Manual completo de producción del avellano europeo. Incluye PDF

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Manual completo de producción del avellano europeo. Incluye PDF

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La producción de avellana europea está en aumento en Chile, cultivo que se está convirtiendo en una opción importante dentro de la oferta exportadora del país sudamericano.

Material vegetal

Actualmente, siete son los grandes viveros especializados que producen plantas de avellano (en Chile), con una estimación de alrededor de 600 mil plantas anuales. Las principales variedades propagadas corresponden a Barcelona chilena y Tonda di Giffoni, con sus respectivos polinizadores. Para el caso de Barcelona, las principales variedades polinizadoras son Blanco, Azul, Rojo (ecotipos), Daviana, Butler, entre otros y para Tonda di Giffoni fundamentalmente Barcelona, Casina, entre otras. El sistema de multiplicación más empleado es el “acodo de montículo”, con anillado a nivel de la base de los hijuelos. Esta técnica es mayoritariamente utilizada en los diversos viveros del centro sur y sur del país, con óptimos resultados respecto a la tasa de radicación y calidad de plantas.

Otras técnicas de multiplicación como injertos de yema o de doble lengua inglés y micro estaquillas, aún cuando han presentado buenos resultados experimentales, no han sido ampliamente adoptados. En el futuro próximo otra alternativa podría ser la micropropagación, especialmente para la difusión de nuevas selecciones y variedades de reciente introducción al país. No obstante lo anterior, a nivel comercial no existe un protocolo eficiente y económicamente válido para la micropropagación de esta especie en Chile. Ello, debido a algunos problemas que se presentan durante el proceso, como dificultad en la obtención de cultivos a partir de explantes provenientes de árboles adultos, sobre todo por: emisión de compuestos fenólicos, contaminación, vitrescencia de tejidos, baja tasa de proliferación, excesiva producción de callo y bajo porcentaje de enraizamiento en algunos materiales.

Variedades

En relación a las variedades, la más difundida corresponde a Barcelona, debido a que presenta una amplia adaptabilidad en diferentes condiciones agroecológicas del territorio nacional cultivado con avellanos (centro sur y sur del país) y buenos rendimientos (3.000 kg/ha). No obstante, sus elevadas producciones presentan un bajo rendimiento al descascarado (39-40%), respecto a otras variedades. La Barcelona “chilena”, bien adaptada al ambiente del centro sur y sur de Chile, es un material que no presenta homogeneidad, corresponde a una población de individuos que muestra una cierta variabilidad en su interior incidiendo en el tamaño y otras características de los frutos. Para una mejor calificación de este germoplasma, a nivel de la Plataforma Frutícola “Frutas del Sur” del Centro Regional de investigación INIA Carillanca, ubicado en la comuna de Vilcún, Región de La Araucanía, se está comenzando un programa de mejoramiento a través de la selección clonal.

La segunda variedad de importancia para la industria del avellano en Chile es el cultivar italiano Tonda di Giffoni que ha crecido fuertemente en las últimas temporadas por su elevada calidad. Presenta un vigor medio y una buena productividad (2.000-3.000 kg/ha) y elevado rendimiento al descascarado (45-47%). Es muy apreciada por la industria chocolatera por el calibre medio (14mm) de la semilla o pepa y por sus buenas características organolépticas.

Otra variedad italiana introducida como Tonda Gentile delle Langhe (TGDL) parece adaptarse bastante bien a las condiciones edafoclimáticas de Chile, aunque presenta un período de floración muy corto que influye negativamente en el cuajado de las avellanas. En la zona centro sur y en algunas áreas del sur, bajo condiciones microclimáticas (Angol, Renaico) la productividad es aceptable, pero la variedad es altamente sensible a estrés hídrico y golpe de sol. Por sus excelentes características organolépticas, en Chile esta variedad alcanza mayores precios que otras ya indicadas.

Descripción de los órganos florales

El avellano es una especie monoica, es decir en el mismo árbol tiene flores masculinas y femeninas agrupadas cada una de ellas en inflorescencias. No obstante, lo anterior, presenta auto esterilidad y dicogamia, con falta de sincronización entre la liberación del polen y la receptividad del estigma en la misma variedad. Esto hace estrictamente necesario la asociación con variedades polinizadoras para lograr rendimientos satisfactorios. Por ello, se deben establecer en un mismo huerto diversas variedades genéticamente compatibles y que florezcan de manera simultánea.

Flores masculinas

Las flores masculinas están dispuestas en amentos cilíndricos, de 4 a 6 cm de longitud, colgantes, amarillentos y ubicados hacia la parte externa del brote. Los amentos con su conformación y disposición péndula, facilitan la dispersión del polen en el aire. Cada flor masculina tiene una escama trilobulada, en cuya cara interna se insertan los estambres en número de unos 8 y sin resto de pistilo. Las escamas son algodonosas, de color verde claro y terminadas en punta (acuminado). Los amentos están formados por muchas flores masculinas apétalas (sin perianto), que oscilan entre 130 a 260. La yema que da origen a la inflorescencia es simple, lateral, aparece en las axilas de las hojas en pleno verano, pero madura durante el otoño e invierno sucesivo. Cada uno de los amentos, produce alrededor de un millón de granos de polen de pequeñas dimensiones (24-40 um) que son transportados por el viento hacia los árboles circundantes, llegando a las flores femeninas (estigmas).

Flores femeninas

Las flores femeninas se encuentran usualmente ubicadas en yemas terminales o secundarias. Las yemas con flores femeninas son muy pequeñas y su posición es perpendicular a la rama. Estas flores se encuentran agrupadas en la terminación de las ramillas laterales, en número de 1-5, formando glomérulos escamosos de los que sobresalen los estigmas rojizos, dos por cada pistilo. Los glomérulos son yemas mixtas formadas por una parte basal vegetativa y otra parte fértil situada al extremo y formada por 4 brácteas, que poseen en sus axilas dos flores femeninas desprovistas de pétalos. Están ubicadas hacia la zona apical de las ramillas o brotes laterales del año en ramas de una temporada. Tienen aspecto muy semejante a las yemas vegetativas. En invierno se reconocen al momento de la floración, cuando en sus extremos aparecen los estigmas de color rojo vivo como se mencionó anteriormente. El glomérulo está constituido por un conjunto de 8 flores femeninas. Cada una de ellas consta de dos estilos que presentan una superficie estigmática muy desarrollada. De acuerdo a la posición que ocupan en la ramilla se pueden distinguir dos tipos de glomérulos: los insertos en la misma rama y los que se ubican al pie del amento. Normalmente, estos últimos son más pequeños y fructifican menos.

Cabe destacar, que estos órganos en el periodo de antesis durante el transcurso de la polinización (mediados de junio-fines de agosto), no presentan trazas de corola y ovarios. Lo anterior, se debe a que los óvulos se forman posteriormente entre fines de septiembre y fines de octubre. En relación a los sacos embrionales, en la zona sur de Chile se disponen entre mediados de noviembre y mediados de diciembre.

Color del estigma

1. Amarillo pálido (selección OSU 899.010)

2. Rosado (San Giovanni)

3. Rojo (Tonda di Giffoni, Tonda Gentile delle Langhe, Barcelona, Ennis)

4. Rojo púrpura (Negret, Mereveille de Bolwiller).

Morfología del involucro

Las variedades de avellano muestran diferencias en la morfología de sus involucros, permitiendo identificar los cultivares. Los involucros de color verde que contienen las avellanas están compuestos por una o dos hojas cilíndricas. Los márgenes de los involucros son levemente o profundamente aserrados. Dependiendo de las especies y variedades , los involucros cubren completamente o parcialmente los frutos. Los involucros de las variedades de países europeos y Estados Unidos como Barcelona, Tonda Gentile delle Langhe, Tonda Romana, Tonda di Giffoni son abiertos y cortos con tamaños similares a los frutos. A la maduración, los involucros se abren y permiten la caída de los frutos al suelo. Este carácter permite la cosecha mecanizada de las avellanas desde el suelo, a diferencia de las variedades turcas, cuya cosecha se realiza manualmente.

Tamaño

1. Corto (Du Chilly, Ennis)

2. Medio (Negret)

3. Largo (Camponica,Montebello, Morell, Mortarella,Tonda Gentile delle Langhe,Tonda Gentile Romana, San Giovanni)

4. Muy largo (Imperiale de Trebizonda, Tonda di Giffoni, Tombul)

Márgenes del involucro (aserrado)

5. Pequeño (Du Chilly, Ennis, Segorbe, Tombul)

6. Medio (Tonda Gentile delle Langhe)

7. Grande ( Negret)

Fruto

El fruto corresponde a un aquenio globosa –ovoide, cuyo pericarpio leñoso contiene una semilla comestible rica en aceite y otros compuestos como vitaminas, proteínas, fibra, polifenoles, entre otros. Dichos frutos están rodeados por un involucro foliáceo de tipo dentado como ya se ha indicado. Las formas son diversas, dependiendo de los cultivares.

Forma

8. Aplanada ( Impériale de Trébizonde)

9. Globular ( Barcelona, Camponica,Montebello, Tonda di Giffoni, Tonda Romana)

10. Cónica (Tombul, Merveille de Bollwiller)

11. Ovoide (Daviana,Negret, Morell, Pauetet)

12. Subcilíndrica corta (Butler, Mortarella, San Giovanni)

13. Subcilíndrica larga (Cosford, Du Chilly)

Semilla

Rendimiento al descascarado

14. Bajo (<43%)(Barcelona)

15. Medio (> 43% )(Tonda di Giffoni)

Polinización y fecundación

El polen del avellano, se caracteriza por ser de pequeño tamaño y muy liviano, facilitando su transporte a grandes distancias a través del viento (polinización anemófila).

La polinización de esta especie frutal ocurre en invierno, durante un periodo en que las condiciones ambientales no son lo más favorable para el desarrollo biológico del proceso. Sin embargo, el avellano está muy bien adaptado para realizarlo. Este cultivo presenta gran resistencia al frío, en particular de las flores femeninas que pueden soportar hasta -10 °C sin ser afectadas, mientras que las masculinas pueden llegar a tolerar hasta -16°C cuando se encuentran en desarrollo y hasta -7°C durante plena floración. Las flores femeninas tienen una gran superficie estigmática (elevada capacidad de retener gran cantidad de granos de polen). El tiempo de receptividad es de aproximadamente un mes y la cantidad de granos de polen, permite que ocurra la polinización. Determinadas condiciones ambientales como: vientos frecuentes en época de antesis, inexistencia de nieblas, lluvias, tiempo seco, días serenos y temperaturas suaves después de la polinización favorecen este proceso. En términos generales, la mayoría de los cultivares, tienen un elevado porcentaje de polen viable (50-80%). Sin embargo, algunas variedades presentan una translocación heterocigótica a nivel de un cromosoma por causas genéticas. Lo anterior, reduce el porcentaje de polen viable. No obstante, lo precedentemente señalado, una pequeña cantidad de granos de polen que lleguen a la superficie estigmática germina y se inicia sucesivamente el crecimiento del tubo polínico a través de los tejidos de los estilos en dirección a los ovarios. Su crecimiento es muy rápido, en 4 u 8 días llegan a la base del estilo.

Tubo polínico

Los granos de polen transportados por el viento a los estigmas germinan emitiendo un tubo polínico, desarrollados al interior de los tejidos del estilo. La germinación de los granos de polen puede ocurrir en 2-3 días, alcanzando la base del pistilo, donde se desarrolla el ovario. En la germinación del grano de polen influyen positivamente los iones Ca++ y la cantidad de polen captado por los estigmas. Este fenómeno es conocido como “efecto masa” y se traducen en el hecho que la germinación y la velocidad de crecimiento de los tubos germinativos se incrementan al aumentar también la densidad de granos existente en los estigmas. El mecanismo bioquímico de la germinación es bastante complejo y prevé la liberación, por parte de la membrana de cada grano de polen, de proteínas que actúan en muy poco tiempo y la síntesis de otras proteínas y de ácidos nucleicos que intervienen, algunas veces, consecutivamente. El polen una vez llegado al estigma se hidrata y libera las denominadas “proteínas de reconocimiento” del tipo del estigma en el que está retenido. Un papel fundamental en el proceso germinativo es el que representan las auxinas (de las que el polen es muy rico) y otros reguladores del crecimiento, entre los que destacan en particular las poliaminas (putrescina, espermitina, espermidina).

El tubo polínico se forma durante el invierno. Este queda en estado de latencia y se encuentra protegido en la yema, activándose recién durante la primavera, esperando que se formen los óvulos para ser fecundados. El proceso fecundativo se desarrolla por ello en dos tiempos: al principio los granos de polen retenidos en los estigmas germinan y llegan con sus tubos polínicos a la base de los estilos. Posteriormente, una vez terminada la macroesporogénesis, se produce la gamia. Cabe destacar, que entre el período de polinización y fecundación transcurren alrededor de 4 a 5 meses. La fecundación se produce desde fines de noviembre a mediados de enero, período en que las condiciones climáticas son más favorables. El núcleo germinativo del polen se “funde” con la ovocélula para originar el embrión, mientras el núcleo vegetativo se une al núcleo secundario para desarrollar el endosperma. Una vez fecundados los óvulos se inicia su desarrollo. Al principio, durante las primeras 3 a 5 semanas después de la fecundación, la evolución del embrión es lenta. El crecimiento del fruto y la lignificación del endocarpio (cáscara) ocurre entre fines de enero y principios de febrero. Posteriormente, el embrión evoluciona con rapidez, alcanzando su volumen definitivo en aproximadamente 2 a 3 semanas, entre mediados de febrero y principios de marzo dependiendo de la variedad. Inicialmente, los tejidos son ricos en agua, el incremento de materia seca es gradual y constante hasta la cosecha. Los frutos maduros caen desprendiéndose del involucro y están constituidos por un 50 -60% de cáscara, un 40-50% de semilla, dependiendo de la variedad y de los manejos culturales.

El fruto del avellano, como se indicó con anterioridad, corresponde a un aquenio de diferentes formas, redondo en algunas variedades, como es el caso de Tonda di Giffoni, y alargado como Daviana. El fruto puede ser único o reunido en infrutecencias, es decir, se presentan en grupos de 2, 3 o más frutos.

Desarrollo de frutos

Luego de la fecundación, los frutos presentan un rápido crecimiento, alcanzando en el transcurso de un mes sus tamaños definitivos. Sin embargo, los tejidos contienen una elevada cantidad de agua y un bajo contenido de materia seca. Cabe señalar, que considerando el peso seco de los frutos, se evidencia que éstos incrementan su propio peso a partir de fines de febrero a cosecha. Por lo anterior, primero el fruto crece, luego consolida la estructura y la consistencia de la cáscara y finalmente se complementa el desarrollo de la semilla.

La avellana presenta una curva tipo sigmoidea y tres diferentes periodos de desarrollo tanto en los frutos como en las semillas. El primer estadio se produce a partir de la fecundación con una duración aproximada de 4-5 semanas; un segundo estadio desde la 5ª a la semana 12, y el tercero desde la semana 14 hasta su completo desarrollo. Una vez, que los frutos alcanzan su completa maduración están constituidos por un 50-60% de cáscara y por un 40-50% o más de semilla según la variedad y manejo agronómico del huerto. Cabe destacar que las avellanas vanas, sin presencia de semillas, caen al suelo con su involucro previo a la maduración de los frutos. Bajo las condiciones agroecológicas del sur de Chile, los porcentajes de frutas vanas son variables desde un 6-10% dependiendo de los cultivares, inadecuada polinización, condiciones climáticas de la temporada y técnicas culturales. Entre los manejos que pueden incidir sobre el número de frutos vanos se pueden mencionar la poda, déficit hídrico y nutrición. En el caso de la poda, se ha evidenciado que la falta de esta práctica para la renovación de madera frutal afecta negativamente la producción con una mayor presencia de frutos vanos. Adicionalmente, la carencia de agua puede estar asociada a un elevado porcentaje de frutos con estas características. Los frutos vanos también están relacionados al tipo de suelo, particularmente con la disponibilidad de potasio. Una adecuada disponibilidad de este elemento pareciera reducir el número de avellanas vacías. Junto a los factores genéticos y culturales, también los parámetros climáticos juegan un rol importante en este fenómeno. Se ha observado que bajas temperaturas y elevadas precipitaciones durante la fecundación están relacionadas con un alto porcentaje de frutos vanos.

Autoincompatibilidad

La mayor parte de las variedades de avellano son autoincompatibles. El polen de una variedad no puede fecundar a las flores femeninas de la misma variedad. La causa de este fenómeno es de origen genético, controlado por una serie de alelos de un gen denominado S de esterilidad. En la práctica, la autoincompatibilidad ocurre cuando los granos de polen y los tejidos del estilo de un cultivar son portadores de los mismos alelos de incompatibilidad. Por ello, como se menciona posteriormente, se recomienda la presencia de más de un cultivar polinizador genéticamente compatible, que permita cubrir el período de floración femenina de la variedad principal.

La fecundación puede ser impedida u obstaculizada por diversos factores. La carencia de algunos elementos nutritivos, por ejemplo boro o calcio, pueden influir negativamente en la germinabilidad del grano de polen. Una insuficiente disponibilidad de nitrógeno o estados de competencia nutricional pueden causar aborto de los ovarios, la falta de horas frío puede provocar también esterilidad debido a alteraciones en el curso de la formación de los órganos reproductivos. Por otro lado, las lluvias persistentes durante la floración pueden lavar los estigmas y provocar la muerte de los granos de polen por plasmóptosis. A los casos de esterilidad citados, todos dependientes de causas climáticas o de manejo agronómico, hay que señalar los provocados por causas genéticas. Como por ejemplo, la incompatibilidad entre variedades o autoincompatibilidad.

Para los manejos agronómicos del avellano europeo, descarga el manual completo a continuación:

DESCARGA EL MANUAL COMPLETO: Manual Produccion Avellano Europeo

Fuente: www.inia.cl 

www.portalfruticola.com

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