Tecnología para anticiparse a la temporada y mejorar la productividad -

Tecnología para anticiparse a la temporada y mejorar la productividad

Tener información detallada sobre el estado de un huerto es clave para poder anticiparse a la temporada y tomar las mejores decisiones para un cultivo.

En la industria de la cereza, donde el calibre es uno de los factores que determina el éxito de una campaña, el análisis de fertilidad de la yema se vuelve de vital importancia.

Abud & Cía son una empresa dedicada a asesorar campos en forma integral a través de su área profesional. Durante una década han perfeccionado un modelo de predicción productiva que permite mejorar la toma de decisión en la industria del cerezo.

Raimundo Cuevas, Gerente Técnico de C. Abud & Cía explicó que el trabajo en este período del equipo, conformado también por Christian Abud y Roberto Contardo, es estimar la producción de cerezo de forma temprana, mediante el conteo de centros frutales de cada planta, de manera de poder definir de manera temprana el objetivo productivo que obtenga la mejor relación entre kilos/ha y calibre.

“Hacemos un conteo de un 1% a 2% de las plantas que tenemos en el campo y estimamos cuántos centros frutales tenemos por variedad, por cuartel, por hectárea, etc. Y después nosotros asimilamos cuántos gramos de fruta nos va a dar cada uno de esos centros”, el llamado coeficiente de producción.

Cerezas, ramillas, C. Abud

El objetivo es saber cuál es la producción estimada y en función de eso, determinar si es necesario regular carga mediante la poda y con qué intensidad; definiendo un número objetivo de centros frutales/ha.

“Hay años que un dardo puede venir con 6 yemas florales y otro año puede venir con 3”; lo que depende de las condiciones climáticas y el manejo que se haya hecho durante la temporada.

Explicó que “el análisis de fertilidad es importante porque me permite ver cuál es mi potencial de floración, porque ese número de flores después se multiplica por un porcentaje de cuaja, que es específico para cada variedad o zona, o incluso para cada combinación variedad/portainjerto; y eso también determina el coeficiente de producción y por lo tanto la proyección de rendimiento”.

La clave de los análisis es poder anticiparse, afirmó. “Poder leer la temporada y decir: ‘este año voy a regular carga, porque vengo con un exceso de flores y eso significa que mi coeficiente de producción va a ser muy alto, lo que afectará mi calibre’”.

Cerezas, ramillas, C. Abud

Proceso

Luis Ahumada, director del Centro de Innovación, explicó el proceso para hacer el análisis de yema. 

“Nosotros solicitamos que nos envíen una muestra de 50 dardos y/o 50 ramillas. Esto lo tiene que muestrear el productor en sus campos y tiene que ser lo más representativo de sus cuarteles”.

En general, indicó, que se recomienda que este muestro sea en base a un mapeo de vigor de los cuarteles. Pero de no contar con esta información puede realizarse en forma de zig-zag o también puede ser en forma de ‘X’, atravesando el cuartel.

Esas muestras son enviadas a los laboratorios, a través de cualquier medio, donde se analiza cada uno de los centros.

“Lo primero que se hace es contar la cantidad de yemas florales que tienen; no todos los dardos o no todas las ramillas tienen la misma cantidad. Luego se eligen al azar dos de estas yemas, se cortan y se ve la cantidad de primordios florales que tienen”.

“Una vez que tenemos esa información, tenemos la cantidad de flores potenciales que va a tener cada uno de esos centros frutales”.

Cerezas, ramillas, C. Abud

Comentó que uno de los problemas que han detectado es en la identificación de los centros frutales.

“La estructura de dardos es bien conocida por la mayoría de los productores, pero con respecto a las ramillas, hay diferencias. Las ramillas deben ser ramillas del año (sin dardos ni chupones).  Además, es necesario que cuando tomen la ramilla, sea cortada en la base, ojalá con una tijera para evitar desgarros”.

Añadió que “en esta oportunidad nuestro informe incluye el porcentaje de yemas con brácteas abiertas; información relevante a la hora de toma de decisión al considerar la mala entrada en receso que existió esta temporada”.

Radiografía a la temporada

Como información adicional, indicaron que este año se pudo observar un otoño extremadamente cálido lo que tendrá un impacto sobre la calidad de las yemas.

“Lo que estamos viendo es que estas condiciones se parecen mucho al año 2015; que el año 2015 también tuvimos un otoño muy caluroso, tuvimos un buen frío, pero la fertilidad de yema, en general, fue baja (menor oferta de flores) y la cuaja, además, fue mala”, señaló Raimundo.

“Por lo tanto, este año aprendimos que la entrada en receso es muy relevante y que el análisis de fertilidad de yema también te marca un antecedente de cómo viene la temporada, en términos de potencial de floración y fertilidad”, destacó.

"Estamos incorporando este año un componente cualitativo en el análisis, que nos dé una referencia de que tan cerradas están las yemas en mi huerto, ya que una mala entrada en receso se refleja, entre otras cosas, en centros frutales con brácteas mal cerradas, los cuales generan flores de mala calidad y son sensibles a daño por rompedores de dormancia, por lo que se deberían descontar en la ecuación productiva".

Debido a lo anterior, llamó a, idealmente, hacer esta clase de análisis todos los años, con el fin de ir generando un historial que permita determinar la causa-efecto en los cultivos y así poder anticiparse y no solo reaccionar.