El riego subterráneo es una técnica de irrigación que entrega agua directamente a la zona radicular de las plantas mediante tuberías y emisores enterrados. Este método de riego subterráneo reduce la evaporación entre un 30 % y un 45 % frente a los sistemas superficiales, disminuye la aparición de malezas y enfermedades foliares, y mejora la eficiencia hídrica del huerto.
En esta guía se detallan los objetivos, tipos, criterios de diseño, materiales, presupuesto, pasos de instalación, programación, mantenimiento y normativas de seguridad de un sistema de riego subterráneo doméstico o agropecuario.
Diseñar e instalar un riego subterráneo exige más planificación que un goteo superficial convencional, pero la inversión se traduce en un huerto más sano, con menos malezas, menor consumo hídrico y plantas que reciben agua de forma constante justo en la zona de sus raíces. A continuación se explica, paso a paso, cómo abordar un proyecto de riego subterráneo desde el diseño hasta la puesta en marcha, incluyendo materiales, presupuestos referenciales y recomendaciones de mantenimiento.
1. Objetivos del sistema de riego subterráneo
El objetivo principal de un riego subterráneo es aplicar el agua justo donde la planta la absorbe, reduciendo drásticamente la evaporación y la escorrentía superficial. Al quedar enterrado, el sistema mantiene el suelo superficial más seco, lo que evita pérdidas de agua al aire y reduce el desarrollo de malezas y la incidencia de enfermedades en el follaje. Esto incrementa la eficiencia hídrica y aumenta la productividad por unidad de agua aplicada.
Además, al quedar oculto bajo tierra, el riego subterráneo mejora la estética del huerto y protege las tuberías de daños mecánicos y de la radiación UV. En síntesis, esta técnica busca maximizar el rendimiento del cultivo y el ahorro de recursos —agua y fertilizantes— mediante una irrigación automática y precisa dirigida a la zona radicular.
2. Ventajas y desventajas del riego subterráneo
Antes de instalar un riego subterráneo, conviene sopesar sus beneficios frente a sus exigencias técnicas y de mantenimiento:

En zonas áridas o cultivos de alto valor, las ventajas del riego subterráneo suelen superar ampliamente sus desventajas, ya que el ahorro de agua justifica la inversión inicial.
3. Tipos de sistemas de riego subterráneo
Existen varias variantes para suministrar agua bajo tierra en huertos domésticos y agropecuarios.
3.1 Goteo enterrado (SDI)
Es el sistema de riego subterráneo más extendido. Se emplean tuberías laterales de goteo enterradas a 15–30 cm o más de profundidad, con goteros integrados o insertados. Para uso multiestacional se entierra a 20–30 cm y se utilizan tuberías de pared gruesa (≥12–45 mil).
Este método requiere un filtrado estricto, ya que los sedimentos bloquean los goteros, y conviene usar emisores compensados en presión cuando existen pendientes o distancias largas.
3.2 Tuberías porosas o exudantes
Son tuberías de material microporoso —geotextil, caucho especial o láminas sintéticas— que exudan agua a lo largo de toda su superficie, regulando el flujo por capilaridad al contacto con el suelo húmedo. Las más comunes son las cintas exudantes de geotextil, comercializadas en Europa y América Latina.
Se colocan a 10–20 cm de profundidad, separadas 40–50 cm entre líneas. Sus ventajas incluyen aplicación continua y adaptabilidad al perfil radicular; entre sus inconvenientes destaca la susceptibilidad a la obstrucción por partículas finas o algas internas.
3.3 Mangueras exudantes por gravedad
Similares a las cintas porosas, pero más flexibles y pensadas para regar a baja presión, incluso por gravedad. Un ejemplo es la manguera sintética con caudal de 4–8 L/m por hora, conectada directamente a una red de baja presión. Se entierran en pendientes suaves, a unos 10–15 cm, y liberan agua de forma uniforme.
Al no llevar goteros puntuales, deben combinarse con un regulador de caudal y un filtro fino; su ventaja principal es la simplicidad de instalación.
En todos los casos de riego subterráneo se necesita un filtro de entrada y un regulador de presión para adaptarse al sistema elegido.
4. Criterios de diseño del riego subterráneo
El diseño de un riego subterráneo debe asegurar uniformidad y cubrir las necesidades hídricas del huerto:
Caudal requerido: se calcula el volumen de agua necesario por área y cultivo, sumando los caudales de todos los goteros o microaspersores en servicio simultáneo. Por ejemplo, 100 plantas de hortalizas con goteros de 2 L/h cada 0,5 m (50 m de línea) demandarían cerca de 200 L/h. Se recomienda un margen de seguridad de aproximadamente 10 %.
Presión de trabajo: el riego subterráneo opera típicamente a baja presión (1–2 bar), inferior a la de los aspersores convencionales (1–3,5 bar). Conviene regular la presión con un reductor y, en sistemas de mayor escala, usar goteros compensadores para uniformar el rendimiento en pendientes.
Pendiente y drenaje: las zanjas deben tener una pendiente leve (menor a 1–2 %) para facilitar el drenaje y evitar encharcamientos. Se recomienda instalar válvulas de purga al final de cada ramal para vaciar aire y sedimentos.
Profundidad de enterramiento: generalmente 15–30 cm es adecuado para huertos; en céspedes se aconseja 10–15 cm y en frutales 20–30 cm. Se debe evitar enterrar a más de 50 cm salvo que se confirme la zona radicular del cultivo.
Espaciamiento de emisores: en el riego subterráneo, los goteros suelen colocarse más cercanos que en superficie para compensar la distribución subterránea del agua. En huertos caseros se recomiendan 0,5–1 m entre goteros para hortalizas y arbustos, mientras que algunos estudios manejan 20–40 cm cuando las líneas están separadas 70–100 cm.
Diámetro de tuberías: en huertos pequeños se usan tubos de 16–20 mm para ramales y de 25–32 mm o más para la línea principal, con un grosor de pared de al menos 15 mil en material PEAD negro o PVC apto para enterramiento.
Electroválvulas y control: conviene definir zonas independientes, cada una con su propia electroválvula dimensionada según el caudal de su conjunto de líneas, generalmente solenoides de 24 V AC.
Otros factores relevantes son la calidad del agua —sedimentos, pH y sales— que determina el tipo de filtro requerido, y el tipo de suelo: los suelos arenosos drenan rápido, mientras que los arcillosos retienen más agua, por lo que el espaciado y el caudal deben ajustarse en consecuencia.
5. Materiales y herramientas necesarias
A continuación se listan los componentes básicos de un riego subterráneo con sus especificaciones típicas y alternativas.

Es fundamental usar tuberías aptas para enterramiento (PEAD negro) y goteros antisucción en instalaciones permanentes de riego subterráneo. Fabricantes especializados como Rain Bird, Rivulis o AZUD ofrecen catálogos con espesores, caudales y garantías detalladas.
6. Presupuesto estimado por tamaño de huerto
Los costos de un riego subterráneo varían según la calidad de los materiales, el nivel de automatización y la mano de obra. Como referencia práctica, el costo total —materiales más instalación— ronda entre 2 y 4 unidades monetarias por m².

A modo de ejemplo, un huerto de 20 m² cuesta entre 200 y 300, mientras que uno de 10 m² ronda 100–200, incluyendo mano de obra. El precio por m² tiende a reducirse en áreas mayores.
Estas cifras incluyen filtros, tuberías, electroválvulas (entre 15 y 30 por unidad), programador básico y mano de obra, que suele representar más de la mitad del presupuesto total. Se recomienda solicitar varios presupuestos locales y considerar alternativas económicas para ajustar el costo final del proyecto.
7. Pasos detallados de instalación
A continuación se describe el procedimiento típico para instalar un riego subterráneo. Los tiempos son orientativos y varían según el tamaño del huerto y la experiencia del instalador.
Paso 1. Planificación (1–2 h): elaborar un plano detallado del huerto, marcando zonas de riego, ubicación de plantas, senderos y obstáculos. Definir el número de zonas —cada una con su electroválvula independiente— y estimar el caudal de cada una. Determinar la fuente de agua y la posición de la llave principal y del programador.
Paso 2. Excavación de zanjas (2–4 h): abrir zanjas rectas para la tubería principal y las secundarias, a una profundidad típica de 20–30 cm, manteniendo una pendiente suave de aproximadamente 1 % para facilitar el drenaje. Verificar que las zanjas estén libres de piedras punzantes.
Paso 3. Colocación de tuberías y electroválvulas (1–2 h): tender las tuberías PEAD siguiendo el plano, unir tramos con conectores o electrofusión y aplicar teflón en las roscas. Instalar las electroválvulas al inicio de cada zona, niveladas y conectadas a la tubería principal.
Paso 4. Conexiones y sellado (1 h): conectar las tuberías con los accesorios correspondientes, sellar todas las roscas con teflón y verificar que no existan dobleces ni tensiones. Instalar el filtro en la línea principal antes de las válvulas, y el regulador de presión inmediatamente después del filtro.
Paso 5. Instalación de emisores (30 min – 1 h): insertar goteros autocompensantes en los laterales enterrados según lo planificado —un gotero cada 0,5–1 m en hortalizas y arbustos, o microaspersores cada 1–1,5 m en césped—. Sellar el extremo de cada lateral con un tapón.
Paso 6. Instalación del programador (30 min): conectar el programador de riego a la llave de paso general, cablear las electroválvulas y configurar fecha, hora y horarios iniciales, dejando margen para ajustes posteriores.
Paso 7. Pruebas del sistema (30 min – 1 h): abrir la llave principal y activar cada zona por separado, revisando que todos los emisores entreguen agua sin fugas y que la presión sea adecuada en cada lateral.
Paso 8. Relleno y acabado (1–2 h): rellenar y compactar ligeramente las zanjas, colocar la caja de válvulas sobre los solenoides para protegerlos, y nivelar el terreno para resembrar césped o replantar donde se retiró la tierra.

8. Pruebas y puesta en marcha
Una vez instalado el riego subterráneo, conviene realizar una puesta en marcha final. Se debe activar cada zona y verificar que los goteros funcionen correctamente, midiendo el caudal real de algunos emisores para comprobar la uniformidad. Si alguna zona queda seca o demasiado húmeda, hay que ajustar los emisores o las presiones y revisar las lecturas en la tubería principal y los ramales.
También conviene programar el primer ciclo completo en el temporizador digital, confirmando que las electroválvulas se abran y cierren en el orden y la duración previstos, y calibrar los sensores de lluvia o humedad si el sistema los incluye. Finalmente, se recomienda limpiar los filtros primarios tras la prueba y revisar la integridad de la caja de válvulas y las conexiones eléctricas antes de dejar el sistema en uso diario.
9. Programación y control del riego subterráneo
El riego subterráneo suele automatizarse mediante un programador o temporizador conectado a las electroválvulas. Un temporizador digital permite programar ciclos diarios o semanales con precisión horaria, y algunos modelos avanzados incluyen conexión wifi o control remoto.
De forma opcional, el programador puede conectarse a un sensor de humedad de suelo instalado en la zona radicular, o a un pluviómetro, evitando riegos innecesarios cuando se detecta lluvia reciente. Cada sector del huerto debe contar con su propia electroválvula solenoide, lo que permite regar de forma diferenciada el césped, las verduras o los árboles según sus necesidades. Un caudalímetro o manómetro en la línea principal ayuda a detectar fugas mediante caídas anómalas de presión o caudal.
Si se desea incorporar fertirrigación, se añade un sistema de inyección después del filtro y antes del programador, siguiendo las recomendaciones de los fabricantes de abonos. En general, conviene realizar riegos frecuentes pero cortos, preferiblemente en las horas más frescas del día —amanecer o anochecer— para reducir la evaporación, ajustando el programador según la época del año y las necesidades del cultivo.
10. Mantenimiento y resolución de problemas comunes
El riego subterráneo requiere mantenimiento regular para funcionar con eficiencia a largo plazo:
Limpieza de filtros: revisar y limpiar el filtro principal al menos una o dos veces al año; una caída de caudal en todos los emisores suele indicar un filtro obstruido.
Purgas de línea: abrir las válvulas de drenaje después del riego para expulsar sedimentos, realizando un ciclo de lavado si el sistema lo permite.
Inspección de fugas: una caída de presión general o un punto excesivamente encharcado son señales de fuga subterránea; conviene revisar la presión al cerrar las válvulas y reparar el tramo dañado si es necesario.
Obstrucciones de emisores: los sedimentos finos o las algas pueden tapar goteros; si un sector no riega, conviene extraer y limpiar cada emisor o reemplazarlo.
Entrada de raíces: usar goteros antisucción con tapa antirraíz para evitar que las raíces invadan los emisores.
Verificación del programador: comprobar anualmente el calendario del temporizador, cambiar baterías si corresponde y confirmar que las electroválvulas respondan correctamente.
Protección contra heladas: en climas fríos, vaciar y proteger las tuberías antes del invierno para evitar roturas por congelamiento.
Con un mantenimiento básico, un sistema de riego subterráneo puede durar décadas; los fabricantes recomiendan revisiones anuales de presión y uniformidad de riego.
11. Impacto en el consumo de agua y eficiencia
Diversos estudios muestran que el riego subterráneo reduce significativamente el consumo de agua: un experimento registró hasta un 41 % menos de evaporación frente a métodos superficiales, mientras que otro reportó un ahorro del 27,4 % en México frente a un riego superficial equivalente.
En la práctica, se estima que esta técnica puede ahorrar entre un 30 % y un 40 % o más de agua respecto a la aspersión o al goteo tradicional, al eliminar prácticamente la evaporación superficial.
Entre las recomendaciones de eficiencia destacan: programar los riegos en las horas de menor temperatura para reducir la evaporación; dividir los riegos en ciclos cortos en lugar de sesiones largas y continuas; ajustar el riego a la capacidad de retención del suelo y a las necesidades del cultivo con ayuda de sensores de humedad o tensiómetros; mantener el sistema en óptimas condiciones —sin fugas, con filtros limpios y goteros en buen estado—; y utilizar programadores con sensores climáticos que optimicen el uso del agua.
Cubrir el suelo con mulch orgánico o plástico también reduce la evaporación residual y mejora la eficiencia global del huerto.
En resumen, el riego subterráneo, combinado con una programación adecuada y un mantenimiento constante, constituye una medida de alta eficiencia hídrica, con índices de aplicación típicamente de entre 80 % y 95 %, permitiendo producir más con menos agua.
12. Seguridad y normativas relevantes
Aunque no existen normativas universales específicas para el riego subterráneo en huertos domésticos, conviene considerar varios aspectos de seguridad. En el plano eléctrico, se deben emplear transformadores de seguridad para las electroválvulas —normalmente de 24 V AC— y cajas de conexión impermeables con protección IP65 o superior.
Si se utiliza agua con alta salinidad o contaminantes, es necesario contar con los permisos locales correspondientes y tratar el agua según la normativa vigente. En algunos lugares se requiere autorización para instalar sistemas de riego cuando la captación excede cierto caudal, por lo que conviene verificar las regulaciones locales de uso de agua.
También se recomienda señalizar la presencia de tuberías enterradas, por ejemplo con cintas detectables, para evitar daños en excavaciones futuras.
Si se incorpora fertirrigación al riego subterráneo, deben seguirse las indicaciones de uso de fertilizantes y respetar las normas ambientales aplicables. Durante la instalación conviene utilizar equipo de protección —guantes y gafas— al cortar tuberías o realizar conexiones.
En España, la norma UNE-EN ISO 9261 y otras normas de riego por goteo definen criterios generales de caudal y calidad del agua; siempre es recomendable consultar los manuales de fabricantes especializados y las guías agropecuarias oficiales para cumplir con las recomendaciones de seguridad y salud vigentes.
13. Preguntas frecuentes sobre el riego subterráneo
¿Qué es exactamente el riego subterráneo?
Es un sistema que entrega agua directamente a la zona radicular de las plantas mediante tuberías y emisores enterrados, reduciendo la evaporación y la escorrentía superficial.
¿A qué profundidad se debe enterrar el sistema?
Generalmente entre 15 y 30 cm en huertos, con 10–15 cm para césped y 20–30 cm para frutales, evitando superar los 50 cm salvo casos específicos.
¿Cuánta agua se ahorra con el riego subterráneo?
Los estudios reportan ahorros de entre un 27 % y un 44 % frente a métodos superficiales, gracias a la eliminación casi total de la evaporación.
¿Qué mantenimiento requiere un riego subterráneo?
Limpieza periódica de filtros, purgas de línea, inspección de fugas y revisión anual del programador y las electroválvulas.
¿Cuánto cuesta instalar un riego subterráneo en un huerto pequeño?
Para un huerto de 50 m², el presupuesto aproximado oscila entre 100 y 300 unidades monetarias, incluyendo materiales y mano de obra.
14. Conclusión
El riego subterráneo es una inversión que, bien planificada, transforma la manera en que un huerto utiliza el agua: menos evaporación, menos malezas, menos enfermedades foliares y un crecimiento más uniforme de los cultivos.
Si bien exige un desembolso inicial mayor y un diseño cuidadoso —caudal, presión, profundidad y espaciamiento de emisores—, sus beneficios a largo plazo, incluyendo una vida útil que puede superar las dos décadas, compensan ampliamente el esfuerzo de instalación.
Siguiendo los pasos descritos en esta guía, desde la planificación hasta el relleno final, y manteniendo el sistema con revisiones periódicas de filtros y presión, cualquier huerto doméstico o agropecuario puede beneficiarse de una irrigación más eficiente, económica y respetuosa con el recurso hídrico.
Referencias
- Portal Frutícola. Guía 2025 sobre sistemas de riego subterráneo en huertos. portalfruticola.com
- AZUD. Manuales técnicos de riego por goteo y filtración. azud.com
- Rivulis. Catálogos de goteo enterrado y emisores autocompensantes. rivulis.com
- Rain Bird. Guías de diseño de riego subterráneo y microirrigación. rainbird.com
- Norma UNE-EN ISO 9261 sobre equipos de riego agrícola por goteo.
