Guía técnica y sistemas de producción para el cultivo del Café de Colombia

20 Abril 2016

Desde la época en la cual se sembraron las primeras plantas de café en Colombia, hasta los tiempos contemporáneos, los caficultores se han preocupado por aumentar su producción y satisfacer la creciente demanda del grano colombiano. La especie Coffea arabica encontró en los suelos y el clima colombianos, y en la vocación agrícola de sus habitantes, el mejor lugar para adaptarse y así convertirse en la mejor aliada del desarrollo rural y en general, del país. El cultivo se inició en el oriente del país, y cuenta la historia que en su fomento tuvo mucho que ver la visión del presbítero Francisco Romero, gran impulsor de su cultivo en los Santanderes.

Posteriormente floreció en el Gran Cauca y en Antioquia hasta prácticamente no existir una región del país en donde no se cultivara. Sin embargo, fue la creación de la Federación Nacional de Cafeteros en el año de 1927, lo que logró la organización institucional que ha hecho posible que el café sea el gran motor de nuestra economía y el sector que más ha integrado social y económicamente a los colombianos. Desde la creación de la Federación, los dirigentes cafeteros se preocuparon por tener el apoyo de la investigación para resolver los problemas del cultivo y para generar los conocimientos que facilitaran el éxito de su producción bajo las más difíciles circunstancias. Con la creación del Centro Nacional de Investigaciones de Café – Cenicafé, por el IX Congreso Nacional Cafetero en el año de 1938, los caficultores tomaron la decisión de apoyar a la industria con las actividades de investigación científica con el fin de tener soluciones que les permitieran seguir produciendo el café de acuerdo con la demanda creciente del mercado, gracias a la calidad reconocida del producto nacional.

En la presente obra, los lectores van a encontrar una completa recopilación de las principales contribuciones de los investigadores de Cenicafé, a través de los años, en relación con los sistemas de producción de café. La actividad agrícola, desde los albores de la humanidad, ha acumulado una serie de conocimientos que han permitido alimentar a una cada vez mayor población, logrando no solo satisfacer sus necesidades nutricionales básicas, entregando cada vez no solo mayores cantidades de productos sino, además, mejores alimentos, más sanos, más nutritivos y más económicos.

También se ha logrado atender la demanda de la industria por materias primas de origen vegetal que le han permitido a los seres humanos satisfacer sus necesidades básicas de vestuario, vivienda, comunicación y bienestar en general. Contemporáneamente, son los productos biodegradables, y los combustibles de origen vegetal los que cada vez se requieren en mayor volumen ante los problemas de los costos económicos y ambientales de los productos derivados del petróleo y con la captura de carbono por parte de las especies vegetales, se apuesta contribuir a remediar el fenómeno del cambio climático. Todo esto ha sido posible y lo será en el futuro, gracias a la ciencia aplicada en el sector agrícola.

Desde los conocimientos básicos de Mendel, la contribución de nuestros naturalistas que estudiaron las especies encontradas en el Nuevo Mundo, así como la revolución que implicó el empleo del mejoramiento genético de plantas, el conocimiento de los secretos de la fotosíntesis, el empleo de nutrimentos, el control de las plagas y las enfermedades, la mecanización de la agricultura, el procesamiento de los productos vegetales y su industrialización, han sido los grandes motores que han contribuido sustancialmente al desarrollo de la humanidad. En nuestro medio cafetero, un reducido número de científicos asociados a Cenicafé, ha asumido la responsabilidad de generar conocimientos que en forma integrada le permiten a los caficultores colombianos, producir eficientemente y bajo los principios del respeto por el medio ambiente.

Fundamentales han sido las contribuciones de nuestros investigadores sobre la conservación de los suelos, teniendo como base los estudios de éstos, del clima, de su interacción y de las prácticas de cultivo como el empleo de árboles de sombrío o los sistemas de manejo de arvenses y la práctica de medidas de conservación.

En las etapas iniciales del cultivo, las investigaciones han entregado prácticas sencillas, económicas y eficientes para construir el germinador y el almácigo con empleo de la pulpa de café descompuesta o mediante sistemas que permiten la obtención de colinos con dos tallos, con una importante reducción de los costos durante la etapa del establecimiento de los cafetales. Las variedades de café estudiadas y mejoradas genéticamente han sido la base del desarrollo de los sistemas de producción de un volumen de café creciente a través de los años, pero además, con excelentes características de grano y de calidad en taza y adaptadas a los distintos ecosistemas de nuestra zona cafetera.

La transformación de la caficultura colombiana en los años 70s se debió fundamentalmente a la introducción de la variedad Caturra y a la adopción de los resultados de investigaciones realizadas en Cenicafé, que enseñaron a los caficultores a cultivarla en las densidades de población óptimas, a plena exposición solar en aquellas regiones apropiadas, y con el uso de nutrimentos adecuados, aplicados en las épocas, dosis, frecuencias y formas más adecuadas.

Sin embargo, fueron las investigaciones sobre densidades de siembra, basadas en conceptos fisiológicos como el índice de área foliar y con el apoyo de los resultados sobre sistemas de renovación periódica, las que dieron el mayor impulso a la producción y a la productividad de la caficultura. Con la llegada al país del patógeno causante de la roya del cafeto, se terminó un largo período de la caficultura durante el cual los caficultores no tuvieron que preocuparse por problemas de importancia económica. No obstante, los investigadores de Cenicafé, con gran visión, se adelantaron a esta nueva situación y fueron capaces de entregarle oportunamente a éstos, una variedad con resistencia durable a la enfermedad.

Todavía hoy, 23 años más tarde, los caficultores que adoptaron dicha variedad siguen disfrutando de la ventaja de no incurrir en pérdidas de cosecha ni en costos de control. Las variedades resistentes a la roya, han sido fácilmente adoptadas por los caficultores, gracias a que su sistema de producción es el mismo que fue desarrollado previamente con la variedad Caturra. Actualmente nuevas variedades tanto de porte alto como de porte bajo producidas en Cenicafé están siendo adoptadas como la mejor alternativa de producción y la forma mas eficaz y económica para controlar la roya del cafeto. Siempre ha sido preocupación de los caficultores el cómo manejar sus cultivos de café, asociándolo con otras especies bien sea como árboles de sombrío, como especies forestales, frutales o alimenticias. Cenicafé ha entregado resultados que resuelven en gran medida dichas preocupaciones. Los estudios sobre las mejores especies de sombrío que no solo permitieran la producción del café, sino además la conservación de los suelos fueron pioneras en Cenicafé y se han continuado a través de los años y en distintas regiones del país.

La definición acerca del número de árboles de sombrío por hectárea según la especie empleada constituye una información muy valiosa para los cultivadores. También lo son los resultados sobre el empleo del plátano o el banano a manera de sombrío transitorio y como especie de importancia alimentaria y económica. Las prácticas que actualmente se aplican en relación con el intercalamiento de cultivos como maíz, fríjol o tomate durante las etapas improductivas del café (levante o renovación por zoca), también fueron estudiadas por Cenicafé y permiten la obtención de ingresos adicionales en un sistema de cultivo en el cual, además, se logra que el café no disminuya su productividad. Como alternativa para aquellos que desean producir café orgánico o certificado por sus buenas prácticas agrícolas que se orientan a la sostenibilidad ambiental, igualmente Cenicafé ha desarrollado un conjunto de investigaciones que nos permite entregarles la información adecuada para lograr dichos propósitos.

En el aspecto ambiental estamos además acompañando a los grupos interesados en la preservación de la biodiversidad y en lograr el reconocimiento como cultivadores responsables con el medio ambiente. Es con gran satisfacción y con el sincero deseo de contribuir una vez más a la productividad, la rentabilidad y la sostenibilidad de nuestra caficultura, que hacemos entrega de este libro, escrito con base en los resultados de las investigaciones realizadas en el Centro, desde su fundación hasta este año, y en el cual se presentan las contribuciones de nuestros investigadores que en forma consagrada, silenciosa pero con gran rigor científico, han dedicado lo mejor de su vida profesional al servicio de los caficultores colombianos. Esperamos que esta obra sea de gran utilidad a los profesionales de nuestro Servicio de Extensión, conformado por mujeres y hombres con gran espíritu de servicio y a quienes dedicamos esta obra como reconocimiento a su grandiosa labor como transferidores de tecnología y promotores del cambio

Para mayor información:

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Fuente: FEDERACIÓN NACIONAL DE CAFETEROS DE COLOMBIA

www.portalfruticola.com

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