Chile registra su primera cepa vinífera autóctona -

Chile registra su primera cepa vinífera autóctona

Chile cuenta con vid vinífera desde hace muchos años, lo que posiciona al país como productor y exportador de vinos de gran calidad reconocido internacionalmente. Sin embargo, ahora el país puede presumir de que cuentan con su primera cepa autóctona, la Vid del Tamarugal.

20160824134932-3Así lo comunicaron desde el Servicio Agrícola y Ganadero de Chile, (SAG), quienes destacaron que tras varios años de investigación por fin había sido posible recuperar el material genético de las primeras vides plantadas en los oasis de la Región de Tarapacá (norte de Chile) durante el período de la colonización española, y que gracias a su sobrevivencia en el desierto más árido del mundo (Atacama), permitieron el descubrimiento de la primera cepa vinífera autóctona de Chile.

El trabajo fue desarrollado por los investigadores de la Facultad de Recursos Naturales de la Universidad Arturo Prat (UNAP) de Iquique, para posteriormente inscribir a la “Cepa Tamarugal”  en el Registro de Variedades Protegidas del SAG, organismo que estuvo supervisando durante tres años esta investigación, a través de fiscalizaciones y muestreos a vinos producidos en Canchones (Pampa del Tamarugal), y los resultados confirmaron que son completamente aptos para el consumo y están en cumplimiento de la normativa de la Ley 18.455.

El Director Nacional del SAG, Ángel Sartori, expresó a Portalfruticola.comque "el descubrimiento de esta nueva cepa vinífera para Chile, trae consigo una serie de beneficios, pues estamos frente a un vino emblemático que se produce en el desierto más árido del mundo y que representa una diversificación productiva que puede apalancar recursos para otros sectores económicos, como el gastronómico y enoturismo, entre otras".

Por su parte, el investigador de UNAP, Marcelo Lanino, señaló que "esta investigación lleva 15 años, pero lo cierto es que tiene más tiempo de historia, yo diría unos 27 años, cuando la Universidad Arturo Prat de Iquique recibió el Centro Experimental Canchones y empezó a desarrollar un pequeño huerto donde coexistían algunas vides. Después vino un proceso en que se trabajó como uva de mesa, pero desde hace unos 10 años comenzamos el proceso para ver si podíamos hacer vino con él. Primero el proceso de vinificación fue muy rudimentario obteniendo un vino tipo oporto, es decir un vino con una alta graduación alcohólica de entre 16 a 17 grados y con algo de contenido de azúcar".

"Probablemente este año comencemos a comercializar parte de la producción que estamos generando en estos momentos, y ya por lo menos uno de nuestros agricultores está en condiciones de presentar su vino. Por lo tanto, dentro de este año y el próximo año estaríamos entrando con un nivel de producción comercial", informó Lanino.

Este importante reconocimiento fue entregado en el marco del seminario sobre Innovación y Desarrollo Productivo organizado por la Corfo, de manos del propio Subsecretario de Agricultura, Claudio Ternicier, y el Director Nacional del SAG, Ángel Sartori, al Rector de la UNAP, Gustavo Soto, y al equipo de profesionales que dan vida al proyecto “Vino del Desierto”.

El Subsecretario de Agricultura, Claudio Ternicier, explicó que el proyecto “Vino del Desierto” fue posible de desarrollar gracias al trabajo técnico y científico de la UNAP, apoyados por el Gobierno Regional y el Fondo de Innovación y Competitividad (FIC).

Chile es el primer país exportador de uva al mundo, y también de vinos, por lo tanto es de gran significancia que además de las tradiciones de los vinos de alta calidad que exportamos y consumimos, sumemos estas cepas que son tan propias de nuestro territorio ancestral. Estamos hablando de cepas que comenzaron a producirse entre los siglos XVII y XVIII, y que en este caso -con el trabajo mancomunado de la Universidad Arturo Prat, con un alto nivel académico y científico- se pudo recuperar una cepa original que estaba ahí escondida, y que pasa a denominarse Cepa del Tamarugal. Es un gran orgullo que así sea porque da honra a un territorio del país, y que hoy vamos a relevar certificando”, señaló la autoridad, quien agregó que el desafío es seguir apalancando recursos, para que esta cepa se convierta en producción vinífera.

Por su parte, el Director Nacional del SAG, Ángel Sartori, indicó que “éste es el resultado de 30 años de investigación impulsada por profesionales de la Universidad Arturo Prat de Iquique, y donde el SAG realizó un acompañamiento cercano durante los últimos tres años. Durante ese tiempo los técnicos midieron sistemáticamente las características físicas y varietales de la variedad Tamarugal, hasta alcanzar la inscripción de esta cepa en el Registro de Variedades Protegidas, según ley 19.342 que regula los derechos de obtentores de nuevas variedades vegetales en el país”.

“La inscripción de una variedad en el Registro de Variedades Protegidas le confiere a su titular el derecho exclusivo para multiplicarla. Cualquiera que desee producir, ofrecer, importar o exportar material de reproducción, debe contar con la autorización del titular del derecho”, agregó Sartori.

Fotografía principal: Shutterstock.com

www.portalfruticola.com / Con información del SAG