente de los recursos, que es vital para garantizar el suministro de alimentos para las generaciones futuras. Y la tecnología es la respuesta para hacer que el sector alimentario sea más sustentable, eficiente y rentable.

El desafío de la sustentabilidad

La economía global enfrenta grandes desafíos en términos de recursos en los próximos 40 años. Se espera que la población mundial crezca un 30 por ciento para 2050 y que la mayoría de estas personas vivan en ciudades. De hecho, la urbanización está aumentando a una velocidad en que para 2050 alrededor del 70% de la población vivirá en ciudades: en 1960, eso era al revés.

Al mismo tiempo, la tierra que está disponible para cultivar alimentos es muy limitada y sólo un 20% más de tierra podría sumarse a la actual superficie productiva, según datos la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Cuando se considera que la productividad de los recursos en los 27 países de la Unión Europea sólo ha aumentado un uno por ciento anual durante los últimos siete años, se puede ver qué tan grande es el desafío.

El impacto de esto a largo plazo se debe a la antigua regla económica de que el costo de los ingredientes aumentará debido a la escasez, lo que pone presión económica sobre los mercados de alimentos y bebidas.

Desperdicio de comida desde el campo hasta la mesa

El desperdicio de alimentos ocurre en toda la cadena de suministro. Los cultivos se pueden echar a perder antes de la cosecha, como en abril de 2017, cuando por lo menos el 80% de los cultivos frutales de Europa Central se perdieron debido a heladas.

A veces se rechazan productos buenos durante el procesamiento debido a una clasificación ineficiente. Finalmente, los supermercados y tiendas a menudo botan comida que está en buen estado, mientras que los consumidores terminan desechando algunos alimentos directamente desde el refrigerador. Es importante destacar que la escasez de alimentos, como la escasez de hortalizas que tuvo lugar en Europa a principios de 2017 y que causó precios más altos para productores y consumidores.

Depende de todos nosotros, como empresas e individuos, utilizar los recursos de manera más eficiente y vivir de manera más sustentable, y existe una presión social en aumento para hacerlo. Desde la tendencia de “alimentos desagradables” que se ve en las tiendas y los consumidores que, aceptando productos deformados, pero de calidad, hasta las empresas multinacionales que establecen requisitos de sustentabilidad para sus proveedores y obtener alimentos a nivel local, se están logrando algunos avances.

Fotografía principal: Shutterstock.com

www.portalfruticola.com

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