Argentina: El limón tucumano inundó el mercado de Rusia y tiró abajo los precios -

Argentina: El limón tucumano inundó el mercado de Rusia y tiró abajo los precios

Los envíos de limones argentinos a San Peterburgo exceden la capacidad del mercado ruso para absorberlos. El resultado se siente en los precios. La situación podría replicarse en el resto de Europa...

A fines de abril, el sitio FruticulturaSur.com publicó un artículo sobre las expectativas de altos precios para la campaña limonera 2010, basado principalmente en los elevados retornos de la industria procesadora y una merma en la producción nacional.

En la misma nota, se marcaba un apartado sobre la dinámica del mercado y los riesgos que se corrían al no tomar precauciones sobre políticas de embarques

El juego comenzó, las reglas cambiaron

Lo que hace un mes se temía y advertía, comenzó a materializarse en el presente.

Hasta hace un mes los exportadores imaginaban valores FOB de 18 dólares por la caja de 18 kilos.

Pero en las últimas semanas comenzaro a encontraron en sus casillas de correo pedidos de descuentos de entre 4 y 5 dólares por caja para la fruta ya embarcada.

En concreto: los importadores Rusos no quieren pagar más que el equivalente a entre 13 y14 dólares FOB, no solo para futuras cargas, sino para gran parte de la fruta que se encuentra hoy flotando.

La realidad es que los valores negociados al momento de cargar no pudieron ser convalidados por el mercado, pues finalmente, el consumo no fue suficiente para absorber los primeros 3.000 pallets semanales de limones frescos embarcados. Lo peor es que para lo que falta llegar ya se están pidiendo mermas en los precios.

Promesas incumplidas

Hoy el mercado Ruso se encuentra abarrotado de mercancías que cuesta vender, situación que se arrastra desde, inclusive, el comienzo de la temporada de peras y manzanas, pasando por los cítricos de marruecos, Turquía y Egipto.

Con el final de la campaña de limones de Turquía y la merma de España, se abría una posibilidad interesante para el limón argentino.
Bastaba con una estrategia inteligente para no saturar el mercado, regulando los envíos para mantener elevados los precios.

El discurso del exportador promedio argentino de limones era simple: se sale de una sequía extraordinaria, no se cuenta con calibres de valor comercial, la producción se estima en un 30% menos, la industria paga 250 dólares la tonelada, se registra una demanda inaudita de productos industriales y para poder exportar a precios de costo se necesitan precios mínimos de 18 dólares FOB.

Seguido a las negociaciones y una vez que se convalida con el cliente el precio FOB se cargan casi 3.000 pallets por semana para San Petersburgo.

Las palabras y los supuestos por un lado, y los hechos por otro. El precio se define por estos últimos.

Paradoja tucumana

Como ya se comento a fines de abril, el mercado reacciona ante la oferta y la demanda real y frente a las expectativas.

Cuando no había oferta real, las expectativas convalidaban altos precios.

Luego, las cantidades embarcadas se encargaron de poner el precio de equilibrio.

Llama la atención nuevamente la paradoja tucumana: los principales industrializadores que pagan precios record por una tonelada de limón, se encargaron de hacer derrumbar el mercado ruso y lograr resultados negativos por la fruta embarcada frente a lo que ellos mismos pagan para extraer jugos y aceites.

Es interesante la tarea de intentar comprender por qué suceden estos acontecimientos, cuando se supone que cualquier exportador es una persona razonable e inteligente.

Seguramente existe un problema de cálculo en el poder consumidor de cada mercado, aun contando con estadísticas detalladas de embarques por semana.

El problema es que el mercado ucraniano sigue por el mismo camino, y seguramente sucederá lo mismo con Rotterdam si se siguen embarcando más de 3.000 pallets semanales para un mismo puerto.

Riesgo de repetir en Rotterdam

Lamentablemente, el mercado consumidor con el que cuenta Argentina es un 30% más chico en consumo y además sensibilizado por la variable precio.

El limón que hoy se esta embarcando hacia Europa, negociado a precios entre 17 y 18 dólares FOB, se debería vender a 1,10 euros el kilo, aproximadamente.

El riesgo que no se tiene en cuenta es que los primeros limones de la Argentina se venden entre 1,10 y 1,15 euros, pero aun el mercado está vacio de limones de ultramar.

Normalmente, para poder mantener, al menos, el nivel de precios de venta, el consumo tiene que aumentar en el cortísimo plazo, para poder absorber las mayores cantidades que vienen flotando sin que el precio se caiga.

Un aumento considerable del precio no es previsible si las cantidades ofrecidas siguen incrementándose semana a semana, y sobre todo ahora que mercados importantes, como el ruso, están saturados.

Cuando se miran las exportaciones de Sudáfrica hacia Europa, y básicamente a Rotterdam, se comprueba que durante las semanas 17, 18 y 19, las cantidades aumentaron entre el 100 y el 200 por ciento.

Si Argentina y Sudáfrica siguen embarcando al ritmo que lo han realizado en las últimas semanas, es muy probable que hacia el 15 de julio suceda lo mismo que hoy se observa en Rusia.

Economías y ajustes

Europa esta inmersa hoy en una dura crisis, mucho peor que la vivida durante la temporada pasada.

Las potencias más importantes del planeta están recortando gastos y con políticas agresivas de ahorro publico.

El clima que se vivirá este verano no será justamente de fiesta, y el consumo privado corre serios riesgos de verse afectado en el corto y mediano plazo.

¿El mercado actual es el mismo que los exportadores argentinos tienen en mente?

Más que nunca es necesario tomar con pinzas las comparaciones que brindan las estadísticas sobre el consumo europeo.

Todavía se puede, no obstante, lograr muy buenos precios para el limón argentino, pues no tiene sustitutos y su demanda inelástica permite importantes aumentos de precios cuando la oferta es baja.

De todas maneras, la misma inelasticidad jugara en contra si no se regulan las exportaciones, pues un pequeño aumento en la oferta causa una caída relativa mayor en los precios.

Es un arma de doble filo que es necesario saber utilizar.

Seria genial que Argentina comience a operar con hechos que regulen la oferta y la calidad, para consolidar buenos retornos, en lugar de discursos que nunca llegan a aplicarse, y que además, tienen cada vez menos eco en los compradores. /fruticulturasur por Roberto Voet

Fuente: Contexto

29.junio.2010 - Portal Frutícola