¿Estás pagando Demurrage y Detention que no te corresponde?
Por Rafael Guarda Martínez, abogado-consultor, RG Consultant.
El Demurrage y Detention (D&D) lleva años funcionando bajo una lógica simple: llega la factura, se descuenta del retorno o se carga al cierre de la operación, se asume y se sigue adelante. Cuestionarlo parece más caro, más lento y más desgastante que simplemente pagarlo.
Y así, temporada tras temporada, el Demurrage y Detention terminó normalizándose como un costo más de exportar fruta, aunque muchas veces no lo sea. 
La reciente decisión de la Federal Maritime Commission (FMC) de Estados Unidos vino a cuestionar precisamente esa lógica. En una resolución que involucra a una de las navieras con mayor presencia global, la Comisión estableció un principio simple, pero con enormes implicancias para los exportadores: la responsabilidad por Demurrage y Detention no depende de quién aparece en el Bill of Lading. Depende de quién tiene control operativo real sobre el contenedor en destino.
En otras palabras, si no podías retirar el contenedor, si no podías devolverlo al terminal, si no tenías capacidad de intervenir en el retraso que originó el cargo, entonces ese cobro no tiene un fundamento razonable.
Para el sector frutícola, esto no es un tema teórico. Es parte de la operación diaria.
La fruta sale de packing, llega al puerto, embarca y, desde ese momento, gran parte del control de la carga pasa a otras manos. Sin embargo, cuando la nave llega tarde por un cambio de itinerario de la propia naviera, cuando la aduana retiene el contenedor por una inspección fitosanitaria que puede durar días, cuando el terminal está congestionado o cuando el importador posterga el retiro por problemas de almacenamiento, el cargo por Demurrage y Detention aparece igual.
Y muchas veces aparece aunque el exportador no haya tenido ninguna posibilidad real de evitarlo. Eso es precisamente lo que la FMC calificó como irrazonable.
El precedente es especialmente relevante para América Latina porque refleja situaciones que se repiten con frecuencia en los envíos de fruta hacia Estados Unidos, Europa y Asia. En cerezas, uva, arándanos, cítricos o carozos, basta un retraso de algunos días para que los costos adicionales se disparen y terminen afectando directamente el margen de la operación.

El Demurrage y Detention no desaparece con este fallo. Sigue cumpliendo una función legítima: incentivar que los contenedores se retiren y devuelvan a tiempo para evitar congestión en terminales y depósitos. Pero lo que cambia es el marco bajo el cual esos cargos pueden aplicarse.
La FMC dejó claro que estos cobros deben responder a la realidad operativa de quién controla efectivamente la carga. Y también señaló otro punto importante: las tarifas deben estar correctamente publicadas y ser transparentes.
La Comisión cuestionó situaciones donde se cobraban montos superiores a los publicados oficialmente, sin que los clientes tuvieran una forma real de verificar si el cargo era correcto. En la práctica, esto significa que no basta con que la naviera emita una factura. Ese cobro debe coincidir con la tarifa publicada y debe tener una justificación clara.
Preguntas clave relacionadas al Demurrage y Detention
Por eso, hay al menos tres preguntas que el exportador debiera empezar a hacerse cada vez que aparece un cargo por Demurrage y Detention.
La primera es quién tenía realmente el control de la carga. Si el retraso se produjo por una situación sobre la que no había capacidad de actuar, existen argumentos para cuestionar el cobro.
La segunda es si el monto coincide con la tarifa oficial publicada por la naviera. Si hay diferencias, recargos poco claros o conceptos que no estaban informados, hay una inconsistencia que vale la pena revisar.
Y la tercera es si la operación está correctamente documentada. Inspecciones fitosanitarias, congestión portuaria, falta de ventanas, retrasos de terminal, cambios de itinerario o problemas del recibidor son antecedentes que pueden transformarse en la base de una negociación más sólida.
No se trata de convertir cada factura en un conflicto. Se trata de negociar con información, con respaldo y con una mirada más estratégica de los costos logísticos.
Durante mucho tiempo, el Demurrage y Detention se aceptó como un costo inevitable de exportar fruta. Este fallo demuestra que no siempre es así.
Hoy existe una señal clara desde una de las autoridades regulatorias más importantes del comercio marítimo mundial: el Demurrage y Detention mal aplicado no es una regla de la naturaleza. Es una práctica que tiene límites. Y conocer esos límites puede marcar la diferencia entre absorber un costo injustificado o defender mejor la rentabilidad de una operación.
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