Por Betina Ernst, ingeniera agrónoma y presidenta de la consultora Top Info Marketing S.A.
Finalizó una nueva campaña de la uva austral, con una nueva expansión de Perú, mientras Sudáfrica mantuvo su nivel exportador y Chile y Brasil lo redujeron levemente ante problemas climáticas. Independientemente de estas variaciones, no hay duda de que la uva es una de las frutas más exitosas de las últimas décadas. Para lograrlo hubo que enfrentar desafíos varietales, logísticos, productivos y comerciales. Algunos de estos se superaron, otros aún hay que enfrentar.
Variedades de uvas patentadas
La producción comercial de uva es una que más cambios varietales ha registrado, a tal punto, que el comercio actual casi solo se percibe con uvas patentadas.
Ya no es una ventaja competitiva disponer de las mismas, sino que es una condición para poder participar en el comercio mundial. Algunos países fueron adelantados en el recambio y lo lograron en tiempo récord. Tal es el caso de Perú y Sudáfrica, con el 75-80% de sus exportaciones actuales son patentadas.
En otros países fue más lenta la renovación ante problemas de costos, o porque disponían de amplias superficies de uvas tradicionales, como fue el caso de Chile y el Mediterráneo.
Los dos mercados tradicionales de las uvas australes eran Estados Unidos y Europa, recibiendo el 90% de los envíos. Pero la crecientes competencia entre proveedores y la expansión de la producción local tornó a estos destinos más complejos y redujo las posibilidades de crecimiento comercial.
La diversificación de destinos no es una tarea fácil, como lo demuestran los datos de la campaña que acaba de finalizar. En la misma aun prevalecía como destino Estados Unidos, que recibió el 50-55% de los envíos peruanos y chilenos y Europa que recibió 80-85% de los envíos sudafricanos y brasileros.
Las dos regiones que se perfilan como destinos alternativos son Asia y Latinoamérica. Los países del Lejano Oriente y Sudeste asiático son exigentes en cuanto a calidad y sanidad. Aún así, se está logrando ubicar crecientes volúmenes en países como China, Japón, Corea del Sur, Tailandia, Singapur, Indonesia, Vietnam y Malasia.
Latinoamérica también se presenta como una buena oportunidad. Tal es el caso de México que compra el 9% de las uvas peruanas. Otros países que aumentaron sus importaciones son Colombia, Argentina, Brasil y Centroamérica (Guatemala, Panamá, República Dominicana).
La uva es una de las frutas más perecederas, por lo cual la logística sigue siendo un punto muy complicado, a pesar de los contantes avances que se realizan.
No es fácil mantener la cadena de frío, hacer los tratamientos fitosanitarios (fumigación, frío, aplicación de productos), lograr la perfecta coordinación en los puertos de carga y descarga, evitar retrasos de los buques, etcétera. Perú y Chile han avanzado bastante para reducir las complicaciones asociadas, pero en caso de Sudáfrica y su dependencia del puerto de la Ciudad del Cabo, sigue siendo uno de los grandes escollos para su negocio de la uva.
La creciente volatilidad e imprevisibilidad del clima, con los cada vez más frecuentes acontecimientos climáticos extremos, presentan un real dolor de cabeza para el sector que maneja una fruta muy sensible a estas alteraciones.
Un ejemplo de esto es la amenaza de un nuevo "Súper Niño" en Perú. Otro, son las fuertes precipitaciones que está sufriendo Sudáfrica e India, inundándose las plantaciones y destruyendo los caminos de acceso.
Esto obliga a disponer de más de un proveedor, ser flexibles en la planificación de la campaña y disponer de alternativas ante imprevistos.
La campaña de uva se concentra en unos 3-4 meses. Perú registra sus mayores exportaciones entre octubre a enero, Sudáfrica entre diciembre a febrero y Chile entre enero a abril, por lo cual son meses muy intensos de trabajo y dedicación.
Expandir la campaña es difícil por las condiciones agroclimáticas que requiere el cultivo. A esto se suma que el adelanto o retraso no significa en general una ventaja comercial tan clara, al haber otros proveedores ocupando los mercados en esos momentos. Solo, ocasionalmente, es atractivo disponer de uvas muy tempranas o muy tardías. Este sería el caso cuando finaliza anticipadamente el hemisferio norte (California o Italia) o cuando se retrasa el inicio de la nueva cosecha (México o Egipto).
Por lo cual, la uva seguirá siendo un buen negocio para los países del hemisferio sur, pero requiere un constante esfuerzo, búsqueda de mejores alternativas, aumentar la eficiencia y productividad. No es un negocio que permita bajar los brazos, hay que estar siempre pendiente para que el mismo sigue siendo atractivo.
*Fotografía principal ADEX - archivo.
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