La industria de la uva de mesa peruana se encuentra en los últimos metros de la temporada, instancia propicia para realizar un análisis de los puntos fuertes y de aquellos que requieren una mejora continua. Para ello, conversamos con Alejandro Cabrera, Subgerente de Planeamiento de la Cadena de Suministro de MIGIVA Group y ex gerente general de Provid.
Cabrera enfatizó que esta temporada se ha caracterizado por un elemento central: su extensión inédita en el tiempo. “Antes hablábamos de un cierre de temporada alrededor de las semanas 12 a 14. Hoy estamos llegando a las semanas 18 o 19. Y el inicio también se ha adelantado, pasando de la semana 40 o 41 a la semana 34 o 35”, explicó Cabrera.
Al respecto, señaló que este fenómeno permite al país contar con uva disponible durante gran parte del año, acercándose a un modelo de abastecimiento casi continuo para los mercados internacionales.
El ejecutivo explicó que esto se debe principalmente a la introducción de nuevas variedades y, sobre todo, a la optimización de los manejos agronómicos: “El ajuste en los calendarios de poda ha permitido a los productores adelantar o retrasar la producción, generando una oferta más distribuida en el tiempo”.

Fotografía ADEX | Archivo.
También advirtió que se generó una concentración de volumen en determinadas semanas, lo que sigue siendo un problema relevante para el sector. “Durante la temporada se registraron picos de exportación que alcanzaron hasta 6 millones de cajas semanales, lo que representa un desafío logístico considerable”, acotó.
Esto se explica porque, si bien la proyección inicial era de 84 millones de cajas, el sector ya había alcanzado los 86 millones a la semana 14, superando las expectativas. Esto, a pesar de episodios climáticos adversos, como las lluvias registradas en el sur del país durante enero y febrero, que afectaron particularmente a las variedades tardías.
Alejandro Cabrera comentó que el aumento en la oferta tuvo un impacto directo en los precios. Si bien el inicio de la campaña estuvo marcado por valores atractivos, especialmente para las zonas tempranas del norte, a medida que los volúmenes crecieron hacia diciembre y enero, los precios experimentaron una caída significativa.
Detalló que este comportamiento se tradujo en un enero complejo para la industria, con retornos por debajo de lo esperado, situación que comenzó a cambiar a finales de febrero, cuando algunos mercados empezaron a mostrar mejoras debido a una menor oferta.
A su juicio, este escenario evidenció la importancia de contar con estrategias comerciales flexibles, capaces de identificar oportunidades en destinos específicos y aprovechar ventanas de menor competencia.

Fotografía ADEX | Archivo.
En cuanto a las exportaciones, Estados Unidos continúa liderando, concentrando el 52% de los envíos. Le siguen Países Bajos, México y Canadá. No obstante, el caso mexicano destaca por su crecimiento sostenido, alcanzando cerca del 10% de participación y consolidándose como un mercado estratégico para la industria peruana.
“Este cambio en la geografía comercial refleja una creciente dependencia de Norteamérica, lo que podría tener implicancias en la estrategia futura del sector”, señaló Cabrera.
Otra de las novedades de la temporada es la evolución varietal. En esta campaña se observó que la industria peruana ha avanzado decididamente hacia variedades sin semilla, que hoy dominan el ranking exportador.
Cabrera puntualizó que la variedad Sweet Globe se mantiene en el primer lugar, seguida por AutumnCrisp, que ha ganado terreno rápidamente.
La tradicional Red Globe, en tanto, ha perdido protagonismo, cayendo al cuarto lugar. “Este cambio refleja una tendencia clara hacia variedades más productivas, con mejor vida postcosecha y mayor resistencia a largas travesías”, afirmó.

Fotografía MIDAGRI | Archivo.
A juicio de Cabrera, este dinamismo continuará en los próximos años. “Vamos a ver ciclos más cortos de liderazgo varietal. Nuevas variedades seguirán entrando y desplazando a las actuales”, anticipó.
Agregó que el aumento de la producción responde principalmente al recambio varietal y a la maduración de plantaciones más eficientes.
Actualmente, entre un 15% y 20% de las áreas aún corresponde a variedades tradicionales, lo que indica que el proceso de transformación todavía no ha concluido.
Finalmente, el ejecutivo destacó que el desarrollo alcanzado por la industria peruana no puede entenderse sin el contexto económico que lo ha permitido. La estabilidad, las reglas claras y el incentivo a la inversión han sido fundamentales para posicionar al país como uno de los principales exportadores de uva de mesa a nivel mundial.
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