Italia: Ipack-Ima lanza una revolución de los alimentos

21 Mayo 2015

¿Por cuánto tiempo y cómo se puede sostener el sistema agroalimentario mundial? En la actualidad, la situación es alarmante: 800 millones de desnutridos y 1,6 millones de personas obesas; 40% del trigo producido en el mundo se convierte en combustible y forraje para animales; 1,2 millones de toneladas de alimentos simplemente se pierde; la superficie cultivada del planeta se reduciría un 20% a lo largo de unos treinta años, de acuerdo a las peores previsiones, debido a la desertificación.

Al mismo tiempo, la población del mundo, y por lo tanto las bocas que alimentar, aumentará de los actuales 7-10 billones de personas para 2050, a un ritmo nunca antes visto en la historia de la humanidad.

¿Cómo se pueden controlar estas mega tendencias, para evitar la hambruna y al mismo tiempo, la explotación insostenible de los recursos del planeta, con el fin de equilibrar el ecosistema global? Esta fue la pregunta crucial hoy en Fiera Milano en Ipack-Ima en la conferencia: Diseñando un futuro resiliente: alimento, tecnología y desarrollo sustentable [Designing a resilient future: food, technology and sustainable development].

La conferencia, coordinada por Claudio Peri, profesor emérito de tecnologías de los alimentos en la Universidad Estatal de Milán, atrajo importantes contribuciones, empezando por Greg Drescher, Vice-Presidente del CIA – Instituto Culinario de América – quien cree que uno tiene que empezar de nuevo desde la cocina todos los días, reduciendo el consumo de proteína animal sin eliminarlo.

¿Cuáles son los beneficios? Una reducción de las enfermedades crónicas y las emisiones de los cambiadores de clima, asociado con el sector de la ganadería intensiva.

Desde su lanzamiento, el CIA ha admitido 50.000 nuevos cocineros de 30 países de todo el mundo, con la capacidad de guiar las opciones y gustos en la mesa, desde restaurantes hasta comedores, desde pequeños negocios de comida rápida a los templos de la gastronomía, y a través de los cruceros.

¿Es el cambio hacia una dieta basada en más vegetales y menos animales algo que está reservado a los cocineros profesionales? No necesariamente: uno simplemente tiene que revertir las proporciones en un plato: la carne ya no es el héroe del plato, sino más bien las verduras y carbohidratos, y eso es todo: el gusto, el medio ambiente y la correcta nutrición están en armonía.

La misma idea es tomada por Michiel Bakker, director de servicios de catering para Google en todo el mundo. Siendo Google una lista de soluciones parecería obvio: el uso de mapas para determinar las áreas tomadas de la agricultura, preparar mapas climáticos para optimizar el trabajo en los campos, etc. Pero la solución no está en la tecnología, o al menos no sólo: Google se basa en la ayuda del CIA para crear un modelo de alimentos de origen vegetal para sus empleados, que también implica cambiar, corregir y probar platos saludables, con el fin de discutir con los proveedores.

Paolo Barilla, vicepresidente del Grupo, también está convencido de que las dietas basadas en el modelo propuesto por Drescher y Bakker pueden contribuir a reducir el impacto ambiental, pues para el mismo nivel de nutrición, desayunos basados en “vegetales”, almuerzos, cenas y aperitivos reducen la emisión de gases de efecto invernadero en un 65%. Mientras tanto, la industria puede y debe controlar y guiar a sus fuentes de adquisición, instando a los agricultores a volver a las prácticas tradicionales: los cultivos de rotación, según lo recomendado por  el proyecto ‘Sustainable Durum Wheat Project’ de Barilla, que permitió una reducción del 36% en las emisiones de CO2 y un 10% de los costos debido a la utilización de menos fertilizantes y pesticidas.

Mejorar el trabajo en el campo es también una prioridad para Philippe Scholtès, Gerente General de la división de la cooperación tecnológica de UNIDO, organismo de la Organización de las Naciones Unidas que se ocupa de desarrollo industrial.

El valor añadido por empleado en el sector agrícola es de US$336 dólares en los países en desarrollo, pero se eleva a US$1.060 en los países industrializados, disparándose a US$18.497 en lugares como Japón e Israel. Esto significa que existe un amplio margen de mejora. Pero, se necesita una acción para el resto del viaje de los alimentos también.

Si bien es cierto que el 100% se produce en el campo, sólo un poco más del 60% alcanza el estómago. Al menos la mitad de las pérdidas son debido a un mal embalaje, almacenamiento incorrecto y problemas de gestión de supermercado.

Básicamente, lo que se necesita es que cada uno juegue su papel: los agricultores, la industria, la distribución, los consumidores y proveedores de tecnologías para la transformación, envasado y conservación de alimentos, es decir, el mundo de Ipack-Ima.

Este sector innovador que vale más de 40 mil millones de euros en Italia, envía un mensaje fuerte para el sector agroalimentario: “Esperamos un cambio dramático”, dice el profesor Peri.

“Revolucionando el sistema no es una opción, sino un curso obligatorio: cooperar hará posible alcanzar el equilibrio esperado rápidamente, a un costo sostenible, con beneficios para todos”.

Fuente: Ipack-Ima

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