Exportación de arándanos en Ñuble muestra buen inicio en la temporada 2025/26, pero con señales de cautela

Exportación de arándanos en Ñuble muestra buen inicio en la temporada 2025/26, pero con señales de cautela

La exportación de arándanos chilenos continúa consolidándose como uno de los pilares de la fruticultura regional en Ñuble. Así lo señaló el economista agrario e investigador de INIA Quilamapu, Jorge González Urbina, quien analizó el desarrollo de la temporada 2025/26 y destacó un escenario inicial auspicioso, aunque no exento de riesgos.

El rubro de los arándanos ocupa un rol estratégico en la economía agrícola regional, al ser el berry más importante de Ñuble en términos de superficie plantada, volumen exportado y valor del negocio. La Región concentra el 23 % de la superficie nacional de huertos de arándanos y comparte protagonismo en la fruticultura local junto al avellano europeo y las cerezas.

Arándanos de Ñuble

Arándanos de Ñuble

A nivel nacional, la temporada 2025/26 se perfila incluso mejor que la anterior, que ya había mostrado buenos resultados. Entre los factores positivos se cuentan la incorporación de nuevas variedades orientadas al mercado de fruta fresca, como Sekoya y Collection, que presentan mejoras en calidad y postcosecha, facilitando la diversificación de destinos. En el segmento de congelados, variedades como Legacy y Blue Ribbon continúan mostrando un desempeño sólido.

Además, el escenario internacional ha favorecido a Chile, debido a exportaciones más tempranas por condiciones climáticas favorables, una menor calidad en los envíos de Perú —principal exportador mundial— y una oferta global menor a la esperada, estimada en torno a 360 millones de kilos, frente a proyecciones iniciales de 400 millones.

En Ñuble, si bien la superficie de arándanos disminuyó respecto de años anteriores, en las últimas temporadas se observa un repunte asociado al recambio varietal. En la campaña pasada, la Región registró 3.250 hectáreas plantadas, 31 mil toneladas exportadas y un valor de negocio superior a los 125 millones de dólares FOB, representando el 22 % del total nacional de arándanos y el 65 % de los berries regionales. La exportación se distribuyó de manera relativamente equilibrada entre fruta fresca y congelada.

Para la temporada en curso, la cosecha se adelantó entre 10 y 12 días, producto de una alta acumulación de grados día durante la primavera. En fruta fresca, se reporta buena calidad y mayores volúmenes, favorecidos por la ausencia de temperaturas extremas. En tanto, el congelado IQF representa el 50 % o más del total exportado, asegurando continuidad de envíos y actuando como respaldo frente a caídas de calidad o sobreoferta en el mercado fresco.

En materia de precios, el balance también es positivo. El arándano congelado IQF ha alcanzado valores entre 1,30 y 1,75 dólar por kilo, superando los rangos de la temporada anterior. El congelado orgánico, en tanto, ha fluctuado entre 1,9 y 2,3 dólares por kilo. En el segmento fresco, los precios “bulk” se han mantenido estables entre 2,2 y 2,4 dólares por kilo, mientras que los formatos embalados han alcanzado entre 2,7 y 3 dólares por kilo, aunque con mayores exigencias de calidad y mayor incertidumbre comercial.

Pese al buen inicio, el especialista llamó a la cautela. El mercado del arándano es altamente dependiente de la demanda internacional y muy sensible a desequilibrios entre oferta y consumo, lo que podría derivar en ajustes de precios durante la temporada. En este contexto, González subrayó la importancia de profundizar el recambio varietal y de evaluar los resultados no solo desde la rentabilidad económica, sino también considerando factores técnicos, estratégicos, logísticos y el contexto global del negocio.


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