Enjambre de robots agrícolas aumenta un 18% la productividad de la soja y reduce hasta un 85% el uso de herbicidas en una finca brasileña

Enjambre de robots agrícolas sorprende por sus resultados en una gran explotación de cultivos en Brasil. La propiedad invirtió más de 3 millones de reales en 12 equipos para llevar a cabo el control de malas hierbas.

  • Robots autónomos en campo.
  • Menos herbicida, más precisión.
  • Productividad al alza.
  • Datos, sensores, decisiones finas.
  • Curva de aprendizaje real.
  • Agricultura en transición.

El reto de controlar malezas en grandes extensiones agrícolas solo con robots ya no es una hipótesis futurista. En Brasil, empieza a ser una realidad operativa. No perfecta. No exenta de fricciones. Pero claramente funcional.

robots agrícolas

En un contexto de costes crecientes, presión ambiental y menor disponibilidad de mano de obra especializada, los enjambres de máquinas autónomas están demostrando que pueden reducir insumos, afinar decisiones y mejorar resultados. En el caso analizado, con un incremento de productividad del 18%, una cifra que en agricultura extensiva no pasa desapercibida.

En las Fazendas Reunidas, en Rio Verde (Goiás), el uso de los robots Solix, desarrollados por Solinftec, permitió un aumento medio de 10 sacas de soja por hectárea frente al manejo convencional. No por magia, sino por precisión quirúrgica.

El impulso inicial partió de Alexandre Baumgart, ingeniero químico y CEO de la explotación, que decidió escalar la tecnología tras un primer piloto. En un solo año pasó de dos unidades de prueba a una flota de doce, con una inversión superior a 3 millones de reales. No como experimento decorativo. Como apuesta productiva.

El concepto es sólido. Aquí la tecnología no se contempla, se estresa”, resume. Cuatro décadas de experiencia industrial pesan. Y se notan.

Del ensayo a la escala de los robots agrícolas

El proyecto arrancó en la campaña 2023/24 con un esquema sencillo: un robot dedicado al monitoreo visual del cultivo y otro a la aplicación puntual de herbicida, planta por planta. Nada de pulverizar por inercia.

El resultado inicial fue claro: 85% menos herbicida y, aun así, más rendimiento. Un dato clave que suele pasar desapercibido: la soja tolera los herbicidas, pero no los ignora. Cada aplicación supone un gasto energético interno para la planta. Reducir esa carga libera recursos para crecer y producir.

Los robots, al actuar solo donde hace falta, ahorran química y estrés fisiológico. El cultivo responde.

Con esos números sobre la mesa, la escala llegó en la campaña 2024/25. Doce robots trabajando sobre 1.500 hectáreas. Los resultados se repitieron. Aunque no todo salió según el guion.

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Ataque de hongos

Un brote fúngico inesperado obligó a cambiar de estrategia en aproximadamente 1.000 hectáreas. La velocidad de respuesta era crítica y, en ese escenario concreto, las pulverizadoras convencionales seguían siendo más eficaces.

Los robots operaron de forma integral en 500 hectáreas, donde mantuvieron el mismo incremento de 10 sacas por hectárea. La lección fue clara: la autonomía agrícola funciona, pero todavía necesita planificación fina y flexibilidad.

Fazendas Reunidas en cifras

  • Localización: Rio Verde (GO).
  • Área total: 25.000 hectáreas.
  • Área agrícola: 9.600 hectáreas.
  • Pecuaria: 6.800 hectáreas.
  • Cultivos principales: soja, maíz de segunda cosecha; pruebas con trigo, girasol y sésamo.
  • Flota robótica: 12 unidades Solix.
  • Área cubierta por robots: 1.500 hectáreas.
  • Reducción de herbicidas: hasta 85%.
  • Incremento medio de productividad: 10 sacas por hectárea.
  • Inversión: más de 3 millones de reales.

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Desafíos para grandes áreas de los robots agrícolas

La robótica agrícola aún no es sinónimo de simplificación inmediata. Hoy, paradójicamente, el uso de robots requiere más mano de obra por hectárea que los sistemas convencionales. Supervisión, logística, coordinación.

Pero el balance sigue siendo positivo. El retorno de la inversión se estima en cuatro años, incluso con estas ineficiencias iniciales.

Los principales cuellos de botella están claros: velocidad de operaciónautonomía energética y reabastecimiento de insumos. Cada robot cubre unas 150 hectáreas, límite marcado por los motores eléctricos actuales. Se exploran alternativas: nuevas motorizaciones, estaciones autónomas de recarga en campo, incluso combinaciones híbridas.

El control de infestaciones rápidas sigue siendo un reto. Pero también una oportunidad de aprendizaje. Distribuir mejor los equipos, anticipar riesgos, leer el campo con más datos y menos intuición.

Desarrollo en campo de los robots agrícolas

La relación entre Fazendas Reunidas y Solinftec no es la de cliente y proveedor clásico. Es un laboratorio vivo.

La previsión es clara: en tres años, estos sistemas estarán suficientemente maduros para operar a gran escala sin sobresaltos. No todo será autónomo. Pero lo autónomo será habitual.

Eso implica también un cambio humano. Menos operarios repetitivos. Más perfiles técnicos, analíticos, capaces de interpretar datos y tomar decisiones informadas.

Más allá del herbicida, el potencial se amplía: biológicosinsecticidas de precisión, aplicaciones combinadas con drones. Cada nueva capa tecnológica abre otra vía. Literalmente, avenidas enteras de posibilidades.

Según la propia empresa, ya hay unas 150 unidades Solix operando entre Brasil, América Latina y Estados Unidos. La cuarta generación, presentada recientemente, mejora robustez, adaptación al relieve y compatibilidad con distintos sistemas de riego.

Nuevo cerebro de los robots agrícolas

Detrás de la coordinación del enjambre está Alice, la plataforma de inteligencia artificial de la compañía. No es un complemento. Es el núcleo.

Alice conecta y analiza datos de más de 60.000 equipos en tiempo real: sensores, estaciones meteorológicas, maquinaria, robots. Cruza información, detecta patrones y decide cuándo intervenir.

El robot no actúa a ciegas. Sabe si va a llover, si hay presión de plagas, si conviene esperar o actuar ya. Todo sin intervención humana directa.

Un detalle relevante: la plataforma es agnóstica de marcas. No vive encerrada en un ecosistema propietario. Eso amplía el volumen y la diversidad de datos. Y mejora la toma de decisiones.

Potencial de los robots agrícolas

La robótica agrícola no va a resolver todos los problemas del campo. Pero puede convertirse en una herramienta clave para producir más con menos impacto.

Bien integrada, permite avanzar hacia una agricultura de precisión real, no solo declarativa. Reduce insumos, mejora la eficiencia energética, abre la puerta a modelos basados en datos y no en recetas genéricas.

Combinada con biológicos, energías renovables en campo y sistemas de monitorización climática, puede ayudar a adaptar la producción agrícola al cambio climático, no solo a resistirlo.

No es una revolución instantánea. Es una transición. Con errores, ajustes y aprendizaje. Pero una transición que ya está en marcha. Y que, visto lo visto, parece difícil de frenar.

El contenido de este artículo fue elaborado por www.coinventos.com, el cual fue revisado y reeditado por Portalfruticola.com