En esta entrega de Agronometrics Mecia Petersen, CEO de la Industria Sudafricana de Uva de Mesa (SATI, por sus siglas en inglés) conversó sobre el Global Table Grape Report. Se refirió a por qué los países proveedores, aunque compiten entre sí, pueden beneficiarse de compartir datos confiables, y qué quiere Sudáfrica que el mundo sepa sobre su uva de mesa.
El comercio de uva de mesa abarca decenas de países productores, cada uno con sus propias estadísticas, fuentes y calendarios de publicación. Para productores, comercializadores y compradores, armar una visión global confiable ha significado durante mucho tiempo perseguir cifras en muchos lugares distintos.

Imagen cortesía de Agronometrics.
El reporte Global Table Grape Report busca cambiar eso. Desarrollado por Global Grape Group y Agronometrics, reúne datos de países productores de todo el mundo. SATI colaboró en la sección dedicada a Sudáfrica.
Para Petersen, el principal valor del informe es la consolidación de la información. “Los datos existen en distintos lugares y provienen de distintas fuentes, pero no es común encontrarlos reunidos en una sola fuente consolidada”, afirmó.
También ve espacio para que el informe se convierta en una herramienta con proyección de futuro. Las próximas ediciones podrían incorporar a otros actores, como la visión de los obtentores sobre hacia dónde van las variedades y la evolución de las tendencias de consumo. Eso permitiría a los productores planificar más allá de la temporada en curso. “La uva de mesa es una industria de largo plazo. Cuando plantas parras, las mantienes por 20 años o más”, señaló. “Si puedes ver hacia dónde apuntan las tendencias futuras, eso te ayuda a tomar decisiones informadas”.
Al consultarle sobre lo que Sudáfrica quiere comunicar al mundo, comenzó con la calidad.
“Siempre será nuestro foco”, afirmó. Desde el campo hasta la planta de embalaje, los servicios de inspección, las cámaras de frío y la logística respaldan la cadena de valor. Los productores aplican buenas prácticas agrícolas, agricultura de precisión y otras innovaciones para proteger la calidad de la fruta.

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Ese enfoque sustenta la sólida posición de Sudáfrica en el mercado mundial, una posición que la industria está decidida a mantener. Petersen resumió cómo hacerlo: calidad, consistencia y confiabilidad.
Al respecto, mencionó tendencias históricas. La superficie plantada y los volúmenes de producción de Sudáfrica se han mantenido relativamente estables, lo que demuestra a los compradores que el país puede abastecer de forma constante. Además, las estimaciones de cosecha de SATI de los últimos cinco a diez años han estado dentro del rango de los volúmenes reales.
Los países proveedores compiten, y Petersen espera que eso continúe. Pero los mercados están conectados: cuando un proveedor hace un movimiento, los efectos se propagan al resto de la cadena de suministro. Por eso es importante que todos trabajen con la misma información precisa.
Para la industria sudafricana, dijo, el valor inmediato del informe es el mensaje que transmite sobre compartir información con otros proveedores del hemisferio sur. “Sí, competimos, pero hay cierta información en la que es valioso colaborar”, afirmó. Desde su experiencia, la colaboración será clave para la sostenibilidad a largo plazo de una industria que impacta a todos quienes forman parte de ella.

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Petersen sostuvo que “los datos son el primer paso”, dijo. Luego, esos datos deben transformarse en conocimiento, y ese conocimiento debe orientar decisiones, como cambiar prácticas productivas o avanzar hacia una agricultura más moderna.
La mayor brecha que puede cubrir el informe, según Petersen, es la falta de una fuente única y consolidada de datos reales. También ve una oportunidad para ampliar el acceso a la información: algunos productores tienen mucho mejor acceso a datos de mercado que otros, y una publicación global compartida puede ayudar a reducir esa diferencia. Para Sudáfrica, contar con mejor información respalda el objetivo de la industria de seguir diferenciándose por su calidad, consistencia y confiabilidad.
El argumento de Petersen a favor de que más actores participen en el Global Grape Group se centra en el consumidor. La uva es una compra de lujo, y los presupuestos de los hogares están cada vez más presionados. Por eso, es más importante que nunca que la industria promueva la uva y sus beneficios para la salud.
“Tenemos que trabajar duro para generar conocimiento y educar sobre por qué la uva es una buena opción”, afirmó. Mientras más asociaciones participen, más sólidos serán los datos y más fuerte será la voz colectiva de la industria para aumentar el consumo mundial de uva.
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