Cómo hacer un injerto de escudete en árboles frutales

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Cómo hacer un injerto de escudete en árboles frutales

El contenido de este artículo de nuestra sección de Agrotecnia fue elaborado por Jardin-Mundani y fue reenviado y reeditado por Portalfruticola.com

Injerto de Escudete de mandarino sobre un patrón de limonero

El injerto de Escudete es uno de los más fáciles de realizar. Para mostrar los sucesivos pasos del método voy a utilizar fotos antiguas que hice hace 14 años combinadas con fotos de hoy mismo. Las antiguas son de peor calidad, pero las aprovecho por lo bien que explican el proceso.
 
El Escudete es un método excelente para injertar cítricos y cualquier otro árbol de corteza fácil de despegar. Por supuesto debe realizarse cuando la planta está en plena vegetación, es decir, con el máximo de savia circulando bajo la corteza, nunca en otoño ni en invierno.

 
Se puede hacer a ojo velando desde finales de marzo hasta mediados de julio, época en que la yema del escudete va a brotar a las pocas semanas y tendrá todo el verano para crecer. También puede realizarse a ojo durmiente desde finales de julio hasta finales de septiembre. En este caso la yema del escudete no suele brotar hasta la siguiente primavera.
 
 
Se empieza por realizar un corte en T en la corteza del patrón, en este caso un limonero. A continuación se despega la corteza de las dos "ventanas" del corte dejando a la vista el cambium blanco y jugoso, que es la única parte del árbol que crece: hacia fuera forma la corteza o floema y hacia dentro la madera o xilema.
 
 
En el paso siguiente se procede a despegar un escudete de corteza de la variedad de cítrico que queramos injertar, en este caso un mandarino.
 
 
Este es el motivo por el que se le llama escudete. Tiene la forma de un escudo medieval en miniatura.
 
 
En este escudete de hoy se ve un detalle muy importante. A ser posible el trocito de corteza debe contener una yema con su respectiva hoja.
 
 
La hoja sirve para manipular el escudete, evitando así tocar el cambium con los dedos para que no se contamine con las bacterias de nuestra piel.
 
 
Cara inferior del escudete anterior con el cambium tierno y jugoso. Los puntitos que se aprecian en la parte central se corresponden con el tejido meristemático de la yema.
 
 
La hoja se corta dejando el pecíolo.
 
 
Otro escudete con la hoja cortada.
 
 
El pecíolo no sólo sirve para manipular el escudete sin contaminar el cambium, sino también para alimentar al escudete mientras el cambium del patrón se fusiona con el del escudete, momento en que el pecíolo cae tras realizar su función.
 
 
Mismo escudete anterior.
 
 
En esta imagen se ven muy bien los puntitos del meristema de la yema.
 
 
En el paso siguiente se procede a introducir el escudete bajo las dos ventanas del corte en T del patrón.
 
 
Al introducirlo se debe procurar que la parte superior del escudete coincida con la raya horizontal de la T del corte. De esta manera habrá una continuidad de ambas cortezas una vez los cambiums se hayan fusionado.
 
 
Uno de los injertos de hoy en el proceso de introducción del escudete en el corte.
 
 
La parte superior del escudete contacta con la línea horizontal de la T.
 
 
A continuación se ata con cinta plástica de injertar o con rafia, dejando fuera el pecíolo que alimentará con sus jugos al escudete durante la semana que necesitan ambos cambiums para fusionarse. Cuando esta unión se haya producido el patrón cederá su savia al escudete y lo hidratará y alimentará. El pecíolo entonces se desprenderá fácilmente dejando una pequeña herida bien verde en la corteza del escudete, lo cual querrá decir que el injerto ha sido un éxito.
 
 
A los 15 días ya puede desatarse el injerto, volviéndolo a atar de nuevo más suavemente dejando la yema descubierta. Cuando ésta empiece a brotar ya se podrá retirar la atadura de forma definitiva.
 

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