Argentina: La fruticultura regional muestra estancamiento -

Argentina: La fruticultura regional muestra estancamiento

Si se observan las cifras de producción de peras y manzanas de la región norpatagónica relevadas por el Senasa entre los años 1996 y 2010  se encuentra un estancamiento relativo de la producción. Surge, también, una rigidez relativa en el reparto del total producido entre mercado interno, exportación e industria.

El único dato que rompe las continuidades es que, en cantidad de kilos, lo que se produce de menos de manzanas fue reemplazado por peras. El avance hacia la “pericultura” no elimina, sin embargo, el dato inquietante del estancamiento de la producción de pepitas en torno a 1,5 millones de toneladas (2010, con algo menos de 1,3 millones de toneladas fue un año excepcional).

Así, mientras los competidores hemisféricos de la Argentina aumentan su producción y diversifican mercados (el caso paradigmático es el de las manzanas chilenas, pero también Brasil), el país pierde peso relativo en el mercado mundial. Aunque conserva el primer lugar en el podio de los exportadores de peras, ya no se concentra sólo, como en el pasado, en los mercados de altos precios. Los nuevos destinos, como Rusia primero y el norte de África después, no son los que exigen máxima calidad.

Para profundizar las consecuencias de este panorama, E&E consultó a técnicos de los sectores público y privado, productores independientes e integrados. Las explicaciones dadas no convergen hacia una conclusión única.

Dirigencia chacarera

Para el titular de la Federación de Productores, Manuel Mendoza, las causas del estancamiento productivo deben buscarse en “la falta de políticas de Estado para el desarrollo”. El dirigente agregó también el avance para fines extra agrícolas sobre las tierras fértiles, sin que se pongan bajo riego nuevas áreas equivalentes, lo que supone una disminución en el área productiva, aunque con aumento en la producción por hectárea. Sobre la continuidad de los porcentajes que se envían a industria, consideró que la causa es comercial antes que de calidad productiva. “Son muchos los casos en que se manda directamente la fruta a industria porque se cobra rápido y seguro”, destacó.

Marcelo Coriolani, presidente de la Cámara de Ingeniero Huergo, coincidió en que la superficie plantada es la misma y que “se planta lo que se arranca”, lo que significa sólo una renovación sin expansión. En cuanto a la constancia de los porcentajes para industria los atribuyó a la falta de capacidad comercial para absorber fruta en fresco, no a las calidades, pues “en años malos se empaca mucha fruta que no se empaca en los buenos, lo que habla de una absorción que se mantiene constante”, explicó.

Técnicos del sector público

Héctor Zubeldía, del área técnica de la Secretaría de Estado de Fruticultura rionegrina (Sefrn) consideró que existen “muchos motivos para el estancamiento”, pero señaló que en 2007/2008 se registró una fuerte reconversión que aun no entró en producción plena, por lo que los resultados se verán en los años venideros. Señaló también que “existe una tendencia mundial a no crecer en superficies y aumentar el rendimiento”.

Para el funcionario, “la carrera es por la productividad y la reducción de costos, en especial de la mano de obra”. Destacó como ejemplo que Chile, que presenta restricciones en la oferta laboral sectorial, invierte actualmente en máquinas preclasificadoras.

Pablo Moratti, director de Fruticultura rionegrino, señaló que, efectivamente, el área cultivada no presentó variaciones en los últimos años. En línea con Zubeldía dijo que “existe reconversión pero tarda en llegar a la máxima producción”. Destacó que además se registra un aumento de productividad, la que en 2001 promediaba los 20mil kilos/ha. “Con la reconversión y el nuevo paquete tecnológico se fue aumentando la productividad, pero muchas tierras se abandonaron. La situación presente es que no crecen ni la productividad ni el área cultivada.

Con respecto a los porcentajes enviados a industria, Moratti consideró que el problema surge de las limitaciones en la comercialización de fruta fresca. “No hay capacidad para colocar todo lo que se produce. La oferta y la demanda están equilibradas. No se abren nuevos mercados. Si se aumentara la producción, sólo se aumentarían las cantidades que se envían a industria. No hay capacidad para aumentar la comercialización en el exterior ni en el mercado interno”, concluyó.

Técnicos privados

El ingeniero Gustavo Liss destacó que uno de los limitantes de la expansión productiva es la dificultad para la entrada al negocio de los que recién se inician: “Se necesita mucha inversión y no hay créditos, además es un negocio difícil para el que no lo conoce”. También para muchos de los que ya están: “Muchos productores pequeños y medianos  no pueden salir del palo enjabonado y en esas condiciones no pueden invertir en tecnología, que es la única manera de producir más kilos por hectárea y acercarse a la rentabilidad, lo mismo corre para el mediano”. Liss consideró que el porcentaje que va a industria no es necesariamente indicativo de la calidad global de la producción, sino que reflejan la demanda de fruta en fresco de las empresas.

Alfredo Palmieri, de la firma CNV Sudamericana, sostuvo que los números muestran que se contrae la producción de manzanas y se expande la de peras. “Muestran que la de pera crece, pero no con la rentabilidad que se esperaba”. En el caso de manzanas, “la producción no se expande simplemente porque no es rentable y no hay incentivos, no hay proyectos interesantes, ni de productores independientes ni de empresas”.  Si bien existieron “algunos esfuerzos en el área tecnológica, esto sólo es una pata del problema”, indicó.

“No están presentes los parámetros de productividad que tienen nuestros competidores. En este momento en los países competidores se toma como base para los primeros 5 años una productividad de 120 toneladas por hectárea (T/ha), incluso se está hablando que la tendencia es llegar a 150/180 t/ha –acumulados- para los primeros 5 años, con un porcentaje de 80/90% de fruta embalada. Para nuestra región, no hay paradigma productivo ni llegan mensajes de aliento”, completó.

Productores independientes

De las consultas informales realizadas a lo productores independientes surgieron interpretaciones variadas. Algunos coincidieron en que la producción no aumenta porque la superficie tampoco aumenta. Sólo se registra un cambio de manos: “Las empresas se expanden sobre tierras que antes eran de pequeños productores, antes eran 7.000 productores, las hectáreas de los desaparecidos están en manos de las empresas, por ese motivo la cantidad de toneladas por año es similar”. Otros afirmaron que se produce más, pero se comercializa con más exigencias.

“Antes se embalaba hasta el tamaño 216 y con una cara con color en las manzanas rojas. En la actualidad muchas empresas sólo compran hasta el 110 y las manzanas con 80% de color”. Esta misma explicación sobre los estándares exigidos es la que explicaría el mantenimiento de descartes elevados.

Para el productor Federico Sacheri, el estancamiento sería consecuencia de la falta de continuidad en las reglas de la actividad y en su elevado riesgo “es una actividad que avanza a los saltos y no son muchos los dispuestos a invertir con el grado de incertidumbre que esta tiene”. Salvo para las firmas multinacionales “el largo plazo no existe, falta planificación”.

Productores Integrados

Juan Martín Rosauer, gerente general de la comercializadora Los Juanes y vinculado al vivero Los Álamos de Rosauer, señaló que si bien en los últimos años no se sumaron nuevas hectáreas “son muchos los que sacaron las manzanas y plantaron peras”. Después de la devaluación, especialmente entre 2004 y 2008, “hubo una fuerte reconversión”. “Creo que hay muchos montes nuevos que todavía no entraron en producción plena, pero de todas maneras creo que es verdad que existe estancamiento y que en el Alto Valle podría hablarse de ‘La Fruticultura que no fue’ ”.

Detalló que “en los años ’70, cuando abrimos el primer vivero en Chile, aquí se decía que no había mercado para aumentar la producción y hoy Chile produce y exporta más manzanas que nosotros. En los ’80 abrimos un vivero en Brasil y se decía lo mismo. Brasil también produce hoy más manzanas que nosotros”. Rosauer atribuyó la situación a la incertidumbre macroeconómica que vivió la actividad en las últimas décadas.

“Cuando hay años buenos se nota inversión y reconversión, pero luego los ciclos se cortan”, afirmó. Sobre el nivel de descarte señaló múltiples causas. Entre ellas “la ineficiencia de la producción local, los problemas de algunas variedades como Royal Gala, Abate Fetel, Fuji o la propia Pink Lady, cuyas calidades inferiores no pueden comercializarse en el mercado interno y, también las limitaciones en la logística”.

Un dato clave destacado por el empresario es que “en los períodos de ajustes de costos como el actual existe una tendencia a no arriesgar y a privilegiar el empaque de la fruta propia y, en el caso de los productores independientes, sólo la de mayor calidad”.

Panorama para los distintos mercados

Desde Rusia, el gerente comercial de Expofrut, Adolfo Storni, brindó a E&E un completo panorama sobre la situación presente en los distintos mercados. Sostuvo que el volumen exportado de manzanas cayó hacia todos los destinos, menos a Brasil, con lo que se perdió el liderazgo que se tenía hace dos décadas.

“Hoy Nueva Zelanda, Chile y Sudáfrica nos desplazan. En un momento Brasil casi lo logra también, pero el crecimiento de su mercado interno y la apreciación del real hicieron que fuera preferible no exportar”, detalló. A partir de la salida de la convertibilidad aumentó el volumen vendido a Rusia y Argelia, destinos que mantuvieron una alta participación. En cambio, los volúmenes exportados a Europa se reducen año a año y Estados Unidos no existe como mercado.

Pero en los mercados “nuevos” no todo marcha sobre ruedas: “En Rusia fuimos desplazados por Chile por mejor calidad y menor precio y en Argelia somos más dependientes de la situación política y de los stocks locales. Luego del récord de volumen de 2009 y las cifras de 2010, la proyección de 2011 es bastante menor”, describió. “En la industria –continuó Storni– sufrimos los embates de China. Argentina es un operador chico, de nicho, que hace lo que China le deja hacer, pero que tengamos una alta participación de la industria habla de serios problemas de calidad”.

En cuanto al mercado interno, el ejecutivo consideró que “es muy fuerte, con un alto consumo per capita, mucho más alto que muchos países desarrollados”. Junto a la banana, la manzana es uno de los productos por excelencia de la canasta de frutas, pero “hay un problema de mix varietal, poca innovación luego de la Cripps Pink (hace 10 años) y algunos clones de manzanas rojas para Mercado interno y Brasil. Perdimos participación en galas y grannies. En el resto de las variedades no existimos.

Un problema no menor es el desarrollo de la tecnología de guarda. El Smart Fresh hizo que se regulen los stocks, se aplane la oferta y nos encontremos año tras año con mercados muy abastecidos. Eso también lo estamos haciendo en Argentina para el mercado interno, Brasil y algunos otros países latinoamericanos”. “A futuro creo que el mercado de manzana irá hacia la primicia en Europa y Rusia (cada vez menos) y lo que se guarde para el segundo semestre.

Sobre el avance en peras Storni consideró que “tenemos un lugar de privilegio, la pera argentina es reconocida, y si bien cada vez tiene mas rivales como Sudafrica y Chile o la abate italiana o la conference de Bélgica y Holanda, que se guarda con Smart Fresh, tenemos nuestro lugar asegurado. No hay mucha innovación varietal, como en manzanas. Los volúmenes son casi los mismos en el mundo en los últimos 50 años.

La rentabilidad viene del lado de la productividad, la logística y el tipo de cambio. En muchos países, la temporada de importación comienza con la Williams argentina, exista o no stock local. Los calibres y calidad juegan un lugar central, ya que son en definitiva los que determinan el volumen a exportarse”, completó.

Fuente: La Mañana de Neuquén