Cerezas chilenas en China: un escenario marcado por la incertidumbre

Cerezas chilenas en China: un escenario marcado por la incertidumbre

La temporada pasada de cerezas chilenas dejó un aprendizaje: la calidad. Con el avance de la temporada y ya varias semanas en el mercado, se ha podido visualizar que en general la fruta ha llegado con buena calidad y condición. 

Pero sabemos que no todas las temporadas son iguales y los desafíos no se detienen. Por ello, conversamos con Javier Saavedra, gerente comercial de QIMA Produce y con Diego Navarro, Asia Operations Manager, quienes analizaron el comportamiento actual de las cerezas chilenas en el mercado chino. 

Factores que están incidiendo en la fruta 

Para Saavedra, el escenario actual responde a una combinación inédita de factores en su magnitud. “La situación de la cereza hoy es claramente multifactorial. No hay un solo elemento que explique lo que está pasando, pero el consumo interno chino es, sin duda, uno de los factores más relevantes”, dijo. 

Explicó que se ha dado un hecho muy significativo, relacionado con la política interna del país respecto a los regalos que se realizan en el contexto del Año Nuevo chino, tanto a nivel particular como en ámbitos corporativos y gubernamentales. Sin embargo, esta práctica hoy está bajo un fuerte cuestionamiento.


Cerezas chilenas en China: buena calidad, pero un mercado marcado por la incertidumbre


A este cambio cultural se suma un contexto económico menos dinámico. Tanto Saavedra como Navarro coinciden en que China ya no muestra los mismos niveles de consumo que caracterizaban al país hace algunos años. 

“Antes, China era sinónimo de consumo activo. Hoy se nota una baja generalizada: los arriendos han disminuido, los restaurantes no están llenos y el gasto es mucho más contenido”, comentó Saavedra. 

Para Navarro, cuando se produce esta afectación económica, los productos importados son los primeros en resentirse: “El consumidor chino se vuelca a productos de origen local, que son más baratos y más familiares”. En ese contexto, frutas como la manzana —con alta producción local y larga vida útil—, las peras y el lichi concentran gran parte de la demanda, desplazando a productos importados como la cereza.

Situación actual y el rol de las redes sociales

Analizando lo que viven los mercados mayoristas, los ejecutivos mencionan que también que “hoy no vemos la cantidad de compradores que normalmente había en esta fecha”, afirmó Saavedra. 

Por su parte, Navarro indicó que “si hay una palabra que define esta temporada, es incertidumbre. Nadie tiene claridad total sobre lo que está pasando”.

A la complejidad del escenario actual del sector, se ha sumado el impacto de las redes sociales y la circulación de información falsa. Durante esta temporada, en algunas plataformas chinas se han vuelto recurrente comentarios que cuestionan la inocuidad de la cereza chilena. 

“Se habla de que la fruta viene contaminada con trazas de fungicidas. Incluso personas que no están ligadas al mundo frutícola repiten ese rumor”, comentó Saavedra.

Se trata de una fake news que ya había circulado la temporada pasada y que dejó una huella en la percepción del consumidor. “Las noticias falsas tuvieron un efecto general en el consumidor chino y eso afectó el consumo”, comentó Navarro. 

Aunque no existen antecedentes técnicos que respalden estas acusaciones, el daño reputacional ya está hecho y su efecto se suma a un contexto de menor confianza y mayor cautela.


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Precios de las cerezas chilenas, variedad Regina y Lapins en China.


Fruta guardada 

En paralelo, los importadores han tomado decisiones comerciales que han generado un nuevo foco de presión sobre los precios, provocando una mayor lentitud en la venta de las cerezas, debido a que muchos han optado por almacenar la fruta, esperando un repunte en los precios más cercano al Año Nuevo Chino. 

Sin embargo, esta estrategia ha tenido consecuencias. Al 26 de enero, la fruta que se estaba vendiendo tenía un promedio de 40 días desde la fecha de embalaje, explicó Navarro.

Indicaron que, según distintas fuentes del mercado, actualmente habría entre 2.000 y 2.500 contenedores en guarda, aunque algunas estimaciones hablan de volúmenes incluso mayores.

Hasta la semana pasada el movimiento de venta era bajo. Navarro dijo que el promedio de venta era de un 30%. El resto quedaba para el día siguiente, pero con un menor precio. 

Saavedra especificó que la fruta que no ha sido almacenada cumple plenamente con los estándares del mercado chino, aunque la diferencia de precio entre fruta recién llegada y fruta guardada oscila entre 10 y 20 yuanes.


Cerezas chilenas en China: buena calidad, pero un mercado marcado por la incertidumbre


Cerezas en el mercado chino 

Los ejecutivos añadieron que la variedad Regina es la que se encuentra arribando actualmente al mercado, caracterizándose por precios más estables en fechas cercanas al Año Nuevo chino. En contraste, Lapins y Kordia son escasas, y la Lapins que se encuentra hoy en el mercado es fruta que estuvo en guarda por lo que la calidad no es muy buena.

Para Saavedra, la presión del mercado no se observa solamente en las cerezas; también se ha visto en arándanos, uvas y otras frutas importadas, que han enfrentado precios bajos y una menor rotación. 

“No es algo contra la cereza. Pero al ser un producto premium, muy visible y con mucha exposición mediática, todos los focos están puestos ahí”, puntualizó. 

En este escenario, algunos actores del mercado especulan que la ciruela D’Agen podría ganar protagonismo, al ser uno de los pocos productos presentes durante las festividades.

Reactivación del mercado 

En los últimos días comenzaron a aparecer señales de una leve mejoría. El lunes 26 de enero, los precios de Regina subieron cerca de 20 yuanes, mientras que Lapins registró alzas de alrededor de 10 yuanes, dependiendo de la marca y la calidad. 

El movimiento también mejoró: de venderse apenas el 30% de la fruta disponible, se pasó a cerca del 70%.

Navarro atribuye este repunte a la llegada de los últimos barcos de gran volumen, como el Humboldt express (1003 contenedores), Atacama (593 contenedores) y el Buenos Aires Express (567 contenedores).

Especificó que de ahora en adelante el volumen de los arribos será menor, con naves que no superan los 200 contenedores. Con barcos llegando hasta el 8 de febrero, como el One Sapphire con 223 contenedores, la temporada entra en su tramo final previo al Año Nuevo chino. 

Las expectativas apuntan a una mejora gradual de los precios, aunque sin grandes repuntes.

“El consumo interno chino está débil y no se ve, al menos en los próximos tres años, un cambio significativo. La industria de la cereza tendrá que adaptarse a una nueva realidad, donde el mercado chino seguirá siendo clave, pero ya no tan predecible como antes”, concluyó Saavedra.

*Fotografías interiores y gráfico QIMA


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