Manejo Agronómico de la Siembra a la Poscosecha

Requerimientos climáticos, fertilización, poda, control de plagas, cosecha y conservación del fruto tropical más aromático del trópico

1. Introducción al cultivo de la guanábana

La guanábana (Annona muricata L.) es uno de los frutales tropicales de mayor atractivo comercial y nutricional en América Latina, el Caribe y el sudeste asiático. Su pulpa blanca y aromática es apreciada tanto en el consumo fresco como en la industria de jugos, helados, mermeladas y productos funcionales. Además, sus hojas, semillas y corteza son objeto de investigación científica por sus potenciales propiedades bioactivas, lo que la posiciona como un cultivo de doble propósito con proyección de mercado creciente.

El cultivo de la guanábana se ha expandido significativamente en países como Colombia, Ecuador, Costa Rica, México, Perú y Venezuela, donde las condiciones climáticas tropicales favorecen su desarrollo. Sin embargo, para alcanzar rendimientos rentables y frutos de calidad exportable, es indispensable un manejo agronómico preciso que contemple desde la selección del sitio hasta la cadena de frío en poscosecha.

Esta guía completa sobre el cultivo de la guanábana sintetiza las prácticas más actualizadas en nutrición, riego, poda, sanidad vegetal y manejo del fruto después de la cosecha. Está dirigida a productores, técnicos agrícolas y estudiantes que deseen implementar o mejorar sus plantaciones con criterios agronómicos sólidos y orientación para la sostenibilidad productiva.

2. Requerimientos edafoclimáticos de la guanábana

La guanábana es extremadamente sensible al frío y prospera únicamente en climas tropicales cálidos y húmedos. Para que el cultivo de la guanábana sea exitoso, se deben cumplir condiciones climáticas precisas que permitan un desarrollo óptimo del árbol y del fruto.

2.1 Clima ideal para el cultivo de la guanábana

La temperatura óptima para la guanábana oscila entre 25 y 28 °C como promedio anual. No tolera heladas ni vientos secos fuertes, ya que estos dañan flores y frutos en formación. La humedad relativa debe mantenerse por encima del 80 % para favorecer la floración y la polinización. La precipitación anual recomendada varía entre 1,000 y 3,000 mm, distribuidos preferiblemente de manera regular a lo largo del año, aunque una estación seca moderada puede favorecer la sincronización de la floración.

En cuanto a la altitud, el cultivo de la guanábana se desarrolla desde el nivel del mar hasta los 1,000 msnm, con una franja óptima entre los 400 y 600 msnm. En Ecuador se reportan plantaciones exitosas en este rango, mientras que en Colombia se registran producciones de buena calidad hasta los 1,200 msnm. Se recomienda ubicar los huertos en terrenos protegidos del viento, con pendientes suaves y buen drenaje superficial.

2.2 Suelos adecuados para la guanábana

Los suelos para el cultivo de la guanábana deben ser profundos, de textura franca o arenosa, bien drenados y ricos en materia orgánica. El pH del suelo para guanábana debe situarse entre 5.5 y 6.5. En suelos arcillosos o compactados es imprescindible construir zanjas de drenaje para evitar el encharcamiento, que provoca pudrición radicular y muerte de plantas.

guanábana

Antes de la plantación se recomienda realizar un análisis de suelo para corregir deficiencias de pH y nutrientes mediante encalado o enmiendas orgánicas. La preparación del terreno incluye subsolado a 70 cm y arado para mejorar la aireación, completando con la incorporación de compost o estiércol en el hoyo de plantación de 40×40×40 cm. Esta preparación inicial garantiza un arranque vigoroso de las plántulas en los primeros meses.

Dato clave: La guanábana prefiere suelos con pH entre 5.5 y 6.5, altitudes de 400–600 msnm y temperaturas de 25–28 °C. Fuera de estos rangos, la producción y la calidad del fruto se ven significativamente comprometidas.

3. Fertilización y riego en la guanábana

La fertilización de la guanábana debe sustentarse en análisis de suelo y foliar previos para asegurar que las dosis sean precisas y económicamente eficientes. Este frutal es muy exigente en nitrógeno y potasio, con requerimientos moderados de fósforo. Una nutrición deficiente se traduce en abortos florales, frutos pequeños y mayor susceptibilidad a enfermedades.

3.1 Plan de fertilización por etapa del cultivo de la guanábana

Durante el primer y segundo año, se recomienda aplicar aproximadamente 1.2 kg por planta de una fórmula alta en fósforo y potasio, como la 12-24-12, distribuida en tres o cuatro aplicaciones anuales. En el vivero, a la semana del trasplante se suministran 5 g por planta de NPK 10-30-10 para estimular el desarrollo radicular inicial. Los micronutrientes como boro, zinc y calcio pueden aportarse vía foliar desde la etapa de vivero para prevenir deficiencias que provocan abortos florales.

En el tercer año, la dosis sube a 1.5 kg por planta de la fórmula 12-24-12 o bien una fórmula más completa como la 18-5-15-6-2 (N-P-K-Mg-S), aplicada en tres etapas según las lluvias. Se puede complementar con 300 g de sulfato amónico entre octubre y diciembre para aporte extra de nitrógeno en la temporada húmeda.

A partir del cuarto año en producción, la dosis anual aumenta a 2.0 kg por planta de la fórmula 18-5-15-6-2, dividida en cuatro o cinco partidas estratégicas (mayo, agosto, septiembre, noviembre y diciembre). Este esquema asegura disponibilidad constante de nutrientes durante los ciclos de floración y fructificación del árbol de guanábana.

3.2 Riego en el cultivo de la guanábana

El riego de la guanábana debe programarse según las condiciones climáticas locales. Aunque el árbol tolera cierta sequía, para alcanzar la máxima productividad requiere humedad constante en el suelo, especialmente durante la prefloración, la floración y la cuaja de frutos. En climas con menos de 800 mm anuales de precipitación, el riego complementario es indispensable.

Se puede emplear riego por gravedad (surcos), aspersión o goteo, aplicando agua una o dos veces por semana según la pérdida de humedad del suelo. En épocas de sequía prolongada es vital regar antes de los primeros brotes florales para estimular la floración del cultivo de guanábana. La fertirrigación es una práctica recomendada en producciones comerciales intensivas, ya que permite distribuir fertilizantes solubles de manera uniforme y eficiente, ahorrando agua y reduciendo pérdidas por lixiviación. El agua no debe acumularse, por lo que se debe garantizar el drenaje superficial en todo momento.

4. Poda del árbol de guanábana

La poda de la guanábana es una práctica fundamental para dar forma al árbol, renovar la madera productiva y mantener la sanidad del huerto. Un árbol bien podado produce más frutos de mayor tamaño, facilita las labores de cosecha y reduce la incidencia de enfermedades al mejorar la ventilación del follaje.

Guanábana

4.1 Poda formativa

La poda formativa de la guanábana se aplica desde el primer y segundo año de establecimiento para obtener una estructura abierta y equilibrada. Consiste en despuntar el eje central del árbol joven a unos 60–80 cm y orientar varias ramas secundarias con ángulos amplios que permitan buena luminosidad interior. Esta intervención temprana incrementa la ramificación y favorece una mayor producción en los años siguientes. Se realiza preferentemente en épocas de baja floración para concentrar la energía en el crecimiento vegetativo.

4.2 Poda de producción

Tras los primeros dos o tres años, se realizan podas de mantenimiento y fructificación para renovar la madera productiva. Se recortan selectivamente ramas viejas, entrecruzadas o en exceso después de la cosecha principal. El objetivo es ventilar el interior del follaje, equilibrar la relación entre fruta y hojas, y estimular floraciones sucesivas en el árbol de guanábana. Se evita la poda agresiva para no comprometer la producción inmediata.

4.3 Poda sanitaria

La poda sanitaria de la guanábana consiste en retirar en cualquier momento la madera seca, dañada o enferma. Es común realizarla al final de la cosecha o durante la estación seca, eliminando ramas quebradas, con síntomas de enfermedades o con presencia de plagas. Esta práctica mejora la circulación del aire dentro del dosel, lo que reduce la incidencia de antracnosis y otras enfermedades fungosas. Es indispensable desinfectar las herramientas de corte con una solución de hipoclorito al pasar de un árbol a otro para evitar la diseminación de patógenos.

5. Plagas y enfermedades de la guanábana

El manejo sanitario de la guanábana es uno de los aspectos más críticos para garantizar rendimientos comerciales. Las plagas y enfermedades pueden causar pérdidas severas en frutos, flores y tejidos vegetativos si no se detectan y controlan a tiempo. A continuación se describen las principales amenazas fitosanitarias y sus estrategias de control integrado.

5.1 Principales plagas de la guanábana

La polilla de la guanábana (Tecla ortygus) es uno de los insectos más dañinos. Sus larvas defolian botones florales y frutos pequeños al inicio de la floración. El límite de daño económico es muy bajo, por lo que al detectarse las primeras flores infestadas se recomienda la aplicación de insecticidas como metil paratión, clorpirifós o triclorfón, complementada con trampas sexuales cuando estén disponibles en la región.

El perforador del fruto (Cerconota spp.) es otra plaga de alto impacto. Las mariposas depositan huevos en los pecíolos y frutos; las larvas penetran al interior dejando excrementos visibles en la superficie, provocando caídas prematuras y pudriciones internas. Su control es difícil porque las larvas se encuentran protegidas dentro del fruto. Se aplican insecticidas sistémicos (endosulfán, triclorfón, permetrina) durante la cuaja y el crecimiento temprano, en tres aplicaciones cada dos semanas. La medida cultural más eficaz es el embolse de frutos con bolsas de papel o plástico perforadas (25×35 cm) un mes después de la floración, que aisla físicamente al fruto de la plaga.

El perforador de semilla (Bephratra sp.) deposita sus huevos dentro del fruto y las larvas se alojan en las semillas, causando la momificación del fruto. Se combate con insecticidas al cuajado y con trampas de cebo (miel más triclorfón). El taladrador de tallos (Cratosomus sp.) afecta principalmente árboles jóvenes; su control principal son las podas de ramas infestadas y la quema de madera atacada. Las cochinillas y escamas (Saissetia sp.) se controlan con aceite hortícola más malatión en época seca, cuando su proliferación es mayor.

5.2 Enfermedades del cultivo de la guanábana

La antracnosis (Colletotrichum gloeosporioides) es la enfermedad más grave del cultivo de la guanábana en zonas húmedas. Causa pudriciones negras en el fruto y lesiones en tallos y hojas, con mayor incidencia en suelos mal drenados y árboles estresados. El control integrado incluye podas para mejorar la ventilación, recolección y destrucción de frutos enfermos, y aplicación de fungicidas como benomil, mancozeb u oxicloruro de cobre cada 10 a 30 días según la severidad del ataque. El ojo de gavilán (Oidium sp.) y la diplodia (Diplodia sp.) producen necrosis en brotes de manera ocasional y se tratan con podas sanitarias y eliminación de ramas severamente afectadas.

Un manejo integrado de plagas (MIP) que combine monitoreo permanente desde la floración, trampas de feromonas, coberturas vegetales entre filas para favorecer a los enemigos naturales, podas oportunas y rotación de modos de acción en insecticidas es la estrategia más efectiva y sostenible para proteger el cultivo de guanábana.

6. Cosecha y poscosecha de la guanábana

La cosecha de la guanábana es una etapa decisiva para preservar la calidad del fruto. Dado que la guanábana es un fruto climatérico —es decir, continúa madurando después de ser separado del árbol—, debe recolectarse en el momento exacto de la madurez fisiológica para garantizar las mejores características organolépticas y una vida poscosecha adecuada.

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6.1 Indicadores de madurez de la guanábana

Los principales indicadores de cosecha son: el cambio de color de la cáscara de verde oscuro a verde claro mate, el ablandamiento y separación leve de las espinas, la cede al presionar suavemente el extremo distal del fruto, y en ocasiones la caída de restos florales en el ápice. No debe cosecharse el fruto demasiado verde, ya que la pulpa quedaría amarga e incompleta. El árbol inicia producción a los 2–5 años según el método de propagación: 3–5 años por semilla y 20–24 meses con plantas injertadas.

6.2 Técnica de cosecha

La cosecha de la guanábana debe realizarse de forma manual con tijeras de podar limpias y desinfectadas, dejando un pedúnculo de 2–3 cm adherido al fruto para evitar daños en la entrada del mismo. Se recomienda cosechar en las horas de la mañana, cuando la temperatura es más fresca, para minimizar el estrés térmico del fruto. El fruto debe depositarse con el pedúnculo hacia abajo para uniformar la maduración, evitando golpes y caídas que aceleren el deterioro.

6.3 Poscosecha y conservación de la guanábana

Tras la recolección, los frutos de guanábana deben trasladarse rápidamente al área de empaque dado que su vida útil es muy corta: entre 6 y 8 días bajo refrigeración moderada a 12–13 °C con una humedad relativa de 85–90 %. El proceso poscosecha incluye la selección y descarte de frutos con daños mecánicos o pudriciones, lavado suave, desinfección por inmersión en agua con hipoclorito, preenfriamiento rápido a 12–15 °C y secado de la humedad superficial antes del empaque.

El empaque se realiza en cajas plásticas ventiladas con capacidad de 10 a 12 frutos, forradas con espuma o viruta para amortiguar golpes durante el transporte. Las pudriciones poscosecha por antracnosis y Diplodia se agravan con la condensación de agua en el fruto, por lo que el enfriamiento inmediato y el manejo cuidadoso son determinantes. Para exportación, es indispensable contar con una cadena de frío integral desde la finca hasta el punto de venta, lo que garantiza la competitividad del producto en mercados internacionales.

7. Tabla comparativa de prácticas por etapa del cultivo de la guanábana

Aspecto / Etapa Siembra / Vivero Establecimiento (1–2 años) Producción (≥3 años) Poscosecha
Preparación y siembra Análisis de suelo, corrección de pH, hoyos 40×40 cm con compost, distancia 7–8 m entre plantas. Laboreo mínimo, bordos para riego y mulch. Mejorar drenajes si hay encharque, mantener coberturas.
Fertilización Abono orgánico + 5 g/planta NPK 10-30-10 a la semana del trasplante. Micronutrientes foliares. 1.2 kg/planta de 12-24-12 en 3–4 dosis anuales. 1.5–2.0 kg/planta de 18-5-15-6-2 en 3–5 aplicaciones. Sulfato amónico (300 g) en otoños húmedos.
Riego Riego diario en vivero para mantener humedad. 1–2 veces/semana por surcos o goteo, énfasis en prefloración. Continuar 1–2 veces/semana; aumentar en sequía prolongada. Preenfriamiento a 12–15 °C tras cosecha.
Poda Despuntar tallos en vivero para estimular ramas secundarias. Poda formativa leve al año y medio (control de altura y ramas guía). Poda de mantenimiento tras cosecha. Poda sanitaria anual.
Manejo de plagas Mantener área limpia; insecticidas si es necesario en vivero. Deshierbe manual o herbicidas. Mulch en base de árboles. Monitoreo desde floración; aplicar insecticidas, trampas de feromonas, embolse de frutos. Retirar residuos florales y frutos caídos. Limpiar galpones de empaque.
Cosecha Cosecha manual con tijera desinfectada, pedúnculo de 2–3 cm. Evitar frutos verdes. Cosechar en la mañana. Clasificar, limpiar, desinfectar. Preenfriar a 12–13 °C. Empacar en cajas ventiladas (10–12 frutos/caja).

8. Preguntas frecuentes sobre el cultivo de la guanábana

¿Cuánto tiempo tarda en producir un árbol de guanábana?

El árbol de guanábana propagado por semilla comienza a producir entre los 3 y 5 años. Con plantas injertadas, el inicio de la producción se acelera a los 20–24 meses tras el trasplante definitivo, lo que lo convierte en la opción preferida para producciones comerciales.

¿Qué tipo de suelo necesita el cultivo de la guanábana?

El cultivo de la guanábana requiere suelos profundos, de textura franca o arenosa, bien drenados y ricos en materia orgánica. El pH ideal se sitúa entre 5.5 y 6.5. Los suelos arcillosos o con tendencia al encharcamiento no son recomendables sin un sistema de drenaje adecuado.

¿Cuál es la temperatura ideal para la guanábana?

La guanábana crece mejor con temperaturas promedio de 25 a 28 °C. No tolera heladas ni temperaturas por debajo de los 10 °C. La humedad relativa óptima es superior al 80 % para favorecer la floración y el cuajado de frutos.

¿Cuánto tiempo se conserva la guanábana tras la cosecha?

El fruto de guanábana tiene una vida poscosecha corta: entre 6 y 8 días bajo refrigeración a 12–13 °C con humedad relativa del 85–90 %. A temperatura ambiente, el deterioro es mucho más rápido, por lo que el preenfriamiento inmediato tras la cosecha es indispensable para la comercialización.

¿Cuál es la principal enfermedad del cultivo de la guanábana?

La antracnosis (Colletotrichum gloeosporioides) es la enfermedad más grave del cultivo de la guanábana. Afecta frutos, tallos y hojas en condiciones de alta humedad. Su control se basa en podas para ventilación del dosel, eliminación de frutos enfermos y aplicaciones periódicas de fungicidas como benomil, mancozeb u oxicloruro de cobre.

9. Conclusión

El cultivo de la guanábana representa una oportunidad productiva y comercial de alto potencial en las regiones tropicales de América Latina y el mundo. Su éxito depende de la integración coherente de todas las prácticas agronómicas descritas: desde la selección de un sitio con condiciones edafoclimáticas adecuadas y la preparación del suelo, hasta el manejo preciso de la nutrición, el riego, la poda y la sanidad vegetal.

El árbol de guanábana recompensa con creces la inversión cuando se manejan adecuadamente los factores limitantes, especialmente la fertilización balanceada con nitrógeno y potasio, el control oportuno de plagas como la polilla y los perforadores de fruto, y la gestión cuidadosa de la antracnosis en condiciones de alta humedad. El embolse de frutos y las podas sanitarias periódicas son intervenciones de bajo costo y alto impacto que marcan la diferencia entre una plantación rentable y una deficitaria.

En la poscosecha, el enfriamiento rápido y la cadena de frío continua son determinantes para acceder a mercados de exportación con frutos de calidad. Con un manejo técnico sólido, registro de datos de campo y adaptación de las recomendaciones a las condiciones locales, el cultivo de guanábana puede convertirse en un pilar de ingresos sostenibles para pequeños, medianos y grandes productores tropicales.

10. Referencias

  1. Ministerio de Agricultura y Ganadería de Costa Rica. Manual del cultivo de la guanábana. MAG, San José, Costa Rica. Disponible en: www.mag.go.cr
  2. Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIAP). (2025). Guía técnica para el cultivo de guanábana en Ecuador. INIAP, Quito, Ecuador. Disponible en: www.iniap.gob.ec
  3. AGROSAVIA – Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria. Tecnología para el cultivo de la guanábana (Annona muricata) en Colombia. Disponible en: www.agrosavia.co
  4. FAO / Universidad Nacional de Colombia. Manejo poscosecha de frutas tropicales: guanábana. FAO, Roma. Disponible en: www.fao.org
  5. Universidad Técnica de Babahoyo (UTB). Requerimientos agroecológicos del cultivo de guanábana en la Costa ecuatoriana. Babahoyo, Ecuador. Disponible en: www.utb.edu.ec
  6. León, J. (2000). Botánica de los cultivos tropicales (3.ª ed.). IICA, San José, Costa Rica. Disponible en: repositorio.iica.int
  7. Nakasone, H.Y. & Paull, R.E. (1998). Tropical Fruits. CAB International, Wallingford, UK. Disponible en: www.cabi.org
  8. González-Aguilar, G.A. et al. (2008). "Postharvest technology of soursop (Annona muricata L.)". Postharvest Biology and Technology. Disponible en: www.sciencedirect.com