La compañía ha decidido aprovechar este hito para proyectarse hacia el futuro y analizar cómo la genética frutal, el desarrollo de marcas y la colaboración global pueden seguir impulsando la evolución de la industria de la fruta fresca.
Ambos sectores enfrentan crecientes desafíos vinculados a la competencia internacional, las exigencias regulatorias y la necesidad de mantener altos estándares de calidad.
La compañía puso en marcha un programa ampliado de monitoreo de la cadena de suministro e investigaciones enfocadas en detectar la producción no autorizada de sus variedades.
Los principales destinos hasta la semana 8 han sido la Unión Europea, el Reino Unido y Canadá, mercados que continúan concentrando la mayor parte de los envíos de la industria.
Con cerca de 24 mil hectáreas plantadas a nivel nacional y alrededor del 90% de la producción destinada a la exportación, cualquier mejora en la eficiencia productiva puede tener un impacto directo en la competitividad del sector.
La corrección responde principalmente a la presión de mildiu y a daños localizados por granizo registrados durante la campaña.
El total se ajustó levemente a la baja en relación con la estimación anterior, principalmente por condiciones climáticas y cambios en la dinámica productiva de las distintas regiones del país.
Tras dos temporadas marcadas por eventos climáticos extremos, el sector apuntaba a una recuperación en 2025. Sin embargo, un periodo de lluvias hacia el final de la temporada redujo la cosecha.
Las reuniones subrayaron la importancia de la colaboración público-privada para establecer un marco efectivo de protección, considerando las particularidades del sector y las herramientas disponibles para su cumplimiento.
La campaña presenta un pequeño retraso, concentrado especialmente en algunas variedades verdes, entre ellas, Cotton Candy y Sweet Globe, que han tardado entre cinco y siete días adicionales en alcanzar los sólidos solubles óptimos para la cosecha.