Guía para la utilización de trampas de feromonas y atrayentes para el control de plagas agrícolas

16 Agosto 2018

El contenido de este artículo de nuestra sección de Agrotecnia fue elaborado con información proveniente de www.e-econex.com, agroferomonas.com y fue revisado y reeditado por Portalfruticola.com 

Trampas de feromonas y otros métodos de uso, ¿Cual es su principio de acción?

Las trampas de feromonas (de captura), la confusión sexual, métodos de área extensa, etc. son las formas que ha encontrado la agricultura actual para aprovechar el uso de las feromonas para controlar las plagas en los campos.

Además de para el control, también existen métodos de monitoreo de las plagas basados en las feromonas, para así detectar los momentos críticos en donde el uso de insecticidas será óptimo, aprovechando el momento de su ciclo en que es más susceptible a los plaguicidas.

Ese momento se puede determinar, en la gran mayoría de las especies, mediante la utilización de trampas, aumentando la eficiencia del uso de los plaguicidas, ya que al aplicarse en el momento preciso se evitan las aplicaciones innecesarias de control, lo que tiene un impacto económico y ambiental importante.

Sin este método de detección, habría que aplicar insecticidas mediante el calendario, y probablemente muchas de esas aplicaciones perderían su eficacia, y posiblemente, las consecuencias sobre la residualidad de la fruta serían negativas.

Trampas de feromonas (de captura)

Las trampas de feromonas o de captura o  se utilizan desde hace mucho tiempo en la agricultura con el fin de estimar la población de una plaga dentro del predio. Son la base del control integrado de plagas, ya que si se llega a un umbral que signifique peligro para el huerto, necesitan ser complementados con otras herramientas, como insecticidas o los métodos de confusión sexual.

Su implementación se basa en colocar en determinados puntos del campo una trampa, en la que antiguamente se colocaba una hembra que emanaba la feromona para así atraer al macho, el que quedaría pegado en una cubierta pegajosa.

En la actualidad, gracias a los avances en la entomología, las feromonas pueden ser sintetizadas, evitando la utilización de una hembra para liberar la molécula, aumentando la efectividad de la trampa al no depender del individuo y su viabilidad.

Por lo general, se distribuyen a razón de una por hectárea, dependiendo la densidad de la superficie a cubrir. En huertos, las trampas con feromonas se ubican en la parte media de un árbol en el caso de especies frutales. También se utiliza este método en cultivos bajos con problemas de plagas de polillas, como es el caso de papas o tomate, en donde las trampas son localizadas en lugares estratégicos según sean las características de la plaga y del cultivo.

Confusión sexual

Este método busca evitar que el macho encuentre a la hembra, con lo que se elimina la copulación y por ende la postura de huevos. Es una estrategia comercialmente exitosa especialmente con muchas especies de polillas, cuyas larvas constituyen plagas de importancia en frutales y hortalizas.

En la mayoría de las plagas, las hembras hacen un verdadero camino de feromonas para atraer al macho y copular. Sin embargo, si el huerto es inundado por feromonas, el macho no es capaz de encontrarla, eliminando así la posibilidad de copulación.
En la práctica esta técnica se consigue mediante la implementación de dispensadores de feromonas dentro del campo. Por lo general, en huertos comunes se utilizan 1.000 dispensadores por hectárea, para inundar la superficie y lograr confundir al macho, evitando así que se multipliquen.

Método “attract and kill”

Es un método de control que se basa en la utilización de feromonas en conjunto con trampas con cebos tóxicos. Las feromonas atraen al macho hacia la trampa, poniéndolo en contacto con el cebo, provocándole la muerte inmediata. Con este método también se evita la copulación y por ende la postura de los huevos, disminuyendo así la presión de la plaga.

Uso de las trampas de feromonas

Época de empleo de las trampas

Cada plaga tiene su ciclo biológico y un número de generaciones al año, por tanto se hace necesario conocer con exactitud en cada zona cuales son los momentos en que está activa la plaga en estado adulto, y las distintas generaciones, que suelen ser variables en función de las temperaturas del hábitat donde se encuentre.

Se recomienda emplear las trampas antes del inicio de la primera generación de la plaga objetivo.

Tipo de trampa a emplear

La utilización de feromonas sexuales necesita el empleo de una trampa adecuada para el tamaño del insecto, comportamiento, nivel de población y medio en el que se colocará.

En las listas de difusores de feromona de esta web encontrará, además de la denominación de las plagas objetivo, la indicación de la trampa más adecuada para cada una de ellas.

Emplazamiento de las trampas

La colocación de las trampas influye en la captura de los insectos. Las trampas se deben colocar a la altura de los cultivos colgadas de un soporte para tal fin, aunque cuando se trata de árboles se suele usar como soporte alguna rama del mismo.

La colocación variará si los cultivos están aislados o se encuentran rodeados de otros, de forma que en el primer caso bastaría con una distribución homogénea, y en el segundo habría que colocar más trampas en los bordes de las parcelas, colocadas cada 10 ó 15 m.

Densidad de las trampas

El número de trampas por cultivo varía según los objetivos del sistema de control, ya sea para la detección y seguimiento, o para capturas masivas de la plaga en cuestión.

Las trampas para diferentes especies pueden colocarse en un lugar cercano, a 4 ó 5 metros como mínimo. Pero los difusores de feromona para distintas especies no deberan ser colocados en la misma trampa.

Un factor importante es el tamaño del cultivo. Para cultivos pequeños e irregulares en tamaño, se requiere mayor número de trampas que en cultivos de mayor superficie y uniformes.

De forma general, se puede decir que de 1 a 2 trampas por hectárea suelen ser suficientes para la detección y seguimiento de las plagas; y de 10 a 20 trampas para las capturas masivas. Aunque todo esto es muy variable, debido a diversos factores que intervienen a la hora de elegir el número de trampas a colocar: población de la plaga, cultivos limítrofes, nivel de control que se pretenda.

Activación de las trampas

Las trampas quedan activadas una vez que se coloca el difusor de feromona en las mismas.

En la descripción de cada trampa se indica el lugar y la forma más adecuada de colocación del difusor.

Mantenimiento de las trampas

Los difusores de feromona se repondrán cada 40, 60, 90, 120 ó 150 días, dependiendo del tipo de difusor que empleemos en cada caso. Los difusores de insecticidas utilizados para que los insectos mueran en el interior de las trampas, deben ser reemplazados cada 4 meses.

Las láminas pegajosas de la trampa TRIANGULAR se cambiarán cuando la superficie esté llena de insectos. La manipulación de los difusores de feromona y los difusores de insecticidas se realizará utilizando guantes.

Almacenamiento y conservación de los difusores de feromona

Para el almacenamiento de los difusores de feromonas, atrayentes y cairomonas, se recomienda conservar en un lugar fresco a menos de 25ºC y protegidos de la luz solar.

“Para la conservación de los difusores durante largos períodos de tiempo, se recomienda utilizar el frigorífico, en cuyo caso mantienen su efectividad durante 2 años; y en congelador, 4 años.”

Interpretación de las capturas

Debemos realizar un recuento periódico, cada uno establece el tiempo, algunos cuentan diario y otros cada quince días, depende.

ERRORES COMUNES

El descubrimiento y síntesis de la primera feromona en 1960, la del gusano de seda Bombyx mori, abrió la puerta al mundo de las feromonas agrícolas y su evolución hasta hoy día, ha propiciado enormes avances tanto en los procesos de síntesis como en los de aplicación y uso en la agricultura actual. No ha sido un camino fácil, ni se ha andado todo, pero sí apasionante y de gran valor para los intereses de la agricultura, que también ha evolucionado en ese tiempo hacia técnicas y métodos de control más seguros, limpios y respetuosos con el medio ambiente, el campo, los trabajadores y los consumidores. No todo han sido éxitos; algunos fracasos han jalonado el viaje, pero en general, los resultados globales son positivos y sitúan a las feromonas agrícolas en una herramienta de primer orden para nuestra agricultura.

A veces, simplificar los mecanismos de lucha o relajar su manejo y mantenimiento puede llevar a un mal resultado, y eso es algo que deben entender los agricultores y técnicos para evitar situaciones críticas. Seguir la recomendación del fabricante siempre es necesario y beneficioso. Debemos tener claro siempre qué soluciones pueden ofrecernos las técnicas de lucha con feromonas agrícolas y como se integran en los procedimientos de Gestión Integrada de Plagas para cada cultivo y cada problema. Si evitamos errores en el manejo, evitaremos fallos en el control y mejorarán los resultados.

¿Cuales son esos errores?

Primer error: Ausencia de feromonas en los dispensadores

Los difusores de feromona, dependiendo del uso para el que estén formulados, contienen bajas o muy bajas cantidades de feromona, y dependiendo del mecanismo de difusión del cebo, tendrán una duración estimada que ocasionalmente puede verse modificada por las condiciones ambientales, sobre todo la temperatura. Por ello es fundamental respetar los plazos de reposición o tener claro la duración de la feromona que indica el fabricante, para no esperar acción sobre la plaga más allá de ese plazo.

Segundo error. Presencia de una película de polvo sobre las trampas de feromonas

Algunas trampas de feromonas poseen un pegamento para fijar al insecto, lo que hace que fácilmente atrape también las partículas de polvo que se encuentran en el ambiente, especialmente cuando las trampas de feromonas se ubican cerca de los caminos. No inspeccionar constantemente las trampas para revisar su estado cambiando las que sea necesario, es un error muy frecuente.

Tercer error: Olvidar registrar la presencia de los individuos capturados y no limpiar periódicamente las trampas de feromonas

Dependiendo de la plaga y del estado evolutivo de ella, es recomendable mantener una revisión periódica de las trampas de monitoreo, que puede ir desde una vez por semana a cada dos días si es necesario. En cada visita se deben revisar todas las trampas, registrando el número de individuos capturados y eliminarlos dejando así la trampa limpia para el siguiente periodo.

Si no se observan estas prescripciones manteniendo ciertos criterios para su implementación, los errores comentados harán que las feromonas agrícolas no presten el servicio para el que se han diseñado y comprobado su eficacia. Cada dos días es necesario revisar todas las tram-

pas para monitoreo, registrando el número de individuos y eliminarlos dejando así la trampa limpia para el siguiente monitoreo.

Cuarto error: no proceder al cambio de los difusores en tiempo, y no cuidar su almacenamiento

Los difusores de feromonas han de sustituirse en unos plazos que varían entre los 40 y los 150 días, dependiendo del tipo de difusor que estemos empleando. Será el fabricante el que indicará el tiempo idóneo.

Los difusores de feromonas, atrayentes y cairomonas, deben ser almacenados en lugar fresco, a menos de 25 ºC y protegidos de la luz solar.

Además, para la conservación de los difusores durante largos períodos de tiempo, se recomienda utilizar el frigorífico, en cuyo caso mantienen su efectividad durante 2 años; y en congelador, 4 años.

Quinto error: no emplear el tipo de trampa adecuado

La utilización de feromonas sexuales necesita el empleo de una trampa adecuada para el tamaño del insecto, comportamiento, nivel de población y medio en el que se colocará.

La opinión de un experto es sin duda la mejor forma de sacar el mayor rendimiento a la aplicación de las trampas de feromonas para el control de plagas.

Sexto error: no ubicar correctamente los difusores de feromona en campo

Los difusores de feromona deben ser colocados en campo en el momento indicado por el fabricante, en función de la experiencia y los resultados obtenidos en los trabajos previos, y sobre todo, en las zonas de la planta o de la estructura indicadas en la etiqueta, ya que ello asegura una mayor durabilidad y una menor incidencia de los elementos atmosféricos (insolación y temperatura sobre todo), que pueden afectarles.

Fuente: www.e-econex.com, agroferomonas.com

www.portalfruticola.com

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