Columna: Cosecha selectiva ¿Alternativa para sacar provecho de la viticultura de precisión?

14 Enero 2016

Por Thomas Grandperrin, gerente de operaciones en Chile de UAV-IQ/WineFlightChile

Foto-Thomas-GrandperrinExisten varias formas que permiten a los productores de cultivos de alto valor económico (como la uva vinífera) sacar provecho de la teledetección y obtener un retorno importante en la inversión. Por ejemplo, detectar una fuga de agua justo después de la brotación, o identificar una plaga antes de que se propague, permite al productor ahorrar sumas importantes.

Sin embargo, existe otra forma poderosa que permite a los productores otorgar aún más valor. Este método se llama “cosecha selectiva”, y se define como la recolección separada de la fruta durante la cosecha según diferentes criterios de rendimiento o calidad, para poder explotar las variaciones identificadas en los datos recolectados con la teledetección.

El concepto detrás del manejo diferencial y de la cosecha selectiva no es nuevo. Robert Bramley del Australia’s Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation, uno de los centros de investigaciones líderes en viticultura de precisión aplicada, ha realizado investigaciones sobre técnicas aplicadas para el manejo diferencial, utilizando la teledetección, desde los años 90. En un artículo académico [1] revisado por pares del año 2004, explicó como productores australianos de uva vinífera y enólogos han demostrado el uso exitoso de la teledetección para entregar al productor de vino parcelas con la calidad de frutas más uniforme posible y que cumpla los estándares específicos necesarios para su uso final.

En uno de los casos de estudios que detallan, los autores ilustran cómo un viñedo de 3,3ha. fue dividido en dos zonas de calidades diferentes utilizando imágenes NDVI durante la madurez. Durante el 2002, las dos zonas fueron cosechadas en diferentes fechas (ya que contaban sólo con una cosechadora), pero más que nada, para dejar que una zona continuará el proceso de maduración y que la uva llegue a su máxima calidad. Para beneficiar de esta cosecha selectiva, las uvas de las dos zonas fueron vinificadas de manera separadas.

Realizaron un estudio económico para analizar el valor de la fruta en múltiples escenarios
(a) la base de referencia – cosecha uniforme;
(b) cosecha selectiva en la misma fecha (require una segunda cosechadora);
(c) cosecha selectiva a diferentes fechas.

Al ajustar el costo variable de la cosecha, la rentabilidad bruta por hectárea fue más importante en cosechas selectivas.

• El resultado del escenario B tuvo un aumento de 12,73% (AUD$1.412/ha)
• El escenario C tuvo un aumento de 21,43% (AUD$2.377/ha).

columna grandperrinOtro estudio australiano nos ayuda a identificar por separado los números para ambos partes involucradas: el viticultor y el enólogo [2]. El viñedo ha sido dividido en 2 zonas, de alto y bajo rendimiento, las cuales, fueron cosechadas en forma separada. Después de la cosecha, la zona de alto rendimiento fue denotada con grado C, con un precio correspondiente de AUD$1.200 por tonelada para el productor, y a un precio por botella después de la vinificación de AUD$14 para el enólogo. La calidad de la uva en la zona de bajo rendimiento obtuvo un grado B+, con un precio correspondiente de AUD$2,100 por tonelada y un precio por botella de AUD $23,50. Si la uva de las dos zonas de calidad diferente se hubiesen mezclado, el ensamblaje final habría obtenido un grado B-, con un valor de AUD $1.800/toneladas o AUD $18/botella. Se realizó un análisis de costo/beneficio para determinar si el costo adicional para llevar a cabo una cosecha selectiva crea un retorno sobre la inversion positivo para el viticultor y el enólogo. El resultado arrojó un aumento del valor de la uva en un 3,25% (AUD $4.657 en las 4,25 hectáreas) para el productor y un 20,46% (AUD $272.971) para el enólogo.

Ahora bien, estos ejemplos utilizan dos zonas para simplificar los estudios, la experiencia de la viticultura de precisión nos dice que la mayoría de los viñedos pueden ser divididos en más de dos zonas con calidades diferentes de uvas. La opción de cuantas sub-zonas deben ser creadas en una misma parcela es decisión de los involucrados – de costumbre el Gerente Agrícola o el enólogo – sin embargo, tienen ahora más herramientas a sus disposición. La teledetección nunca ha sido tan asequible, gracias a la llegada de los drones de uso comercial, y los sensores diseñados para la agricultura y plataformas de manejo de datos que han sido desarrolladas a la medida para asegurar que el usuario pueda sacar provecho a toda la información entregada y le permita colaborar con expertos y sus asesores.

Para viñedos interesados en probar la teledetección por primera vez y quiénes quieren tener acceso a ‘probar’ un catastro de la salud del campo, hay un tiempo ideal para realizar estos vuelos. Varios estudios [3] sugieren hacer una prueba durante la maduración. Es el momento ideal para la adquisición de imágenes del viñedos dado que muestra información importante en un momento estratégico de la temporada para el viticultor y enólogo.

El gerente agrícola puede ver los resultados de su manejo durante la primera parte de la temporada y evaluar las variaciones de las plantas en el campo. En este momento, todavía queda tiempo para tomar acciones, pero también en este momento del crecimiento de la vid, se puede tener una buena noción de la calidad y rendimiento de la temporada. La información obtenida hasta este punto, puede ser utilizada para cultivar frutas homogéneas y ajustar la composición de las uvas para llegar a la calidad deseada.

En este momento de la temporada, el muestreo de fruta es bastante importante y permite crear zonas para la cosecha selectiva. Sin embargo, sin información que se puede utilizar para tomar acciones oportunas, como la información que proveen los drones equipados con sensores multiespectrales, los muestros en el campo se hacen generalmente de manera aleatoria para tratar de hacer un estudio representativo del campo. Luego de estos estudios, la mayoría de los productores saben que existen diferencias entre los campos, pero limitarlos precisamente puede ser muy difícil.

Todo lo mencionando en este artículo es posible gracias a la alta correlación entre el vigor de la canopia y las características de la fruta (Grados BRIX, glucósidos, etc.), lo que varios estudios han demostrad [4]. Por lo tanto, una imagen NDVI de un viñedo durante el envero, permite delimitar claramente varias zonas en una misma parcela, que están representativas de diferente calidad de fruta. Ahora que los datos sacados con la teledetección permiten entregar mapas precisos que muestran las variaciones, un enólogo, viticultor, o asesor, puede colaborar con los trabajadores en el campo para diseñar e implementar muestreo guiado en vez de muestreo aleatorio, localizando plantas específicas que son representativas de las zona identificadas.

Como comentario final, es interesante mencionar que el mismo método de muestreo utilizando un mapa de vigor puede ser utilizado para mejorar la estimación de rendimiento. Un gerente agrícola haciendo conteo de fruta para hac[1] er estimación de cosecha, puede ahora obtener mejor resultado, gracias a la identificación de zonas donde los muestreos necesitan estar tomados, dado que existe una correlación alta entre el vigor de la planta y el peso de la uva.

[1] Bramley et al, 2004
[2] Amilton, 2004
[3] T. Proffitt and B. Pearce, 2004.
[4] Agelet-Fernández, Martínez-Casasnovas, J. Arnó2, 2005

www.portalfruticola.com

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