Cuando el melocotón, la nectarina o la ciruela llegan al almacén después de la cosecha, los tratamientos de sanidad vegetal no han terminado: en realidad, para algunos patógenos, apenas acaba de empezar. Geotrichum candidum —responsable de la podredumbre ácida— es uno de los hongos más problemáticos en la postcosecha de fruta de hueso, capaz de arruinar partidas enteras en cuestión de días si las condiciones son favorables.
A diferencia de otros patógenos que infectan el fruto en el campo, Geotrichum actúa principalmente en la cadena de manejo posterior a la cosecha: cámaras frigoríficas, líneas de confección y transporte. Su velocidad de colonización y la facilidad con la que se transmite de fruto a fruto lo convierten en un adversario especialmente peligroso en campañas de alta producción como en el llano de Lleida y la franja de Huesca.
Entender cómo actúa, en qué condiciones prolifera y qué herramientas existen para controlarlo es fundamental para proteger la calidad del producto y reducir las pérdidas económicas.

Fuente: IRTA (Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries). Podridura ácida por Geotrichum candidum.
¿Qué es Geotrichum y cómo infecta la fruta?
Geotrichum candidum es un hongo que vive de forma natural en el suelo, en la materia orgánica en descomposición y en el agua de ríos y acequias. En condiciones normales es un organismo saprófito, pero cuando encuentra fruta madura —especialmente con heridas o golpes— se convierte en un patógeno oportunista altamente destructivo.
El ciclo de infección sigue un patrón bastante claro:
- Fuente de inóculo: el suelo del campo, el agua de lavado en la línea de confección, superficies de maquinaria o cajas mal higienizadas.
- Puerta de entrada: heridas por rozamiento durante la cosecha, golpes en el transporte, o simplemente la zona peduncular y las lenticelas.
- Condiciones favorables: temperaturas entre 20 y 30 °C, humedad relativa alta y fruta con grado de madurez avanzado.
Una vez establecido, el micelio crece a una velocidad notable y produce artroconidias que se dispersan fácilmente por contacto directo entre frutos o a través del agua de lavado.
Síntomas: cómo reconocer la podredumbre ácida
La detección temprana es clave. Los síntomas de Geotrichum en fruta de hueso son bastante característicos una vez se sabe qué buscar:
- Lesiones acuosas: la piel del fruto presenta zonas blandas, de color pálido o ligeramente blanquecino, con aspecto mojado. La pulpa se licúa rápidamente bajo la superficie.
- Olor ácido: la fermentación que produce el hongo genera un olor ácido muy pronunciado, diferente al de otras podredumbres como las causadas por Monilinia o Botrytis.
- Crecimiento miceliar blanco: en condiciones de humedad alta, aparece una masa algodonosa de color blanco crema sobre la zona infectada.
- Transmisión por contacto («nesting»): los frutos sanos que tocan uno infectado pueden desarrollar síntomas en pocas horas, lo que genera los típicos «nidos» de podredumbre en cámaras frigoríficas.
Es importante no confundir Geotrichum con Monilinia (que produce momificados y anillos concéntricos de conidias de color tostado) ni con Rhizopus (que presenta un micelio gris-negro mucho más abundante). Ante la duda, un diagnóstico de laboratorio permite confirmar el agente causal y ajustar la estrategia de control.

Font: IRTA (Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries). Síntomas de Geotrichum.
Factores de riesgo en la campaña de fruta de hueso
No toda la fruta tiene el mismo riesgo. Existen condiciones que elevan significativamente la probabilidad de problemas con Geotrichum:
En el campo:
- Cosecha en condiciones de calor extremo (temperatura de pulpa alta en el momento de la recolección).
- Fruta sobremadurada o con daños mecánicos por granizo, viento o rozamiento.
- Suelos con alta carga de inóculo por infecciones previas o acumulación de restos orgánicos.
En postcosecha:
- Retrasos entre la cosecha y la entrada en cámara frigorífica (cada hora cuenta a 30 °C).
- Agua de lavado con alta carga orgánica.
- Cámaras, bins o maquinaria de confección con higienización deficiente entre campañas.
- Mezcla de fruta con diferentes estados de maduración en el mismo palé.
En campañas donde la cosecha se concentra en pocos días —algo habitual cuando las temperaturas se disparan en julio— la presión logística puede llevar a descuidar los tiempos de preenfriamiento, creando el escenario perfecto para que Geotrichum explote.
Estrategia de control: campo, almacén y línea de confección
El control de Geotrichum se debe plantear de forma integrada, porque ninguna medida aislada es suficiente.
Mesures preventives al campo
- Calendario de cosecha ajustado: evitar cosechar fruta sobremadura. Trabajar con índices de madurez objetivos (penetrometría, índice refractométrico) ayuda a tomar la decisión en el momento óptimo.
- Manejo cuidadoso: reducir al mínimo los golpes y rozamientos durante la cosecha y el transporte al almacén. Las heridas son la principal puerta de entrada del hongo.
- Higiene en el campo: retirar fruta caída y restos orgánicos que actúan como reservorio de inóculo.
Preenfriamiento y cadena de frío
El frío es la herramienta más eficaz contra Geotrichum. Por debajo de 5 °C, el crecimiento del hongo se detiene considerablemente (puede crecer incluso a temperaturas cercanas a 0 °C, aunque de forma muy lenta). Por ello, mantener una cadena de frío sin interrupciones —especialmente durante la carga y descarga— es tan importante como el preenfriamiento inicial.
El objetivo es reducir la temperatura de pulpa hasta ese rango lo antes posible después de la cosecha —idealmente en menos de 6 horas— y mantenerla estable durante todo el almacenamiento y el transporte.
Higienización del almacén y la maquinaria
- Limpieza y desinfección de cámaras, bins, cintas y rodillos antes del inicio de la campaña.
- Cambio o filtrado frecuente del agua de lavado en línea, con el uso de agentes desinfectantes autorizados.
- Revisión periódica de los sistemas de distribución de agua para evitar puntos muertos con acumulación de materia orgánica.
Tratamientos fungicidas postcosecha
Existen materias activas autorizadas para el tratamiento postcosecha de fruta de hueso contra hongos del género Geotrichum y otros patógenos habituales como Monilinia o Penicillium. Los grupos más relevantes incluyen:
- Fludioxonil: fungicida de contacto con buen perfil de seguridad.
- Pirimetanil: con acción sistémica, complementa bien los productos de contacto.
- Bicarbonato potásico y sódico: alternativa de bajo impacto ambiental, con eficacia variable según la presión de inóculo.
La elección de la materia activa y la dosis se deben ajustar siempre a la normativa vigente y a los Límites Máximos de Residuos (LMR) exigidos por el mercado de destino. En Agroborges podemos orientar sobre las opciones disponibles y los plazos de seguridad aplicables en cada caso. Se debe tener en cuenta, sin embargo, que estas aplicaciones no son 100% eficaces por sí solas y la mejor estrategia de control nace siempre de las acciones preventivas y los tratamientos realizados directamente en el campo.
Checklist de control de Geotrichum en postcosecha
Antes y durante la campaña, conviene revisar estos puntos:
- ¿Se ha realizado la limpieza y desinfección completa de la cámara antes del inicio de la campaña?
- ¿El agua de lavado se cambia, filtra o trata con la frecuencia adecuada?
- ¿La temperatura de pulpa se reduce a < 5 °C en menos de 6 horas después de la cosecha?
- ¿Existe un protocolo específico cuando se detecta un foco?
- ¿Los fungicidas postcosecha utilizados están autorizados y se aplican a las dosis correctas?
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