Incendios forestales: expertos refuerzan medidas clave para proteger los huertos frutales
Los incendios forestales que afectan a las regiones de Ñuble, Biobío y La Araucanía de Chile no solo mantienen en vilo a las comunidades y autoridades, sino que también generan una creciente preocupación en el sector agrícola. Frente a este escenario, expertos y gremios llaman a reforzar medidas preventivas para enfrentar las condiciones climáticas extremas propias de esta emergencia.
Desde la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), su presidente Antonio Walker destacó la relevancia de la coordinación público-privada para enfrentar este tipo de crisis. “Chile ha demostrado una y otra vez que, frente a las emergencias, la coordinación rápida y el trabajo conjunto entre el mundo público y privado marcan la diferencia. Hoy ese despliegue es fundamental para responder a tiempo, apoyar el trabajo en terreno y proteger a las personas y comunidades afectadas”, señaló.
Walker enfatizó además la necesidad de extremar las medidas preventivas en las faenas agrícolas y forestales. “Con temperaturas extremas y una alta carga de vegetación seca, el llamado a faena cero, cuando las condiciones lo ameriten, es una decisión responsable que puede marcar la diferencia y evitar emergencias mayores”, sostuvo.
En el plano técnico, Giovanni Lobos, investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Intihuasi (INIA), explicó a Portalfruticola.com que las regiones afectadas concentran una alta producción de cerezos, avellanos europeos y manzanos, especies sensibles al estrés térmico y a la radiación. “Cuando las temperaturas superan los 32 grados, las plantas detienen su crecimiento producto del estrés por calor y radiación, independiente de la cercanía con un incendio”, advirtió.
La principal recomendación, según Lobos, es asegurar una correcta hidratación de los huertos. Esto implica mantener el suelo cercano a su capacidad de campo, evitando tanto el déficit hídrico como la saturación. “Monitorear la humedad del suelo es clave para disminuir el estrés de las plantas bajo estas condiciones extremas”, indicó.
A ello se suma el uso de bloqueadores solares en frutales, una práctica cada vez más extendida para enfrentar las olas de calor. El investigador explicó que lo ideal es iniciar estas aplicaciones de forma preventiva desde diciembre, aunque recalcó que, incluso si no se hizo oportunamente, aún es recomendable aplicar estos productos al menos en tres ocasiones para reducir el impacto de la radiación.
Respecto del humo generado por los incendios, Lobos aclaró que no existen manejos específicos para evitar su efecto directo sobre la fruta, por lo que la hidratación adecuada y la protección solar siguen siendo las herramientas más efectivas para ayudar a las plantas a sobrellevar el estrés.
En el caso de huertos con fruta próxima a cosecha, fue enfático en señalar que no se deben adelantar los tiempos: “La cosecha debe realizarse cuando la fruta cumpla con los parámetros de calidad exigidos, como los grados Brix, ya que adelantarla puede afectar su destino comercial”.
Para huertos ya cosechados, el especialista recomendó complementar el manejo con aplicaciones de productos en base a algas, los que ayudan a mitigar el estrés abiótico asociado a las altas temperaturas. “Lo más importante es que la planta cuente con agua desde el inicio del día y mantenga una humedad constante. Eso permite que tolere mejor las condiciones extremas que hoy estamos viviendo”, concluyó.
En la misma línea, el asesor técnico de cerezas Walter Masman advirtió que, pese a que muchos huertos ya no tienen fruta, la demanda hídrica de los árboles sigue siendo muy alta debido a las elevadas temperaturas. “Muchos productores tienden a bajar el riego cuando ya no hay fruta, pero con este nivel de calor los requerimientos hídricos siguen siendo altísimos”, explicó.

Huertos de cerezo.
Masman subrayó que un manejo hídrico deficiente en esta etapa puede afectar directamente la próxima temporada, ya que actualmente se desarrollan procesos fisiológicos clave como la diferenciación floral. “Si no se riega adecuadamente, se puede generar mayor presencia de fruta doble, deformaciones y problemas de calidad la temporada siguiente”, señaló, agregando que está demostrado que sobre los 30 grados se producen alteraciones en las estructuras florales del cerezo.
Finalmente, el asesor recalcó la importancia de la supervisión permanente de los sistemas de riego, advirtiendo que fallas como goteros tapados, filtros obstruidos o errores operativos pueden agravar el estrés de los árboles. “Con temperaturas sobre los 35 grados hay factores que ya no se pueden controlar, pero sí es clave que todo lo que debe funcionar, funcione bien. El objetivo es generar las mejores condiciones posibles para que el árbol lo pase lo menos mal posible”, concluyó.

Para ofrecer las mejores experiencias, nosotros y nuestros socios utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. La aceptación de estas tecnologías nos permitirá a nosotros y a nuestros socios procesar datos personales como el comportamiento de navegación o identificaciones únicas (IDs) en este sitio y mostrar anuncios (no-) personalizados. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Haz clic a continuación para aceptar lo anterior o realizar elecciones más detalladas. Tus elecciones se aplicarán solo en este sitio. Puedes cambiar tus ajustes en cualquier momento, incluso retirar tu consentimiento, utilizando los botones de la Política de cookies o haciendo clic en el icono de Privacidad situado en la parte inferior de la pantalla.