Temporal: Desde el Valle del Limarí ven con esperanza el resurgimiento frutícola de la región

17 Mayo 2017

Las intensas lluvias que cayeron durante el fin de semana pasado en la región de Coquimbo generaron daños importantes en los sistemas de riego, aterramiento de canales, bloqueos en los caminos e inundaciones en algunos huertos de uva de mesa, paltos y hortalizas, además del retraso en cosechas de cítricos.

Sin embargo, un productor del Valle del Limarí piensa que estos costos valdrán la pena si es que el agua caída los ayuda a hacer resurgir al sector frutícola, que ha estado fuertemente afectado por la sequía los últimos 6 años.

En Portalfruticola.com hablamos con Ulises Contador, gerente de la Agrícola Las Mercedes y parte del directorio de la Sociedad Agrícola del Norte, quien dijo que “nuestra región era una de las más productivas hasta antes de que la sequía nos azotara. Nosotros [Agrícola Las Mercedes] teníamos 120 hectáreas en producción, entre cítricos y paltos hasta hace 6 años, y hoy en día nos quedan 37 hectáreas”.

Y es que la región de Coquimbo y sus valles siempre han estado bendecidos con micro climas y suelos fértiles ideales para la actividad agrícola, tanto así que la diversidad de cultivos que se pueden encontrar en ella va desde los paltos y cítricos, hasta las cerezas, manzanas, frambuesas y arándanos.

“El producto más exportado de la zona son las uvas de mesa y hasta el año pasado las paltas ocupaban el segundo lugar, pero con la sequía se han arrancado muchos huertos de paltas – cerca del 70% – y se están sembrando más cítricos, por lo que yo pensaría que en un mediano plazo este cultivo va a pasar a ser la segunda especie más exportada”, señala Contador.

Y es que según información proporcionada por la Sociedad Agrícola del Norte A.G., la tendencia productora de cítricos de la zona va en crecimiento.

Actualmente hay 1.244 hectáreas de limones plantadas, donde la región ocupa el tercer lugar de producción nacional, 1.054 ha de naranjas y las mandarinas (mandarinas, clementinas y tangerinas) cuentan con poco más de 2.630 hectáreas plantadas, posicionándose como la mayor zona productora de esta especie. 

Pero para las nuevas plantaciones el agua es fundamental, y es por esta razón que Ulises ve con tan buenos ojos el agua caída durante el último temporal.

“En algunas zonas de la región de Coquimbo cayeron cerca de 80 mm y en otras 120 mm. Fueron lluvias intensas que dejaron daños sin duda y en algunos casos muy graves, pero también hay que ver lo bueno de esto, y es principalmente la acumulación de aguas nieves en la cordillera, la acumulación de agua en los estanques, tranques y napas, que nos permitirá – después de muchos años – poder planificar el futuro de las producciones ya no en el día a día, sino que a tres años, y eso lo permitirá el agua”, señala Contador.

Contador dice que “hoy están todos los tranques llenos en el Limarí a excepción del embalse Paloma, que está en un cuarenta y tantos por ciento, lo que nos ayudará a tener una visión de futuro, porque acá la sequía no se había acabado, estábamos muy apretados, y esto no sólo será positivo para los fruteros, también para los crianceros de la zona”.

La región ha perdido cerca del 60% de la superficie de producción frutícola por la sequía, entonces bienvenida sea esta lluvia y las que vendrán. ¿Nos ha costado, hemos sufrido y hemos sido dañados por las lluvias? La respuesta es si, pero si me preguntas si prefiero que deje de llover, tengo que decirte que no, que prefiero asumir los costos de los daños de las lluvias”.

Retrasos de la cosecha de cítricos

Contador comenta que “hemos tenido dificultades prácticas, principalmente con la operación de los tractores que no han podido entrar a los huertos”, lo que sería la principal razón por la que se estima que las cosechas se atrasarán cerca de dos semanas.

“Estábamos fuerte en la cosecha de clementinas y ahora en mayo comenzaban los limones, pero hasta ahora ha sido nulo lo que nosotros hemos podido sacar”.

Ulises agrega que otra preocupación es la oleocelosis, una fisiopatía producida en la superficie del fruto, como consecuencia de la rotura de las celdillas de aceite esencial del flavedo, lo que puede provocar el hundimiento del tejido interglandular, y un ennegrecimiento en esa zona.

“Mi principal complicación hoy en día es que el jueves va a volver a llover, y las cosechas de los limones por ejemplo hay que hacerlas rápido porque se amarillentan después de las lluvias, y toman un muy buen color. En el caso de las clementinas, no es necesario hacer tan rápida la cosecha, porque el color lo toma durante post cosecha, pero va a haber un problema de volumen, ya que va a haber descarte”.

Contador cuenta que en las zonas bajas hubo afectaciones más graves como inundaciones y desbordes de canales.

“Donde pasaron torrentes de aguas es complicado porque los cítricos tienen la corteza muy suave y con la intensidad del torrente, puede romper las cortezas y en muchos casos las plantas morir, pero son situaciones muy particulares dependiendo de las posiciones de los huertos”.

Para esta temporada se proyectaba un aumento de un 26% de cítricos en la región, aunque no creo que lleguemos a eso, tampoco pienso que nos va a afectar tan fuerte. Tenemos mano de obra disponible, la infraestructura de las plantas procesadoras no han sufrido, por lo que estaríamos relativamente bien”.

 Foto: Shutterstock

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