Paso a paso para hacer un Injerto de Corona de Aguacate -

Paso a paso para hacer un Injerto de Corona de Aguacate

Injerto de Corona de Aguacate de Puerto Rico sobre aguacate borde

En mi jardín tengo un total de nueve aguacates y sólo uno está injertado de la variedad Fuerte. Los demás son bordes nacidos de una semilla y no están injertados. Varios de ellos me dan grandes cosechas de frutos híbridos de buen tamaño y excelente calidad y los demás producen frutos pequeños y escasos, aunque hay uno que los da morados con la piel tan fina y la pulpa tan mantecosa que me los como a mordiscos sin pelar. Otros dos proceden de las semillas de dos grandes frutos de 600 gramos de peso que me trajo un señor ya fallecido que era propietario de una gran finca en la isla caribeña de Puerto Rico. Eran redondeados con la semilla no demasiado grande y muchísima pulpa absolutamente deliciosa. Por las características de los frutos y el porte erecto y piramidal de los dos árboles deduzco que pertenecen al cultivar Reed de la variedad guatemalteca, Persea americana var. guatemalensis. Ya tienen 12 años y todavía no han dado ningún fruto. Esta primavera será la segunda vez que florecen. Lógicamente son híbridos como todos los aguacates nacidos de semilla, pero confío en que den frutos de buena calidad parecidos a los de su madre portorriqueña.
Desde hace unos 15 años tengo un aguacate borde sin injertar que me regalaron en un vivero. Siempre ha ido enfermizo. Los mejores años me ha dado como mucho media docena de frutos pequeños y de muy mala calidad. Así que ayer me decidí a injertarlo por el sistema de Corona bajo bolsa de plástico con tres púas del aguacate portorriqueño más alto y vigoroso. Como podéis observar a pesar de tener 15 años no supera los dos metros y medio y crece esmirriado con numerosas ramas secas.
Para empezar he cortado toda la copa hasta una altura de unos 120 cms, eliminando todo el ramaje y las cicatrices de antiguas ramas secas.
Superficie del corte bien lisa y sana.
En la parte baja tenía varias ramas que al acabar los injertos recorté sin eliminarlas del todo para dar una salida a la abundante savia primaveral, hasta que las tres púas hayan agarrado y empiecen a brotar. Podría haberlas eliminado pero correría el riesgo de ahogar al árbol con su propia savia.
Éstas son las ramas del aguacatero portorriqueño de madre Reed y padre desconocido.
Con un cuchillo y un mazo hice un corte longitudinal a la corteza hasta llegar a la madera. Luego con la parte posterior del cuchillo de injertar despegué un poco las dos ventanas del corte.
El paso siguiente consistió en preparar una púa para inserirla en el corte de la corteza del patrón. Si os fijáis he recortado las hojas más grandes para que la púa no tenga que alimentarlas y concentre sus jugos en sobrevivir.
El extremo inferior de la púa se corta en bisel hasta la mitad del tallo.
En el otro lado del tallo se corta una lengüeta en forma de boquilla de flauta.
Así debe quedar la púa que se introduce en el corte del patrón con la lengüeta hacia fuera y el corte grande hacia dentro.
De esta manera el corte grande de la púa entra en contacto con el xilema del cambium del patrón, es decir, con las células del cambium que se tranforman hacia dentro en madera, mientras que el pequeño corte de la lengüeta entra en contacto con el floema del cambium, cuyas células crecen hacia fuera dando lugar a la corteza.
Para que lo entendáis la única parte que crece en cualquier árbol es el llamado cambium, que es una finísima capa blanca, tierna y muy jugosa que se encuentra entre la corteza y la madera, formada por células-madre pluripotenciales. Este cambium tiene a su vez dos capas: una interna que crece hacia dentro y forma la madera y una externa que crece hacia fuera y forma la corteza. Así pues, al despegar la corteza del patrón, dejamos a la vista las dos capas del cambium. Estas dos capas enseguida intentarán reparar la herida. La capa interna llamada xilema crecerá hacia fuera y al hacerlo se encontrará con el corte grande de la púa cuyo cambium también crecerá hacia dentro en un desesperado intento de encontrar una fuente de savia que le permita sobrevivir. Las células cambiales del patrón y la púa se encontrarán, se fusionarán forzadas por la atadura que mantiene los dos tejidos en íntimo contacto y se producirá la unión que permitirá suministrar agua y nutrientes a la púa.
A su vez las células-madre de la capa externa del cambium llamada floema, que crece hacia fuera y da lugar a la corteza, también crecerán y al hacerlo se encontrarán con las células cambiales del pequeño corte de la lengüeta de la púa y nuevamente ambos grupos de células-madre se fusionarán y permitirán la circulación de la savia desde las hojas de la púa hacia las raíces del patrón, completándose así el ciclo circulatorio de la savia del nuevo árbol mixto.
Aquí podéis ver la segunda púa ya inserida en el corte.
Las dos púas o ramitas. Falta una tercera para completar el injerto. De esta manera el árbol resultante tendrá una copa equilibrada con tres ramas.
Corte para inserir la tercera púa.
El injerto de Corona completado. Ya sólo falta la atadura.
Las tres púas inseridas a una distancia equidistante. Si todo va bien en unos tres o cuatro años los tejidos de las tres púas cubrirán esta gran superficie lisa y la herida en el patrón desaparecerá.
La tercera púa introducida en el corte en ventana del patrón con el corte biselado grande hacia dentro y el corte de la lengüeta hacia fuera.
La finalidad de la atadura no es cubrir todo el corte sino juntar íntimamente los tejidos del patrón y de las púas.

Seguramente sin hacer nada más los tres injertos agarrarían, pero para asegurar el éxito es mejor ser prudentes y "vendar" bien las heridas.

Las nuevas tendencias de los expertos aconsejan prescindir de la pasta de injertar y sustituirla por plástico, mucho más barato y limpio, sin bacterias ni hongos y sin sustancias químicas cáusticas o tóxicas para los tejidos del árbol.

Las plantas tienen mecanismos fisiológicos más que suficientes para curar sus heridas por si mismas. No necesitan ni barro, ni mástic químico de injertar, ni cera de abeja. Un simple film de cocina o una bolsa de plástico cumplen perfectamente con la misión de cubrir y proteger los cortes y evitar su deshidratación y su contaminación con hongos o bacterias que podrían hacer fracasar el injerto.

Hace cincuenta años a mi me gustaban mucho los frutos del jinjolero o azufaifo, pero en la finca de mi abuelo paterno no había ninguno y yo me moría de ganas de tener uno. Mi abuelo, carpintero y campesino, era un gran injertador. Así que un día de mediados de invierno, a finales de los años sesenta del siglo pasado, le insistí tanto en que me hiciera un injerto de azufaifo que al final accedió. No teníamos ningún patrón compatible con el azufaifo que sólo se puede injertar sobre otro azufaifo, pero mi abuelo pensó que tal vez un espino albar, al ser tan espinoso como los azufaifos, serviría como patrón. Nos montamos en el carrito tirado por la burrita Margarita y fuimos a buscar unas púas a un azufaifo que crecía en una finca medio abandonada. Yo estaba rebosante de alegría. Confiaba ciegamente en mi abuelo.

Al llegar a nuestra finca dejamos la burrita atada a un árbol para que pastase a gusto y nos acercamos al espino albar que crecía en el centro de la finca. Mi abuelo le cortó la copa con un serrucho y le injertó dos púas de azufaifo. Tras atar los injertos con una cuerda de esparto, de pronto se acordó de que no habíamos traído agua para hacer barro. Así que para solventar el problema me sugirió que hiciera un pipí sobre la tierra arcillosa recién arada y la amasase para conseguir un poco de barro. Le fui pasando aquella pastita con mis manitas y él fue embadurnando las heridas del injerto hasta cubrirlas por completo. Yo le observaba fascinado. Tras medio siglo recuerdo todos los pasos del injerto con todo lujo de detalles.

Estaba rebosante de alegría. Por fin tendría mi propio azufaifo que me daría muchos frutos para comerlos hasta hartarme. Cada día durante las siguientes semanas fuí a ver mi injerto montado en mi bicicleta. La finca distaba unos dos kilómetos del pueblo. Cuando llegaba me acercaba al injerto lleno de ilusión con la esperanza de ver brotar sus yemas.

Y sí, a pesar de ser incompatibles, el milagro se produjo, tal vez por el inmenso cariño con que yo lo miraba y a los 15 días las yemas de las dos púas de azufaifo brotaron. Los brotes abrieron sus hojas y crecieron hasta unos cinco centímetros, pero de pronto la incompatibilidad se manifestó con toda su furia y un día los brotes se secaron de forma fulminante. Como podéis suponer quedé desolado. No entendía nada.

Ahora lo recuerdo todo con lágrimas en los ojos por la emoción. Ya sé por fin la causa de la repentina muerte de mi ansiado injerto de azufaifo. El sistema inmune del patrón de espino albar reaccionó con violencia contra los tejidos del intruso, sintetizó fito-anticuerpos de rechazo en grandes cantidades y bloqueó el paso de savia hacia las dos púas de azufaifo. Ocurrió lo mismo que pasaría si a cualquiera de nosotros nos trasplantasen la pata de un canguro. Nuestro sistema inmune lo rechazaría de forma violenta y la pata se gangrenaría a los pocos días.

Las heridas perfectamente vendadas.

El film de cocina es muy maleable y permite cubrir y cerrar herméticamente la gran herida del corte del patrón.

Atadura circular de las tres púas para evitar que el viento las arranque hasta su perfecto agarre.

Detalle de la atadura que no estrangula la circulación de la savia de las púas, sólo las mantiene en su sitio.

Finalmente recorté un poco las ramillas que crecen en la parte inferior del patrón para dar salida a la savia. Cuando las púas hayan agarrado y sus yemas empiecen a brotar, eliminaré estas ramillas.

Guía de campo: cómo realizar injertación en paltos, variedad Hass

Herramientas y materiales de injertación

Para realizar la labor de injertación en especies frutales como el palto, se recomienda contar con las herramientas y los materiales adecuados, de manera de disminuir los riesgos de accidentes y realizar un trabajo de buena calidad. A continuación se detallan los materiales y herramientas requeridos, incluyendo las recomendaciones para su uso y cuidados adecuados.

La tijera de punta fina sirve para recolectar las púas, su mecanismo de corte se conoce como cizalla o "Bypass", en el cual una lámina de metal afilada se desliza sobre otra lámina provocando el corte.

Es importante la mantención de las tijeras. Para lograr esto es requisito guardarlas limpias. Se deben lavar con agua añadiendo un detergente suave (procurando remover los restos de savia que quedan adheridos), utilizando una esponja o un cepillo, teniendo el cuidado de enjuagar con suficiente agua y secando bien antes de guardarlas para evitar oxidaciones.

Para una mayor protección, se puede aplicar en las hojas aceite anticorrosivo de baja viscosidad, aumentando su vida útil. Es recomendable desinfectar las tijeras, cada vez que se usan, para evitar la propagación de enfermedades entre un árbol y otro. Al término de la faena se debe sumergir por 2 a 3 minutos en hipoclorito de sodio al 5%. Cabe destacar que períodos más prolongados pueden provocar un deterioro de éstas por el alto poder de oxidación del cloro.

Otro desinfectante es el yodo agrícola, su modo de acción activa los mecanismos de defensa de la planta, produciendo fitoalexinas que contrarrestan el ataque de los patógenos. Se recomienda usarlo antes de comenzar con la faena y aplicarlo de forma regular mientras se trabaja. El material recolectado se debe mantener a una temperatura baja y en buenas condiciones de humedad de manera de evitar la deshidratación, Es por esto que durante la recolección se debe contar con un contenedor térmico o cooler, y posteriormente deben ser mantenidos en un refrigerador convencional a una temperatura promedio de 5 - 7ºC. Las púas deben ser envueltasenpape/absorbentehúmedoylimpio.

Existen múltiples marcas y modelos de navajas injertadoras. la más fácilmente identificable es la que posee una pequeña muesca en forma de semicírculo en la parte delantera superior de la hoja y una espátula de punta obtusa en el otro extremo, la cual sirve para separar la corteza del portainjerto una vez hecho el corte y así facilitar la introducción en ella del material a injertar.

Al adquirir una navaja injertadora se debe considerar que existen normas de calidad en la fabricación de cuchillos. Se recomiendan cuchillos de acero inoxidable que tengan incorporados en su fabricación los tratamientos de HTemple" y "Revenido". Este proceso consiste en someter al metal a cambios de temperaturas controlados, de manera de uniformar la estructuración interna de la hoja, logrando una dureza óptima en el rango de 58 a 60 unidades Rockwell.

Otras herramientas de injertación:

El mercado mundial ofrece diferente tipos de herramientas, que reemplazan y mejoran las alternativas en uso, manteniendo el principio básico de contar con un implemento afilado, para hacer calzar el injerto en el porta injerto. La herramienta Grafting tool "Omega scissor" de China realiza cortes con calce perfecto entre la púa y el portainjerto de un diámetro similar. La tijera Grafting Shears"' de Nueva Zelanda, facilita los cortes en bisel requeridos en la injertación de púas.

Tijera injertadora "Omega scissor" y Tijera "Hand held grafting shears"

Corte con ªOmega scissor"

Se utiliza una amarra o cinta para conseguir una buena sujeción del injerto. A través de la historia se han utlllzado distintos materiales. En la actualidad la tecnología nos permite disponer de materiales con alta calidad. Debe ser flexible, para que se ajuste mejor al material que se está injertando, evitando la oxidación y la pérdida de humedad en el sitio de unión. La cinta tipo film cumple con ese requisito, sujetando al injerto con la presión adecuada para evitar el estrangulamiento a medida que crece. Se remmienda usar 3 capas de film alrededor del brote injertado.

El filo de la navaja debe ser recto y prolijo desde principio a fin, porque determina la calidad del corte. La mantención del filo de la navaja, requiere del uso de una piedra de asentar de grano fino, la cual se sumerge en agua por 5 minutos antes de usar y se enjuaga junto a la navaja constantemente. La navaja se desliza con un movimiento suave en la dirección opuesta a la que apunta el filo de la hoja, con un ángulo de elevación de 12°-15º, lo que significa que una hoja de 10 mm de ancho se debe inclinar en 2-2,5 mm.

La pasta sellante o cera se utiliza para evitar la entrada de agua y de organismos patógenos entre el injerto y el portainjerto. Se utiliza principalmente en injertaciones en campo cuando los materiales a injertar son de distinto diámetro, después de un rebaje en una labor de reinjertación o de recuperación de huertos. La pasta comúnmente utilizada es una mezcla de 1 kg de pez castilla (destilado de una resina natural obtenida de coníferas) junto con 300 g de cera de abeja y 25 g de vaselina sólida. La mezcla se prepara en un recipiente metálico, sometido a una fuente de calor, esperando que los componentes se derritan y se genere una mezcla uniforme. Antes de aplicar sobre el injerto se deja enfriar hasta una temperatura aproximada de SOºC a SSºC, cuando la pasta adquiere una viscosidad característica que posibilita su aplicación en el injerto sin escurrimiento fuera del mismo. Esta condición se alcanza después de enfriar por 20 minutos a temperatura ambiente.

Existen pastas sellantes elaboradas con resinas artificiales, cuya ventaja es que no requieren tratamiento térmico. Debido a que no hay antecedentes sobre su uso en el desarrollo de los injertos, se recomienda el uso de pastas sellantes naturales

Consideraciones:

  • El uso de tijeras y navajas de calidad ayuda a realizar cortes adecuados y con menor esfuerzo, disminuyendo los problemas de salud de los injertadores, por ejemplo, los que se asocian a tareas repetitivas, tales comotendinitis, o artritis en el largo plazo.
  • Es importante proteger las manos, con guantes o dedales, ya que se trabaja con herramientas con filo, de manera tal de evitar cortes y accidentes.
  • Es fundamental tener siempre a mano un botiquín con al menos los elementos básicos para entregar primeros auxilios frente a algún corte o lesión: antisépticos (jabón, agua oxigenada, alcohol y povidona) y material de protección (gasa, algodón, tijeras, guantes, amarra para torniquete, parches y cinta adhesiva).
  • Para disminuir los riesgos asociados al utilizar herramientas con filo, que legalmente son consideradas armas blancas, es recomendable que se defina quién es el jefe a cargo de la operación y quién es el encargado de los materiales al iniciar la labor. El primero debe supervisar si los trabajadores se encuentran aptos física y mentalmente para realizar la injertación sin peligro, designar las tareas y supervisar el trabajo técnico. El segundo debe distribuir y luego colectar las herramientas que se usarán durante la jornada.

Fotografías

Contacto entre patrón y púa

Amarres deficientes. (A) Amarro muy suelto. (B) Estrangulación del patrón con amarre muy tenso. (C) Amarre muy tenso, con posterior muerte de púa.

Fracaso en la unión del injerto. (A) Púa injertada muerta; (B) Púa ubicada al centro del portainjerto, no hay contacto entre las zonas cambiales; (C) Verificación del injerto fallido.

Formación de callo

Caída de peciolos, 10 días después de injertación.

Púa con escaso desarrollo de yema terminal ("yema puntiaguda")

De izquierda a derecha: púas 1 y 2: con escaso desarrollo de yemas, púas 3 y 4: con desarrollo adecuado para injertación, púa 5: con yemas florales no recomendable para la injertación.

Secuencia de recolección de material. (A) Selección del material a recolectar. (B) Púa recolectada. (C) Púa con peciolos recortados. (D) Púas envueltas en papel absorbente húmedo.

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Fotos: INIA Chile

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