Durante la mayor parte del período comprendido entre 2016 y 2020, el precio de las uvas de mesa que ingresaban a China y el de las que salían del país fueron prácticamente equivalentes.
Según los datos de Global Trade Data de Agronometrics, el precio promedio CIF de las importaciones hacia China se mantuvo entre US$2,50 y US$2,57 por kilo, mientras que el precio promedio FOB de las exportaciones osciló entre US$2,49 y US$2,85 por kilo, avanzando prácticamente en paralelo.
Sin embargo, en 2021 ambas tendencias comenzaron a separarse. El precio de exportación cayó de manera abrupta de US$2,85/kg a US$2,16/kg en un solo año, una disminución del 24%, mientras que el precio de importación aumentó simultáneamente hasta US$2,75/kg, el nivel más alto registrado en al menos cinco años.
Ese cruce marcó el momento en que el mercado chino de uvas se dividió estructuralmente en dos. Para 2025, la brecha se había ampliado hasta superar una relación de 2:1, con un precio CIF de importación de US$2,70/kg frente a un precio FOB de exportación de apenas US$1,29/kg.
El mecanismo detrás del colapso de los precios de exportación está ampliamente documentado. El informe del USDA FAS Beijing Attaché (noviembre de 2024) confirma que el auge exportador de China ha sido impulsado por la caída de los precios internos de la uva.
El documento señala que los precios de algunas variedades ampliamente plantadas se desplomaron debido a que la rápida expansión de la superficie cultivada superó la capacidad de absorción del mercado, situación también detallada por Produce Report.
Se trata de una dinámica que se retroalimenta: la caída de los precios domésticos impulsa a los productores a exportar en lugar de vender en el mercado interno, lo que incrementa los volúmenes exportados sin mejorar el valor de las exportaciones. Esto confirma que la posición de China como uno de los dos principales exportadores mundiales se basa en la escala, y no en el liderazgo en precios. El valor total de las exportaciones aumentó de US$757 millones en 2021 a US$1.035 millones en 2025, pero únicamente porque el crecimiento del volumen compensó la caída de los precios.
Lo que ha recibido mucha menos atención es lo ocurrido en el lado de las importaciones durante ese mismo período. Aunque el volumen total importado cayó 58% entre 2020 y 2025, pasando de 250.483 toneladas métricas a 106.152 toneladas, el precio promedio de importación no disminuyó. Por el contrario, aumentó de US$2,57/kg en 2020 a US$2,70/kg en 2025.
La fruta que permanece en el programa de importaciones de China está obteniendo un mayor valor por kilogramo que nunca, pese a la reducción de los volúmenes. No se trata de un mercado en declive, sino de un mercado que se está concentrando en la calidad. Actualmente, las uvas importadas cumplen una función muy específica: abastecer la demanda de consumidores premium durante la temporada baja de producción china, concentrada casi por completo entre enero y mayo, según el informe del USDA FAS Beijing Attaché, un patrón que también es confirmado por los datos mensuales de importación de Agronometrics.

El análisis por país de origen deja en evidencia esta estructura de dos niveles. Perú es el ejemplo más claro: el volumen importado desde ese país cayó 70% entre 2020 y 2025, desde 53.828 hasta 16.365 toneladas métricas, mientras que el precio CIF aumentó 34%, pasando de US$2,65/kg a US$3,56/kg.
Ya en la temporada 2021/22, China pagaba US$2,97/kg por las uvas peruanas, cifra superior a los US$2,20/kg que los exportadores peruanos obtenían en los Países Bajos durante el mismo período, según Produce Report, convirtiendo a China en su destino de mayor valor por unidad, aunque ocupaba el tercer lugar en volumen.
En la campaña 2023/24, ese precio aumentó aún más, hasta US$3,24/kg, ubicando a Perú en lo que Produce Report describió como "el segmento de precios más alto" entre todos los países que exportan uvas a China. En otras palabras, Perú vende menos fruta a China, pero recibe un mayor pago por ella.
Australia presenta un comportamiento similar. Aunque el volumen importado cayó 28%, los precios se mantuvieron relativamente estables, mientras la industria australiana ha rechazado competir únicamente por precio. "Competir solamente en precio no es una opción", afirmó Jeff Scott, representante del sector.
Chile, en cambio, perdió 68% de su volumen en China con una mejora limitada en los precios, siendo desplazado del segmento medio por la producción doméstica china sin haber logrado reposicionarse hacia el segmento premium. Sudáfrica prácticamente abandonó el mercado, con una caída de 78% en volumen, hasta apenas 2.383 toneladas métricas en 2025, de acuerdo con Global Trade Data de Agronometrics.

La ventana de importación de China, ya limitada al período entre enero y mayo, continúa reduciéndose por ambos extremos. Las inversiones en ambientes de cultivo controlados y en almacenamiento postcosecha están extendiendo la disponibilidad de fruta nacional hacia meses que anteriormente pertenecían a los proveedores del hemisferio sur, según el reporte del USDA FAS Beijing Attaché.
Lo que queda es una ventana cada vez más corta y orientada al segmento premium: aquellos meses en los que la fruta china realmente no está disponible y los consumidores urbanos de mayores ingresos están dispuestos a pagar más de US$2,70/kg por uvas importadas de contraestación cuya calidad o variedad aún no puede ser replicada por la producción local.
Para los exportadores que siguen presentes en China, la pregunta comercial ya no es cómo aumentar el volumen, sino cómo mantenerse por encima del umbral de calidad que exige este mercado, mientras esa ventana continúa estrechándose.
*Los gráficos presentados en este artículo provienen de Global Trade Data de Agronometrics, una plataforma interactiva que reúne información sobre volúmenes, precios y valores de exportación e importación de uvas de mesa para todos los países del mundo, con más de diez años de datos históricos. Quienes deseen explorar en profundidad esta información pueden solicitar una demostración de la plataforma.
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